Operativo F5: Panal busca superar crisis y recuperar el centro

El oficialismo apuró el cierre del tema Gonzalez en la Legislatura y anunció fondos para destrabar el conflicto de la salud pública. El temor al estigma del “gobierno lento”. El rol del histórico Fortuna.

Por Bettina Marengo

El gobierno provincial intenta dejar atrás lo que considera uno de los peores momentos del oficialismo en los últimos años con el cierre legislativo del “caso González” y la decisión de poner plata para apaciguar el incendio en el sector de la salud pública, aun rompiendo su principio de no ceder por fuera de la negociación con los gremios.

Ayer la idea que circulaba entre funcionarios provinciales era que luego de muchos días críticos, las olas empezaban a bajar, y aunque la asamblea interhospitalaria confirmó medidas de fuerza, la sensación era que se había recuperado la iniciativa para terminar el año parado en dos de los principales ejes de la campaña electoral que se viene: obra pública e inversión social.

El intendente capitalino y candidato a gobernador Martin Llaryora, el principal interesado en inaugurar la obra municipal que tiene en carpeta en un contexto políticamente digno, siguió y sigue de cerca el tema Oscar González y el conflicto en la salud.  Vale recordar que el legislador ahora apartado de la Legislatura por tiempo indeterminado admitió en la nota que dio a una radio de Villa Dolores que había hablado con Llaryora “varias veces” luego del siniestro en las Altas Cumbres. En el tema hospitalario, el secretario de Salud de la Municipalidad, Ariel Aleksandroff, cercano a Llaryora, se reunió con médicos de hospitales provinciales para conocer la situación de primera mano, y se manejó con el legislador y jefe de bloque de Hacemos por Córdoba Francisco Fortuna, hombre de mucha confianza del gobernador Juan Schiaretti con juego en varias canchas últimamente.

En este punto vale detenerse en el rol del experimentado Fortuna, participante de los conciliábulos en Salud para destrabar el conflicto y agilizador de los tiempos y las voluntades legislativas para desvincular al hombre de San Javier del cuerpo y del oficialismo.

La principal preocupación del Panal y del llaryorismo era y es que la oposición logre fijar la idea de que los problemas del gobierno de Schiaretti o las crisis que no puede resolver tienen que ver con el desgaste y la pérdida de reflejos de un oficialismo con 23 años en la función pública y los consiguientes “vicios de la gestión”. O peor, en la pérdida de poder del gobernador, que insiste con su armado nacional. Se sabe que uno de los caballitos de batalla de Juntos por el Cambio en la campaña provincial va a ser la necesidad de un recambio con alternancia republicana de fuerza política, punto en el que también hay que buscar la causa de la negativa del mandatario a dar el oK a la re-reelección de los intendentes del interior.

No es que los problemas hayan desaparecido. El gobierno asume que el conflicto en salud continuará, pero apuesta a la pérdida de sustento por división de intereses o por caída del apoyo ciudadano. Militará en medios y redes la suba salarial, claro.

En la cartera que conduce Gabriela Barbás tomaron nota de que los delegados de la interhospitalaria “más experimentados” en términos gremiales vieron con buenos ojos el aumento, aunque en las bases hubo disconformidad porque las subas no impactan en el salario básico y por las diferencias entre los agentes de la ley 7625 y la 7233. Con todo, en el Ministerio consideran que se trata de un aumento sin precedente en la historia de los equipos de salud y que mostró reacción del gobierno.

El gobierno también cerró la paritaria con el gremio docente de la Uepc. Previsible, pero no menor con el fantasma del SEP desbordado por los agentes públicos como luz de alerta para el futuro.

En el caso González, al reducir a una sesión el cronograma de cuatro encuentros que había propuesto la comisión de Asuntos Constitucionales que preside Juan Manuel Cid para tratar las cuestiones de privilegio contra el legislador, la intención fue clausurar el tema a nivel legislativo y evitar la “agonía” de costo diario. “Fue una buena salida para todos”, dijo un peronista, y destacó que los parlamentarios de HpC quedaron ordenados y votaron unánimemente el apartamiento de González hasta que haya fallo firme de la Justicia en relación al choque del 28 de octubre. Patearon bien lejos y afuera.

Ahora Hacemos por Córdoba cree que tiene que volver al eje del “hacer”, lo que considera su marca en el orillo, en oposición al supuesto “hablar” de los opositores. “Nosotros hablamos poco y hacemos mucho”, repiten, como si hubieran olvidado el norte.

En términos de obra pública, el objetivo es recuperar  los “niveles récord provinciales del año 2018  y 2019”, con inauguraciones de obras viales, hospitales y acueductos. Llaryora, a nivel municipal, tiene cortes de cinta en la remodelación del Parque Las Heras, la calle Maipú y otras. La otra pata de la campaña, la inversión social, que en el Panal avizoran no puede decaer por el impacto de la inflación en la canasta alimentaria, está en marcha con el Banco de la Gente y los planes alimentarios, más la ampliación de ayuda para los comedores populares de la ciudad Capital, la madre de todas las batallas electorales.