Emperador Adriano. Líder y Estadista. (6)

Por Eduardo Dalmasso*

Su capacidad   de reflexión

Adriano, en el desarrollo de sus políticas de paz y sobre todo en las que contribuían   a   afianzar la prosperidad del imperio   brinda a la   reflexión   el tiempo necesario para analizar y determinar los diferentes   cuadros de situación.  Esta capacidad ya había quedado en evidencia, en   su   rol  como  Gobernador  de Siria, cuando a diferencia del emperador  Trajano y su estado mayor, preveía la resistencia y brutal rebelión  de los pueblos, a lo largo del Eufrates. 

Empezaba a conocer la complicación del mundo asiático. Los simples planes de exterminio total que habían dado buenos resultados en Dacia, no podían aplicarse a este país de vida más múltiple, mejor arraigada y de la cual además dependía la riqueza del mundo. Pasado el Eufrates, comenzaba para nosotros la región de los riesgos (…) El menor revés ocasionaría   siempre un desprestigio capaz de desencadenar todas las catástrofes; no se trataba de vencer, sino de vencer siempre, y nuestras fuerzas se agotarían en la empresa.”  (pag 43)                                                                                                                                                                                                                                                                          

Cada vez que visitaba una ciudad, o una provincia, reconocía las diferentes influencias que tenían los distintos grupos que conformaban aquella comunidad y el comportamiento posible. Conocer la cultura de ese pueblo le era fundamental. Para   el emperador esto le significa entender a cuáles de sus colaboradores debía representar al imperio   en    el gobierno de la región o provincia o a quién debía reemplazar. En general los enviaba con indicaciones precisas de las obras a ejecutar en razón de las necesidades que el detectaba y precisas instrucciones sobre el uso de la fuerza si fuere necesario.  Por eso Adriano estaba gran parte de su tiempo fuera de Roma. No era un improvisado, actuaba porque conocía y sabía lo que quería lograr con el mejor uso de los recursos posibles.

Adriano: “A lo largo de 20 años, pasé 12 sin domicilio fijo” (pag 104)

En su función de líder

Se dedicó a recorrer las fronteras de su vasto imperio ausentándose años enteros de Roma, al poco tiempo de ser proclamado Cesar. Pero, ¿cómo podría manejar un imperio con capital en Roma si estaba visitando las fronteras bárbaras con los rudimentarios medios de comunicación y un gobierno no establecido firmemente aún? Era imprescindible para él formar un equipo en el que pudiese confiar y él que compartiera y se identificara con su visión, para que se comprometieran con dicho ideal y lucharan para alcanzarlo y sostenerlo cuando él no estuviese. Al mismo tiempo debía ser un equipo nuevo, pues estaba en diametral oposición a la política de su antecesor y los elementos del viejo régimen difícilmente podrían ser utilizados.                                                                                         Fue clave para Adriano la tarea   de   selección   y adiestramiento para que se compatibilicen las aptitudes de cada uno con las funciones que debían realizar. A su vez, éstos formaban a sus propios auxiliares de la misma forma que el emperador los había educado.  La capacidad y lealtad de estos hombres, le daba la tranquilidad de que en su ausencia, las políticas y estrategias serían llevadas a cabo de acuerdo a su visión.  Cuando   pensaba en sus ha ausencias, estaba pensando en sus viajes, pero también estaba pensando en su muerte.

Adriano: “ Parte de mi vida y de mis viajes ha estado dedicada a elegir los jefes de una burocracia nueva, a adiestrarlos, a hacer coincidir lo mejor posible las aptitudes con las funciones, a proporcionar posibilidades de empleo a la clase media de la cual depende el Estado.” (pag 103)

El emperador   tenía   muy en claro, que un modelo exitoso,    no  era necesariamente repetible en cualquier tiempo y lugar dado que no todas las situaciones son iguales.  De ello, que la elección de sus colaboradores. fue clave. Sin esa capacidad de elección sus logros hubieran sido puestos en cuestión. 

Su esfuerzo supremo

Su imaginación al servicio de los cambios que el visualizaba, no tenía límites. El reconocía que Roma ya no era solo la ciudad, sino todo el territorio que estaba bajo su influencia. Así, qué para darle estabilidad, era necesario lograr un común espíritu de paz en el territorio que la circundaba, y en el mundo conocido. Cambió radicalmente las políticas de fronteras con el propósito de   lograr   que   las poblaciones   se sintieran romanas sin dejar de sentirse fieles a cada uno de los pueblos y razas a los que pertenecían. Su esfuerzo supremo: amalgamar un vasto imperio, con costumbres y realidades muy diferentes entre los pueblos que abarcaba, y lograr que asumieran  como propia  la amplia visión que Adriano trataba de realizar:  belleza, orden y  paz.                                                                                                           Con ese fin, promovió   un cambio fundamental:  permitir que los soldados romanos se casasen con mujeres bárbaras de las regiones en las que estaban asentados y protegiesen así “sus” familias. También incentivó que individuos oriundos de esas fronteras fueran incorporados al ejército para servir a Roma y a sus pueblos. Con estas acciones, lograba reducir el descontento de los pueblos bárbaros ante la presencia militar romana y eliminar los saqueos y excesos que cometían los soldados romanos cuando tenían demasiado tiempo ocioso entre batallas.

  • Dr. En Ciencia Política. Editor del Blog Miradas Políticas y otros enfoques.