Los elefantes

La canción infantil de los elefantes es una buena metáfora de lo que está viviendo Juntos por el Cambio en su intento por ampliar la coalición.

Por Javier Boher
@cacoboher

Todos recordamos las canciones de nuestra infancia, aquellas que nos cantaban cuando éramos niños. Algunas veces las aprendíamos y las repetíamos, mientras que otras veces apenas acompañábamos cuando las cantaban. No siempre se siente el mismo placer en las distintas piezas musicales, así que no hay allí ninguna sorpresa.

Una de las más recordadas -al menos para mí- es la canción de los elefantes, aquella en la que fuimos aprendiendo a contar tratando de no errarle a la cantidad de paquidermos que se balanceaban sobre la tela de una araña. Seguramente los biólogos preferirán cambiarla por algo un poco más ceñido a la realidad, pero para el común de los mortales la fórmula es un éxito.

Ayer un amigo señaló algo que veía a partir de las notas de un conocido portal de noticias de política en línea. No sabía si era efectivamente una operación de prensa (que existen, por supuesto, pero que no necesariamente son lo que allí se ve) o si la interna de Juntos por el Cambio está a punto de comérselos, pero lo que veía lo inducía a pensar en la segunda opción.

No creo que llegue al extremo de los dos casos planteados, pero sí que hay un malestar en JxC que se lo puede comer, algo que es aprovechado desde ese portal de noticias por los que tienen viejos enconos vinculados a hechos del pasado. Podríamos decir que hay una combinación de cosas en la que el rencor puede potenciar la crisis.

Mientras manejaba pensaba en esta situación de crisis en JxC, que obedece principalmente a que se están peleando por el rol que le va a tocar a cada uno si consiguen derrotar al kirchnerismo. En ese posicionamiento en el frente interno, todas las fuerzas que se puedan sumar para la batalla empiezan a ser muy valiosas. El tema es que no se puede saber todavía cuánto más puede aguantar la coalición metiendo gente. “Que se rompa, pero que no se doble” dirían los radicales.

En eso estaba pensando cuando me vino la canción de los elefantes a la cabeza.

“Tres elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña. Como veían que no se caían fueron a buscar a otro elefante”. El PRO, la CC y la UCR fueron los tres partidos de alcance nacional que se juntaron para tratar de ganarle al kirchnerismo en 2015. Después fueron sumando a otros partidos provinciales según la conveniencia en cada distrito, tejiendo las alianzas más inverosímiles.

Hoy el debate es sobre cuánto peronismo puede aguantar la coalición -con un componente antiperonista muy fuerte- y sobre cuánto liberalismo puede soportar -con tanto progresista adentro de la alianza- antes de romperse. Cada discusión sobre estrategia electoral implica la misma incógnita: ¿soportará la tela de araña de la coalición “republicana” cargarle otro elefante encima?.

La semana pasada, después de que Jorge Lanata denunciara en su programa el patrimonio sin declarar del secretario de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, algunas voces dentro del kirchnerismo salieron a pedir la cabeza de un hombre que -aún siendo de confianza de la vicepresidenta y del gobernador- no termina de caerle bien a todos.

En ese revoleo en el que parecía que Berni se quedaba sin trabajo, Joaquín De la Torre, un intendente bonaerense que se siente la versión argentina de Trump o Bolsonaro, deslizó que su incorporación a JxC podría enriquecer el espacio. Está bien que a él lo hayan recibido pese a su origen peronista, pero no parece ser una gran estrategia sumar a uno de los hombres más cuestionados del oficialismo, especialmente cuando lo acaban de denunciar por corrupto.

A raíz de eso, Fernando Iglesias (acérrimo antiperonista) tuiteó, lacónico: “Entra Berni, salgo yo”.

El caso de los libertarios es otro tema ríspido en la principal alianza opositora, especialmente ahora que las encuestas han llegado a poner al Frente de Todos en tercer lugar de las preferencias electorales para 2023. Eso -que siempre hay que agarrar con pinzas, porque la idea de que los libertarios pueden ganar le resta más votos a JxC que lo que debilita al kirchnerismo- es un problema para JxC, que debe tratar de estirarse ideológicamente lo más posible para evitar perder esos votos por derecha.

Acá en Córdoba, por ejemplo, el armado de Horacio Rodríguez Larreta sigue funcionando con mucha más fuerza que el de cualquier otro anotado para la elección del año que viene. Sin embargo, la mayor intención de voto la tiene Patricia Bullrich. Esa rama más a la derecha pretende un armado con los libertarios antes que con fuerzas progresistas. ¿Cuánto pueden convivir en el mismo espacio?.

La siguiente es apenas una apreciación personal. La estrategia de JxC parece ser la de la indefinición, la de hacer que la telaraña se estire lo más posible, al menos en lo discursivo. Tratan de hacer un lugar para todos los que se quieran subir, porque todos los votos valen lo mismo para ganar. Los principios se resuelven después, con una lavada de cara con alguna secretaría o algo por el estilo.

El único riesgo es que, incluso sin subir a nadie, estiren tanto la telaraña que -sin romperse- deje a todos tan cerca del suelo que se empiece a bajar la gente que ya está arriba.