
En el Panal asoma un medido entusiasmo: los números dicen que la imagen del gobernador comienza a despegarse, en la ciudad, de la de Passerini y su gestión. La intervención directa de la Provincia sobre problemas puntuales de la Municipalidad empezaría a rendir frutos. La apuesta de fondo: recuperar el voto de quienes ya acompañaron en 2023 sin depender de la suerte del intendente.















































































