Juecismo tensa, pero no rompe: firmaría la alianza

Tras la cumbre “transversal” de Macri y Llaryora, Juez pudo materializar sospechas históricas para hacerlas jugar conforme a sus objetivos. De todas maneras, el presidente del Frente Cívico, Ernesto Martínez, mantiene vivo el diálogo político con sus pares en JpC.

Por Yanina Passero

El clima en Juntos por el Cambio (JpC) está enrarecido. El expresidente Mauricio Macri logró agitar las aguas, pero ¿podrá dividirlas? La dirigencia reaccionó rápidamente al encuentro entre el cofundador de la alianza y el candidato a gobernador de Hacemos por Córdoba (HpC), Martín Llaryora. Lo hizo con gestos concretos de frentismo y alto perfil opositor. 

El doblete que persiguieron Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Mario Negri con la reunión con el Consejo de Médicos, se complementó con el cordón que rodeó la gira por el norte cordobés de la presidenciable del PRO, Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad pidió ponerle fin al “continuismo” en la Provincia y ensayó algunas críticas. 

Hacia afuera hubo un mensaje colectivo de clara contraposición a los intríngulis del gran partido cordobés. Pero también se escucharon observaciones que sugieren la discusión mancomunada de la estrategia nacional y local. 

Por ejemplo, la diputada macrista Soher El Sukaria, advirtió en Día 7: “Tenemos que tener en cuenta que hay una realidad en Córdoba, pero hay otra nacional. Nadie quiere gobernar una provincia o la ciudad de Córdoba teniendo un gobierno adverso a nivel nacional, donde está todo por explotar por los aires. Obviamente que se entrecruzan; y si hay un acuerdo en el marco nacional todo es discutible”. 

El señalamiento pone de manifiesto que, pese a intentos de mostrarse de pie después de la trompada “transversal” de Macri, no todo lo que brilla es oro y continúan las diferencias endogámicas. “Creo que dentro de JpC tenemos que tener conciencia y que no pase lo de 2019; que un grupo de dirigentes locales quebró la coalición y echaron la culpa a Mauricio Macri. Eso no es verdad, están creando un relato. Las divisiones se dieron en Córdoba”, separó los tantos la vicepresidenta del PRO local. 

Como se sabe, Juez utilizó el acontecimiento reciente para justificar su postura dilatoria en la mesa política que define los términos de la alianza y el reglamento. “Después de la reunión de Macri con el enemigo nuestro, que nos cuenten si el peronismo no puede meterse en nuestra interna. Con lo cual nosotros, hasta que no tengamos una certeza definitiva, no vamos a suscribir ningún reglamento de nada”, disparó un Juez, furioso, en una entrevista concedida a diario Puntal. 

Juez pudo materializar sospechas históricas para hacerlas jugar conforme a sus objetivos. De todas maneras, su mano derecha y presidente del Frente Cívico, Ernesto Martínez, mantiene vivo el diálogo con sus pares en JpC. 

Ciertamente, circulan sugerencias de los sectores de la UCR; otras propuestas del PRO que, con excepción del macrismo, están más cercanos a Juez en usar las encuestas que rivalizar en internas abiertas. De todas formas, no hay nada cerrado. 

El juecismo seguirá poniendo sus excusas, pero también los radicales que tienen cita para el 17 de diciembre y el memo de definir la política de alianzas, entre otros temas. Ahora bien, el doble juego aplica para todos, pero la voluntad de mantener las formas continúa. 

Es por eso que desde el partido que quiere a Juez gobernador admiten que están dispuestos a firmar la alianza antes de los confites de fin de año. 

¿Gesto o engañapichanga? La idea ya conversada dentro de la alianza (y que tendría el visto bueno, al menos, del PRO) puede verse como un avance desde la perspectiva juecista de no desarticular la mesa política hasta que se conozca la fecha de las elecciones; pero también como una aberración jurídica y política, según señalan otras expresiones de Juntos. Firmar la alianza, pero no suscribir al mecanismo ordenador puede calificar como un verdadero contrasentido si se busca garantías para la unidad.