Pihen pondrá a prueba la “pax” gremial que busca Schiaretti

Tras el aumento que el Centro Cívico dispuso para los trabajadores de la Salud, el secretario general del SEP exigió la inmediata reapertura de la negociación salarial y la extensión de ese reajuste a todos los estatales. El sistema de contención gremial del oficialismo termina el año corroído por la inflación.

Por Felipe Osman

José Pihen, secretario general del Sindicato de Empleados Públicos, hizo ayer efectiva la advertencia que había lanzado el lunes, y demandó al gobernador “la inmediata reapertura de la negociación salarial, en virtud de la decisión del Gobierno Provincial de modificar unilateralmente el acuerdo suscripto el 17 de noviembre, fijando una nueva escala de remuneraciones para el personal que presta servicios en los hospitales provinciales”.

El líder de los estatales denunció que tales tratativas se hicieron “en el marco de un expreso desconocimiento de la representación colectiva que ostenta el SEP”, y que dejaron constancia de que la Provincia sí disponía de los recursos necesarios para mejorar la pauta salarial que en la negociación paritaria había negado tener, lo que “acentúa el carácter de práctica desleal” de su proceder.

“En consecuencia -termina la misiva- el SEP reclama que las mejoras salariales establecidas para el personal de los hospitales provinciales se haga extensiva de inmediato al resto de los trabajadores dependientes del Poder Ejecutivo Provincial”.

La reacción del SEP, que era de esperar, tiene como trasfondo un debate complejo. Por un lado, Pihen puede reclamar, con total apego a lo dispuesto por la ley, la capacidad del sindicato como único vehículo reconocido para encauzar la discusión paritaria. De hecho, su firma es la única vinculante. Y cualquier negociación por fuera implica un avasallamiento de la representación sindical.

Desde la Provincia bien pueden replicarle que, en la práctica, es él quien no ha conseguido la legitimación necesaria por parte de sus bases, particularmente entre los trabajadores de la Salud. Y que, en fin de cuentas, es responsabilidad de la conducción del gremio firmar una paritaria que sea aceptada por sus representados.

Hay además otros elementos que complejizan la discusión. El primero, la dificultad que entraña generar una representación gremial a partir quién es el empleador en lugar de hacerlo a partir de la actividad que desempeñan los trabajadores. Así, el SEP termina ejerciendo la representación de agentes estatales que apenas comparten el carácter de tales, aunque desempeñan actividades completamente disímiles.

El segundo, que el propio Estado Provincial ha ayudado a abrir una brecha entre el resto de los estatales y los trabajadores de Salud, encarando, desde el comienzo de la pandemia, negociaciones puntuales con algunos agentes. Verbigracia, los anestesistas, primeros en ser considerados “recursos humanos críticos”.

Más allá del caso puntual de los trabajadores de la Salud y el SEP, el sistema de contención gremial del que el oficialismo siempre se ha visto beneficiado empieza a mostrar claras señales de agotamiento frente a un desbocado proceso inflacionario que lo corroe. 

La propia Uepc -junto al SEP, los dos mayores sindicatos públicos- ha tenido profundas dificultades este año. La oposición y los espacios independientes han ganado mucho territorio frente al oficialismo que dirige Juan Monserrat. Se han plantado en las elecciones de delegados escolares, han rechazado propuestas de la Provincia una y otra vez, le han negado la palabra al secretario general en dos oportunidades (haciéndolo bajar del escenario en pleno discurso), y esperan crecer de cara al proceso electoral que el gremio debe afrontar el año próximo. 

Las demandas que ahora encara el SEP amenazan la “pax” gremial que el Centro Cívico intenta construir a partir de concesiones dispuestas unilateralmente, reservándose el poder de distorsionar las negociaciones paritarias encaradas por los sindicatos.

Queda por ver cómo impactarán los incrementos salariales a los trabajadores de la Salud en el conflicto con estos agrupamientos y si logran o no descomprimir la protesta. Pero también está por verse con que vehemencia reaccionará el SEP, que realizará asambleas hoy y convocó a una movilización para el lunes, y si sus movimientos pueden arrastrar también a la Uepc a un conflicto motorizado desde la oposición sobre el final del año lectivo. Final abierto para un 2022 tenso.