“Cofradía antigrieta”, la ofrenda de las Sierras del Sur a Llaryora

La estrategia regional de Juan Manuel Llamosas y su llegada a los municipios de la región habrían generado un activo valioso para la campaña de Hacemos por Córdoba. Se trata de localidades gobernadas por el radicalismo que pueden prenderse en la lista de adherentes a la candidatura de Llaryora.

Por Gabriel Marclé

Como ocurrió con Miriam Agüero (Las Albahacas) y José María Gutiérrez (Achiras), Juan Manuel Llamosas salió a buscar el apoyo de intendentes radicales de las Sierras del Sur, un activo importante para el modelo anti-grieta de HpC.

En noviembre del año pasado, Río Cuarto fue testigo de una movida política que comenzaría un tiempo después con la antigrieta como bandera del proyecto de Hacemos por Córdoba y la proyección nacional de Juan Schiaretti. Fue el jefe municipal de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas, quien encabezó la presentación del grupo de jefes comunales de las llamadas Sierras del Sur para profundizar una agenda vinculada al turismo, algo que con el tiempo fue tomando forma a favor de la estrategia que apunta a sumarle adherentes a Martín Llaryora, como si fuera una ofrenda de parte del intendente del Imperio que aspira a ser vicegobernador.

“Son una cofradía antigrieta”, le comentaba a Alfil un activo analista político de la región, tratando de encontrarle un nombre a lo que viene observándose en esta parte del sur de Córdoba. La referencia apuntaba a los y las intendentes del radicalismo que, con la excusa de los festivales veraniegos que trabajaron junto a Río Cuarto, empezaron a posicionarse de cara a las urnas provinciales y a ofrecer su apoyo a la alternativa oficialista. Esto terminó de confirmarse el pasado fin de semana en Las Albahacas, tierra gobernada por Miriam Agüero.

Según relataron testigos de la celebración del Festival de Doma y Folklore que tuvo lugar en esta localidad de las Sierras del Sur, hubo presencia de dirigentes radicales -entre ellas, la del legislador Juan Jure- que comentaron entre los invitados sobre la existente “inconsistencia” entre la pertenencia política de la intendenta radical y la estrategia electoral del peronismo que mandó a Juan Manuel Llamosas junto con la diputada Natalia de la Sota para imponer presencia. Lo que a los ojos de la comunidad fue otra celebración tradicional, el radicalismo lo advirtió como un nuevo acto de campaña de Hacemos por Córdoba.

Esto no es nada nuevo, puesto que el plan de los festivales de verano que Llamosas capitaneó desde Río Cuarto ya lo llevó a tener en su equipo a otros intendentes como José María Gutiérrez (Achiras), María Nélida Ortiz (Alpa Corral), Fabián Gigena (Río de los Sauces), todos ellos de tradición boina blanca. Todo formó parte de algo que un comienzo parecía servirle al empuje de la campaña con la que el intendente riocuartense busca ser declarado candidato a vice de Córdoba, pero el fin último apuntaba a generar las condiciones para que Schiaretti y Llaryora pudieran hacer en el sur lo que ya se viene dando en otros puntos de la provincia.

Aunque parezca casual, no escapa a la atención el hecho que de que varios de estos intendentes radicales participaron activamente de la última elección provincial apoyando al por entonces candidato a gobernador, Mario Negri. Todos ellos incluso supieron integrar el Foro de Intendentes Radicales que militó a los candidatos de su partido en las Legislativas del 2021 y a quienes les habían encomendado seguir en el sentido de la “unidad radical”.

Podría decirse que el desencanto con las actuales alianzas de Juntos por el Cambio, donde Luis Juez asoma como favorito a ir por la gobernación, habría ocasionado que estos dirigentes analicen otras alternativas. O tal vez fue el encanto de Llaryora (y Llamosas en la región) que los hizo sentir importantes y valiosos para la renovación política que vendrá para la provincia. En el PJ departamental incluso consideran que este no será el único paso en el sentido de la alianza con intendentes radicales, más allá de que la negativa de la “Re-re” terminaría afectando la cosecha.

Lo concreto es que, en cada paso del análisis sobre la situación de las Sierras del Sur, los comentarios apuntan a la situación de Myrian Prunotto, la intendenta radical de Estación Juárez Celman que se subió a la llaryoraneta tras ser designada presidenta del Ente Intercomunal de Desarrollo Regional. Su nombre ingresó en la lista de posibles compañeros de fórmula para el candidato de HpC, pero también develó el camino de la campaña que se extendió a todo el territorio como esa “prunottización” avalada por el oficialismo y denostada por la oposición.

El caso de Río Cuarto es bastante especial, por lo que Llamosas -el aliado mejor valorado dentro de esta región- fue designado para apuntalar el proceso. Es que el departamento escasea de jefes municipales peronistas con los que HpC pueda jugar plegando fechas electorales con la foto de adherentes. “A falta de propios, bienvenidos sean los ajenos”, señala el mantra que parece dominar la agenda llaryorista en este distrito, uno que puede servir de ejemplo para el modelo antigrieta que promocionan para Córdoba y el país, donde ya asomaron las primeras alianzas que competirán a nivel municipal (como lo es el caso de Holmberg).

En este escenario, Martín Llaryora anticipa su desembarco en Río Cuarto y la región para el mes de febrero, esperando que el terreno este listo para la tan buscada foto junto a una comitiva de intendentes que supieron trabajar para los que ahora serán sus rivales.