La embajada rockera de Sidney

A cuarenta años de su lanzamiento a la escena internacional, se puede ver en perspectiva el vínculo que desarrolló el grupo australiano INXS con el público argentino, justo en la previa del partido que enfrentará a los seleccionados de ambos países en los octavos de final de Qatar 2022.

J.C. Maraddón

Cuarenta años atrás, el grupo australiano INXS publicaba su tercer disco, “Shabooh Shoobah”, que iba a ser el que le abriese las puertas del mercado europeo y estadounidense, luego de haber peregrinado por los pubs de Sidney durante la segunda mitad de la década del setenta. Su por entonces breve carrera los había llevado hasta los umbrales del sonido new wave, que era el que estaba de moda en esa época, y los ejecutivos del sello WEA consideraron que era apropiado darles una oportunidad a estos jóvenes rockeros de asomarse a la vidriera internacional a ver cómo les iba en esa aventura.

Las cosas se les facilitaron bastante gracias al single “The One Thing”, que aparecía en “Shabooh Shoobah” y que impulsó hacia las nubes las ventas del álbum, hasta conseguir que apareciera en el Hot 200 de la revista Billboard. La cadena MTV, que era la gran novedad de esos tiempos, programó en rotación permanente el video de la canción, donde se veía a los integrantes de la banda compartiendo un festín junto a modelos, en una mesa presidida por el cantante Michael Hutchence, cuyo carisma ya era entonces un valor agregado en la popularidad de esta formación.

En 1983, INXS encaró su primera gira estadounidense, al comienzo como número soporte de Adam and The Ants y luego de las Go Go’s, justo en el periodo en que “The One Thing” trepaba en los charts hasta llegar al Top 40, todo un mérito para un grupo que estaba haciendo sus primeras experiencias fuera de su país y que hasta ese desembarco era completamente desconocido en el continente americano. La frescura de ese tema musical, que hablaba de una chica empoderada, había obrado el milagro de situarlos ante la perspectiva de hacer carrera dentro de un panorama que parecía a la medida de ellos.

En 1984, con el disco “The Swing”, todas esas promesas se iban a concretar, porque allí también iba a haber un hit rotundo, “Original Sin”, producido por Nile Rodgers, que representó la mayor consagración de esta banda cuyo destino era transformarse en uno de los más grandes exponentes del pop rock, justo durante una etapa en que ese género reinaba en los rankings de ventas mundiales. A partir de esos primeros éxitos, fueron conformando un repertorio irresistible que tanto podía hacerse escuchar en la radio como prestarse para que en las discotecas se lucieran los bailarines.

Tan temprano como en 1985, apenas tres años después de su despegue global, INXS arribó a la Buenos Aires, para presentarse en la cancha de Vélez Sarsfield como uno de los atractivos del festival con el que la FM Rock & Pop celebraba su lanzamiento. Fue ese el inicio de un romance del público argentino con esta agrupación, que volvió a venir en otras oportunidades y que en una de esas visitas llegó a actuar en el Pabellón Verde del Complejo Feriar, en Córdoba, un show recordado más por los desperfectos de sonido que por la performance brindada por los músicos.

En la previa del partido que disputarán mañana las selecciones de Argentina y Australia por los octavos de final de Qatar 2022, no está de más recordar la excelente acogida que tuvo aquella avanzada rockera australiana entre nosotros y cómo el malogrado Michael Hutchence supo cosechar admiradores por aquí. El recuerdo de esos felices encuentros, además de otros excelentes productos culturales venidos desde aquel lejano origen, ayudan a confinar la disputa al campo de juego, para preservar los lazos que embajadores artísticos como INXS ayudaron a construir y que deberíamos seguir cuidando, más allá de que tengamos que enfrentarnos en confrontaciones deportivas.