Alfiles de Macri con nueva misión: pegar al PRO con De Loredo

El expresidente no vendrá, por ahora, a la provincia. Recibirá a Gustavo Santos, quien ya tiene instrucciones para unificar la postura de su partido. Preocupa la posición del larretismo en las internas de Córdoba y Mendoza.

Por Yanina Passero 

Desde el estricto entorno de Mauricio Macri le bajan el pulgar a las versiones que los mismos macristas habían echado a correr en los últimos días: el expresidente no tiene en mente visitar la provincia en febrero. Tomará disimulada distancia de la convulsionada alianza cordobesa para no reconocer que poco pudo hacer -hasta ahora- para ordenarla. 

Luis Juez y Rodrigo de Loredo, los dos precandidatos a gobernador mejor posicionados en las encuestas, se acercan y se alejan. Se envían mensajes con sus hombres de confianza. Pero no redondean, mientras el peronismo hace gala de un objetable verticalismo, pasea a su exponente, Martín Llaryora, por el interior; lo robustece con fotos y reuniones con intendentes del palo y la oposición. 

Como sea, Macri no depondrá sus armas, aunque serán las mismas. Por intermedio de Gustavo Santos volverá a meter presión al PRO para rodear a su predilecto en esta compulsa, el radical que preside el bloque en Diputados, UCR Evolución. Como publicó este medio, el juecismo quiere cerrar este mes un acuerdo político con los radicales que tienen la lapicera. 

El objetivo del pope no varió: exige la firma del reglamento que deje a los potenciales transfugistas lejos de la marca. Sin embargo, las circunstancias se complican porque, por ejemplo, otros actores de peso en la Mesa Nacional de Juntos muestran posturas intermedias. El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, cercano a Juez, aprueba la firma de los documentos una vez que se conozca la fecha electoral, responsabilidad del gobernador Juan Schiaretti. 

Estas posturas facilitan la dispersión del partido amarillo en Córdoba, divido en sus apoyos a los precandidatos e indefinido sobre la estrategia correcta en este escenario. En un punto se habló de escuchar ofertas y acudir con el que mejor pague. Tampoco es sencillo y quedará claro, en pocos días, que el exmandatario reclama el tutelaje del sello que fundó hace más de 20 año en la Ciudad de Buenos Aires y poco más de 10 en la provincia que le dio los votos necesarios para comandar los destinos del país por cuatro años. 

Santos regresa de Madrid con la misión de colocar al PRO de la punta de la mesa que patrocina Macri, donde se sienta De Loredo. Antes de la feria internacional de turismo que organizó en Madrid, en su rol de director para las Américas de la Organización Mundial de Turismo, sus colaboradores cercanos habían mantenido reuniones con dirigentes de espacio como el vicepresidente Oscar Agost Carreño. 

Supuestamente tenía la habilitación de imaginar las posibilidades electorales con uno de los candidatos porque se sabe que el macrismo no apoyará a Juez, aunque alguna vez lo hizo. La relación entre ambos siempre fue complicada, pese a que mantuvieron momentos de tensa calma, incluso existió la posibilidad de que el senador y Santos compartieran boleta en el preludio de la frenética negociación de las listas por las PASO. Lo cierto es que el encono es profundo y el cofundador de Cambiemos no puede digerir que fue el cordobés el que logró poner tras las rejas a uno de sus colaboradores: el exintendente Germán Kammerath. 

Así las cosas, Santos no se mueve como precandidato a gobernador convencional al jugar para otro de los anotados, aunque nunca terminan de descartar ese deseo desde su entorno. Sabe que es ministeriable en el caso de que gane Juntos en la ronda nacional y que suena entre los nombres que pronuncian encumbrados de Hacemos por Córdoba en esta idea de transversalidad política. 

Desde la Feria Internacional de Turismo, el exministro de Macri ensayó unos pasos de esa danza que tanto irrita a los aliancistas, al mostrarse con Esteban Avilés, claro que bajo el paraguas de la gestión. Aprovechó, además, para mostrar vinculaciones fuertes con ministros de turismo de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Perú, entre otros de la región. 

En pocos días, Santos volverá a recorrer la provincia, pero antes hará una escala en la Patagonia para recibir instrucciones directas de Macri. Hay señales de alarma que inquietan no sólo en Córdoba.  En Mendoza, donde si hay PASO provincial, escala la tensión entre el radical Alfredo Cornejo y el amarillo Omar de Marchi, de quien no se sabe si competirá por fuera.

“Al margen de cualquier reglamento nacional que tengamos como espacios, hay que entender las particularidades, porque nos jactamos de ser defensores del federalismo, pero hay que atender esas diferencias. En el caso de Mendoza, la verdad es que no hay espíritu de coalición, de frente, de espacio común”, dijo el filo larretista en una entrevista concedida a La Nación. 

Los movimientos de los patrocinados por el presidenciable porteño, en especial en Córdoba, inquietan y ocuparán a Macri. Los hombres elegidos ya están en gateras para operar a su favor.