Bullrich muta a “paloma” para sobrevolar interna local de JpC

La presidenciable del PRO se refirió al encuentro entre Macri y Llaryora. Dijo que hay que ganar las elecciones provinciales, pero negó la intromisión del en la pulseada local. El domingo 4, gira en Deán Funes.

La jefa del PRO y precandidata a presidenta, Patricia Bullrich, regresará a la provincia el domingo 4 de diciembre para llevar adelante la gira que tuvo que suspender por razones personales, prevista para la víspera del debut de la selección de fútbol en Qatar.

El cronograma será el previsto: recorrida por el norte cordobés con base en Deán Funes y en localidades cercanas. El objetivo es imprimirle un giro federal a la campaña nacional de la exministra de Seguridad de Cambiemos con una prioridad puesta al “norte olvidado”. La “Piba”, como el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y aspirante a la presidencia, Horacio Rodríguez Larreta, necesitan alejarse del arquetipo porteño-centrista que los acompaña en las incursiones más allá de los límites de su “pago chico”.

Lo cierto es que el contexto de la incursión cambió un poco. Sigue abierta la herida en los aliancistas cordobeses por la reunión entre el expresidente Mauricio Macri y el intendente de la ciudad, el peronista Martín Llaryora, el jueves 17, en Buenos Aires. Como se contó desde estas páginas, la reacción local no tardó en hacerse escuchar apenas Clarín confirmó el contacto y abrió la jaula a los fantasmas de un acuerdo con Hacemos por Córdoba como se sospecha que ocurrió para los comicios de mayo de 2019, más allá de que las diferencias domésticas hicieron gran parte del trabajo para allanar el triunfo histórico de Juan Schiaretti.

Seguramente, Bullrich será interpelada por la dirigencia al respecto, ansiosa por un juego en bloque de los presidenciables que neutralice la mano de Macri en el distrito. Cierto es que la batalla nacional es la prioridad de todos aquellos que ven un camino accesible a la Casa Rosada producto de los desaciertos del Frente de Todos y el descontento generalizado.

La postura no ha variado: Bullrich abrazó a la dupla integrada por Luis Juez y Rodrigo de Loredo en las PASO, desafiando a Macri y a sus nominados. Triunfó y no se ruborizó con las lecturas que la tenían como verdugo de su jefe en el lugar que alguna definió como “su segundo hogar”. Sigue sosteniendo que Juntos por el Cambio debe arrebatarle la sucesión a Llaryora en tierra gobernada por el peronismo hace casi un cuarto de siglo que manera ininterrumpida entre José Manuel de la Sota y Schiaretti.

Hoy las cosas son distintas porque el apoyo de Macri es central para los presidenciables del PRO en carrera. El exmandatario deslizó la preferencia por Bullrich, pero sabe la jefa amarilla sabe que es sólo una expresión. Debe materializarse ese apoyo necesario para evitar fugas en su nicho.

Es razonable que intente despejar cualquier animosidad de su mentor. Ayer, en una entrevista brindada a Radio Pulxo, desmintió que el expresidente quiera “influir” en la interna cambiemita.

“En Juntos por el Cambio teneos que prepararnos para ganar Córdoba. Llaryora está del lado de los que quieren la continuidad en Córdoba», dijo sobre el polémico conclave “transversal”, incluso recordó que con Llaryora hablaba con frecuencia cuando ella era ministra y él diputado.  Un intento claro de ponderar el rasgo dialoguista por encima de cualquier especulación de coyuntura.

Como sea, insistió sobre la línea de trabajo pero tomó particular distancia: «Córdoba tiene que tener un gobierno de Juntos por el Cambio y las visitas no pueden perturbar esto. Nuestro camino es el camino hacia el gobierno de Córdoba».

La mujer que jugó todo contra Macri en la interna cordobesa del 2021, prefiere hablar en este nuevo contexto de neutralidad nacional en la política nacional.

En una postura de equilibrista, con traje de paloma más que de halcón, Bullrich también evitó sentar posición sobre temas espinosos como lo es la interna o el acuerdo para definir candidaturas en las provincias sin PASO.

El “team acuerdo” está representado por Juez (su otrora preferido sin grises) y el “team interna” pareciera tener al radical De Loredo como principal agitador.

Definió la primera opción como “la mejor herramienta” y a la interna como “la última instancia». Allí podría observarse un disimulado beso del Truco al senador; pero promedió sobre el final: «No quiero en otro momento apoyar a nadie, sino que se pongan de acuerdo en la cancha. Una vez que se tomen esas decisiones veremos si nos inclinamos o no por algún candidato. Me encantaría que Juez y De Loredo estén juntos».

De Loredo es hoy la apuesta de Macri y la auspiciada presidencial debe apelar a la moderación porque su juego es y será siempre nacional antes que provincial. Por primera vez, los precandidatos (menos Macri, por supuesto) quieren practicar lo que escucharon siempre de los cordobeses –de la boca para afuera, como se comprobó tantas veces-: “los de afuera son de palo”.