Actividad menos dinámica y deuda en pesos, dos preocupaciones

Del total de quince actividades que mide el Estimador Mensual de Actividad Económica, nueve están este año con mayor nivel que en 2017. La noticia es buena; a partir de octubre los números se ralentizaron. La deuda en pesos crece fuerte.

A setiembre -cuando el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) marcó una suba de 4,8% interanual- la actividad económica llevaba en nueve meses un alza de 6,2% respecto al año pasado y de 4,1% en relación al 2019. Con ese dato (el último disponible) el arrastre estadístico para 2022 es de 5,9%. La actividad tuvo a lo largo del año una muy buena dinámica, según señala el último informe del Iaraf que dirige Nadín Argañaraz. En los últimos meses, la dinámica cayó. Otra variable que preocupa es el endeudamiento en pesos.

El informe ratifica que es habitual comparar el nivel de actividad de 2022 con el de 2019, dado que fue el año previo a la pandemia de covid-19. Con el dato de septiembre, la actividad económica de los primeros nueves meses del año ya se igualó a la de 2017.

Argañaraz sostiene que, en el contexto argentino, esta es una realidad “muy positiva, aunque, desde una perspectiva de largo plazo, que un país recupere luego de cinco años su nivel de actividad es el reflejo del gran desafío que se tiene por delante”.

Trece de las quince actividades que integran el EMAE registraron su piso en 2020. Agricultura y ganadería (con piso en 2018) y Electricidad, gas y agua (con piso en 2019) fueron las únicas con mínima actividad en años distintos al de la pandemia.

Del total de quince actividades, nueve están este año con mayor nivel que en 2017. Entre las principales, la industria está 1,6% arriba, la construcción 1% arriba y el comercio 2,5%. Entre los sectores más alejados del nivel de actividad de 2017, se destacan los hoteles y restaurantes (16,9% abajo) y la agricultura y ganadería (7,7% abajo).

La situación de la deuda en pesos del Tesoro es compleja, pero tiene un prestamista de última instancia: el Banco Central, que puede asistir directamente al Tesoro y rescatar títulos públicos. El BCRA también ayuda al Gobierno en los frentes externo y fiscal. El costo de estas intervenciones es una importante emisión de pesos, que debe esterilizar colocando Pasivos Remunerados (PR).

Otro indicador económico es el de la emisión. La situación de la deuda en pesos del Tesoro es compleja, pero tiene un prestamista de última instancia: el Banco Central, que puede asistir directamente al Tesoro y rescatar títulos públicos. El BCRA también ayuda al Gobierno en los frentes externo y fiscal. El costo de estas intervenciones es una importante emisión de pesos, que debe esterilizar colocando Pasivos Remunerados (PR).

La consultora Equilibra calcula que la emisión para asistir al fisco terminaría el año por encima de 3% del PBI (incluyendo adelantos transitorios, recompra de bonos y emisión por dólar soja I y II), casi 40% de lo que aumentaría el total de pasivos del BCRA.

El incremento de esta deuda preocupa porque capitaliza intereses a tasas altas en plazos cortos, aumentando potencialmente las presiones en el mercado cambiario. Los PR del BCRA se ubican apenas por debajo de los valores de fines de 2017 (9,5% del PBI versus 10,3% en 2017).

La deuda en pesos del Sector Público consolidado con el sector privado caería del 18% al 16% del PBI este año. La porción remunerada apenas bajaría de 11,7% a 11,5% del PBI. En 2023, ambas medidas treparían.

Para los economistas de Equilibra, la manera “óptima” de reducir el endeudamiento sería bajar las necesidades fiscales, difícilmente suceda en año de elecciones presidenciales. El BCRA está jaqueado: no puede atender en simultáneo a todos sus objetivos (incluida la inflación).

Ese mismo tema fue abordado por el exministro Hernán Lacunza, quien estuvo con empresarios cordobeses la semana pasada en una reunión organizada por la Bolsa de Comercio de Córdoba; lo acompañó el expresidente del Banco Central, Guido Sandleris.

Los dos se mostraron muy cautos respecto a si el gobierno podrá rollear la deuda en pesos que vence en el primer semestre del año próximoPlantearon que la actual gestión lleva tres años “quejándose” de la “herencia” que recibió. “Hay un gobierno, que se hagan cargo”, apuntó Sandleris. “La deuda en pesos se puede ordenar si se reduce el déficit; en 2003 con las Lebac se logró. Tiene que haber un plan fiscal, monetario y financiero, no medidas aisladas”, aportó el exministro.

Para Lacunza la “herencia” que recibirá el próximo Presidente será “peor” que la de 2015; más pobreza, más inflación y más deuda: “Será más delicada; no hay que subestimar los problemas ni sobreestimar las capacidades”, dijo y -en línea con lo que vienen planteando los dirigentes de JxC- estimó que la geste se muestra “más favorable” a las reformas que se deben realizar.