Plan de obras: inflación trastoca sprint final de la era Llamosas

El 2023 de la obra pública arrancó con el primer traspié. Los altos costos de la intervención integral en Reforma Universitaria dejaron desierta una licitación clave y el intendente Llamosas podría perderse el corte de cinta de una obra predilecta.

Por Gabriel Marclé

Tras la apertura de sobres en octubre, la licitación de la obra en Reforma Universitaria quedó desierta y ahora el municipio se apura para presentar un nuevo pliego en febrero. Quieren reactivar «en cuanto antes» la obra que forma parte del sprint final de la gestión Llamosas.

“Este será el año de la obra pública”, declaraba semanas atrás Juan Manuel Llamosas sobre lo que proyectaba como el rasgo definitorio de su gestión durante este 2023 que será el último año completo de su historia al frente de la Municipalidad de Río Cuarto. La importancia que tienen el pavimento, la infraestructura vial y las nuevas dependencias municipales en el plan del intendente del Imperio plantea también un desafío que en varios casos ha decidido afrontar con recursos propios, de modo tal que la “transformación” llevara el sello de Llamosas para acallar las críticas de sus detractores por la importante ayuda del Estado provincial y nacional.

Una de las obras cien por ciento llamosistas fue la intervención integral de la Av. Reforma Universitaria, la cual tendría un valor significativo en el sprint final de la gestión. La novedad es que, en estos días, el importante proyecto quedó paralizado luego que se declarara “desierto” al proceso licitatorio que se llevaba adelante previo a su comienzo. Esta situación trastocó el calendario del intendente riocuartense, puesto que esperaban hacerla parte del “broche de oro” de la gestión. Con esto, el corte de cinta no llegaría antes que finalice el mandato final de Llamosas, teniendo en cuenta que se llamaría a elecciones para marzo del 2024.

En octubre del año pasado, el intendente encabezó el acto de apertura de sobres en el que dos empresas ofertaron para hacerse cargo del proyecto que incluiría una importante cantidad de obras por un valor cercano a los $216 millones, cuya intervención se centraba en la doble vía de la avenida que conecta a la ciudad con la Universidad Nacional de Río Cuarto. Tres meses después, la Comisión de Calificación de Ofertas informó que ninguna de las empresas cumplía con las condiciones propuestas y desde la Secretaría de Obras Públicas confirmaron que la licitación deberá reiniciarse desde cero, provocando un serio retraso en el programa de la obra.

Si bien una de las empresas oferentes fue desechada por no contar con experiencia probada en este tipo de obras, el factor determinante para el otro caso fue el presupuestario: la oferta superaba al presupuesto original por más del 50%. Si bien este porcentaje no fue establecido como límite dentro de las condiciones del pliego, la decisión de no avanzar con ella surgió desde dentro del Ejecutivo. Más precisamente, de quienes cuidan las cuentas municipales y cuestionaron la factibilidad de semejante erogación de recursos.

El primer golpe para este proyecto se dio en octubre, cuando la apertura de sobres reveló que las ofertas estaban por encima de lo esperado. Claro que el pliego con el presupuesto original había sido aprobado en julio, por lo que la presentación de ofertas se dio luego de que se produjeran importantes subas en el costo de la obra. La inflación ya comenzaba a hacer estragos en el plan de Reforma Universitaria y se estima que lo seguirá haciendo en los próximos meses, ya que el municipio deberá readecuar costos para reiniciar el proceso licitatorio.

Tal como lo informó Martín Cantoro -secretario de Obras Públicas- en conferencia de prensa, el Ejecutivo tiene previsto enviar un nuevo pliego al Legislativo en febrero para que este pueda tener un tratamiento que permita avanzar en una nueva presentación de ofertas y apertura de sobres antes que concluya el primer semestre del año. Sin embargo, en el Ejecutivo esperan que la inflación de nuevos dolores de cabeza, ya que la modificación de costos impacta de manera mensual y los regímenes de redeterminación obligan a que deban contemplar actualizaciones respecto al presupuesto original. Es decir, el nuevo costo de obra presupuestado por el municipio podría igualar e incluso superar los valores de las ofertas que se desecharon días atrás.

Las noticias en torno a esta obra en concreto no cayeron bien dentro de la Municipalidad por la forma en la que podría frustrar el minucioso plan de gestión que Llamosas detallará el próximo 1º de febrero durante la apertura de sesiones legislativas en el Concejo Deliberante. A priori, los que estan a cargo del proceso se comprometieron a lograr que la duración de esta obra pase de 12 a 10 meses, pero que aun así no llegarían a cumplir con los plazos que Llamosas esperaba. “Es prácticamente imposible de hacerlo”, le comentaba a Alfil una fuente del Gobierno, quien recordaba que los trabajos estaban previstos para comenzar a fines del 2022 y que finalmente “se retrasarían -aseguran- hasta mediados del segundo semestre de este año”.

Claro que en el Palacio evitan tomarse a mal el contratiempo. Apuntan que esta será una obra que “quedará para los vecinos, no para la gestión” y que este no es el único peldaño del plan de obras que finalizará junto con la era Llamosas. De todas maneras, el equipo del jefe municipal riocuartense ya tiene pensado utilizar la carta de “inauguración por etapa”. Además, de forma picaresca, sugieren que al corte de cinta final lo terminará dando alguien de su espacio y confían en que el intendente seguro estará presente ese día, ya en otro rol y acompañando al sucesor que elegirá para que continúe su legado.