El Panal intenta cerrar las heridas del conflicto de Salud

El SEP anunció que 180 monotributistas y becarios del sector pasarán a contrato en enero. Será la primera de varias tandas. El Centro Cívico da un primer paso para cerrar las heridas que el conflicto de Salud dejó entre los equipos de Salud y el SEP, con la expectativa de volver a negociar una paritaria global.

Por Felipe Osman

El extenso conflicto que estalló en los hospitales de Córdoba y que tardó largas semanas en cerrarse dejó cicatrices profundas, y la Provincia ha dado un primer paso para intentar borrarlas.

Lo complejo del asunto fue, como se recordará, la ausencia de una representación gremial reconocida por los equipos de Salud, que no se sentían representados por el SEP, con lo cual cada asamblea eligió representantes para sentarse a la mesa de negociación.

Después de extensas tratativas, la solución que eligió el Centro Cívico fue disponer unilateralmente un significativo aumento para los equipos de Salud. Aunque en un primer momento parte de estos profesionales rechazaron el incremento por considerarlo insuficiente, las asambleas pronto empezaron a desactivarse.

Sin embargo, ese movimiento desató un nuevo frente, ahora con el SEP, que salió a reclamar: “Si hay un peso para algunos tiene que haber un peso para todos”, y prometió arremeter con un plan de lucha que pronto quedó desactivado por las fiestas y el receso estival. 

Entre los reclamos que esgrimió el sindicato liderado por José Pihen, además de una equiparación a los aumentos concedidos a los equipos de Salud, estaba el pase a contrato de monotributistas y becarios.

Al atender ese reclamo la Provincia no solo distiende la tensión que había escalado con el SEP tras el aumento a los médicos, sino que también empieza a descomprimir el frente entre éstos y el sindicato que conduce el “Pepe”.

Eso es esencial para el Centro Cívico, que conoce bien las fracturas internas que exhibe el SEP y que, como lo fueron en el pasado, podrían seguir planteando problemas graves para cerrar las paritarias con los empleados públicos.

Esas divisiones vienen de larga data, y un síntoma inequívoco de ellas es la existencia de la UTS (Unión de los Trabajadores de la Salud), cuya simple inscripción fue reconocida por el Ministerio de Trabajo, pero no le alcanza para sentarse a la mesa de negociación y firmar acuerdos salariales vinculantes con el Gobierno.

De hecho, tales fracturas cobraron más importancia con la llegada de la pandemia. La emergencia sanitaria demandó un esfuerzo extraordinario a los equipos de Salud y se tornó imperativo ofrecer un reconocimiento especial a esos planteles. A partir de allí la Provincia abordó negociaciones con sectores específicos de los equipos de Salud pasando por encima de la representación gremial del SEP. Esas grietas entre los distintos agrupamientos que comparten la representación del gremio se hicieron cada vez más profundas, y ahora resulta indispensable cerrarlas.

La expectativa del Centro Cívico es volver a negociar con el SEP paritarias que repercutan en todos los trabajadores representados por Pihen. Así, al haberse concedido un significativo aumento al personal de Salud que fue directo al salario básico, los acuerdos que de aquí en más se arriben con la conducción del sindicato impactarán en todos los agentes estatales, pero lo harán de una manera diferenciada en los equipos de Salud.

Ahora bien, primero es necesario recomponer el orden dentro de los planteles estatales y que la crisis de representatividad dentro del SEP quede superada. Y el pase a contrato de los monotributistas y becarios es el primer paso en esa dirección.