¿Hay viabilidad para hacer las reformas que se reclaman?

Participaron Martín Llaryora; Diego Valenzuela; Rogelio Frigerio y Oscar Giordano. La clave fue analizar que todos los sectores coinciden en que hay que hacer cambios, pero dudan de la posibilidad de llevarlos adelante.

“Viabilidad política de una vacuna contra la decandencia” fue el tema del que hablaron el intendente de Córdoba y candidato a gobernador por el peronismo local, Martín Llaryora; a su par de Tres de Febrero, Diego Valenzuela; al diputado nacional y exministro del Interior, Rogelio Frigerio y al titular de Finanzas de Córdoba, Oscar Giordano. Buscaron determinar cuál es la viabilidad política para hacer las reformas que se necesitan en la Argentina.

El encuentro fue con empresarios en la Bolsa de Comercio de Córdoba y la convocatoria hizo referencia al título del libro escrito por Giordano, Jorge Colina y Carlos Seggiaro.

Llaryora afirmó que si bien una macro ordenada es importante, debe “ir al lado de un proyecto de crecimiento” de la Argentina. “Mientras estabilizamos la macro hay que pensar en el desarrollo”, añadió y planteó que se requiere una “coalición, más extensa que los partidos políticos. Por lo general estamos esperando los líderes salvadores y no alcanzan”.

La idea de los consensos y de superar la grieta es la misma en la que el lunes insistió el gobernador Juan Schiaretti en el panel que compartió con el jujeño Gerardo Morales organizado por la UCES. Y es la que desde el círculo chico de Llaryora confiaron que conversó con el expresidente Mauricio Macri cuando se reunieron hace dos semanas, un encuentro que generó molestia en Juntos por el Cambio de Córdoba.

El Intendente planteó que “no basta más con salvar la ropa propia; la situación económica no aguanta más. Si la Argentina no crece no hay espacio para eso”. Si bien reconoció que hay funciones de los municipios que son irremplazables, para lo que hay que tener superávit pero señaló que “hay un límite si el gobierno nacional no hace lo que hay que hacer para crecer”.

“La incapacidad de gestionar el Estado es la madre de nuestros problemas, a lo que se agrega su incapacidad para entender al sector privado. Hay una sensación de que hay mayor apoyo de la población para encarar las reformas; el fracaso estrepitoso de este gobierno ayuda”, dijo Frigerio.

En esa línea, señaló que cuando ganó Macri en 2015 había voluntad en la población de cambios políticos, pero no tanto en lo económico. La viabilidad política de las reformas, aseguró, requiere de “músculo político”, incluso “para animarnos con la coparticipación”. También un concepto en el que insisten en la alianza de cara a las próximas elecciones; recuerdan que en su gestión eran “débiles” en el Congreso.

Frigerio describió que cuando fue ministro avanzaron en aspectos de distribución de recursos que están por fuera de la ley de coparticipación “aunque no de la mejor manera” porque fue por un fallo de la Corte Suprema de Justicia. Aprovechó para enfatizar que “nunca” se les “pasó por la cabeza no acatar un fallo”. Sí, apuntó que les pidió a los jueces más tiempo para organizar con “claridad las responsabilidades” que les correspondían a cada nivel de gobierno.

En su presentación Giordano admitió que hay coincidencia -más allá de los partidos políticos- en el diagnóstico de que hay que cambiar la organización del Estado porque es imposible seguir con el déficit financiero y de gestión pública. A su entender, para hacerlo hay que “salir de la lógica del ajuste e ir a la del reordenamiento”.

Repasó que en el libro proponen reemplazar la coparticipación por separación de fuentes de ingresos; crear un fondo de convergencia para las provincias menos desarrolladas y una división de las funciones, en la que la Nación “se deje de meter en temas provinciales y municipales” asumiendo que, por ejemplo, debe “dejar de hacer de Intendente del AMBA” y debe reconfigurar ministerios como Educación, Salud, Ambiente, Desarrollo Social y Desarrollo Territorial.

Valenzuela, de Juntos por el Cambio (JxC), coincidió en que es “hora de repensar el federalismo de una manera diferente a la de dar un cheque. Militamos el federalismo pero después no está”. Aseguró que cree en la viabilidad de las reformas y en los debates que deben darse y que hay que “atender”.