Despedida de una dupla que fue polémica

Hace pocos días se han estrenado en Japón los 11 episodios correspondientes a “Viajes definitivos de Pokemon”, que se anuncia como el último eslabón de esta saga en la que Pikachu y Ash Ketchum ocupaban los roles principales, para dejar paso a nuevos personajes.

J.C. Maraddón

En la segunda mitad de los noventa, la irrupción en la TV por cable de una serie de animación japonesa llamada “Pokemon” mantuvo en alerta los radares de las ligas de padres que ponían el grito en el cielo por esa supuesta intromisión extranjera que, además, aparentemente irritaba la sensibilidad de aquellos niños propensos a las convulsiones. Tal como había ocurrido veinte años antes con el lenguaje de El Chavo, al que se le adjudicaban efectos nocivos contra nuestro idioma, después de unos meses las prevenciones se difuminaron y ya nadie volvió a recordar que alguna vez ese programa había desatado semejante polémica.

Lo que no podíamos imaginar en aquel entonces, es que con el nuevo milenio llegarían muchos más productos de características similares, que desde el Lejano Oriente desembarcaban en el mercado local y enloquecían a la audiencia infantil, al mismo tiempo que resultaban incomprensibles para el público adulto. Los consumidores del animé y el manga que prolongaban la pasión por esos géneros más allá de su niñez, terminaron conformando la cultura Otaku, una especie de tribu social unida por un fanatismo hacia esas formas de expresión japonesas que tanto habían sido combatidas por aquí y que sin embargo lograron imponerse.

En 2016, aquel fenómeno noventoso volvió a popularizarse, pero como un juego, que había sido su formato original antes de ser captado por la televisión. Pocos pudieron resistirse a la tentación de descargar la app Pokemon Go, que desde el teléfono celular permitía interactuar en tiempo real con la realidad circundante y cazar pokemones para sumar puntos en la competencia. Fue una fiebre fugaz pero muy efectiva, en la que millones de usuarios se prendieron, ya sin ninguna de las objeciones del siglo pasado, que habían quedado fuera de foco ante la globalización galopante que promovió la web.

Después de aquella explosión universal que motivó a que gran parte de la humanidad saliera a la caza virtual de pokemones, el entretenimiento fue perdiendo su masividad y otra vez debió refugiarse en el ámbito de los gamers, donde todavía disfruta de la predilección de muchísimos fans que persisten en su preferencia por este invento de la compañía Nintendo. Sin embargo, era de esperar que la profusión en la oferta de las plataformas de streaming fuese un incentivo para recuperar la amplísima llegada que alguna vez supo tener la tira de animación, pese a la repulsión que generaba entre quienes no lograban entender sus códigos.

Pues bien, hace pocos días se han estrenado en Japón los 11 episodios correspondientes a “Viajes definitivos de Pokemon”, que se anuncia como el último eslabón de esta saga en la que Pikachu y Ash Ketchum ocuparon hasta ahora los roles principales. A lo largo de este año, la serie volverá al ataque, pero ofreciendo la oportunidad de conocer otros protagonistas y despidiendo de esa función a la dupla que de esta manera logró completar un cuarto de siglo al frente de esta franquicia global que ha gozado del liderazgo en su categoría durante gran parte de estos años.

El argumento de no perderse el final de las aventuras de estos dos compañeros de ruta, es un gancho irresistible para quienes crecieron fascinados por las hazañas de unos personajes que, de tan exóticos, se convirtieron en parte del paisaje de la imaginación de varias generaciones alrededor del planeta. No todo será novedoso: la subsistencia de pokemones como Sprigatito, Fuecoco y Quaxly en la siguiente etapa mitigará la nostalgia de aquellos que, más allá de las advertencias y los malos presagios, se dejaron llevar por los capítulos de esta producción de origen japonés.