Regresó el dólar soja en otra emergencia de reservas

Para cumplir con la meta de acumulación acordada con el FMI el Gobierno contará, además, con el desembolso del propio organismo de US$6.200 millones y los del Banco Mundial y el BID. Para comprar dólares a $230 el Central deberá emitir y eso presiona sobre la inflación.

Las reservas del Banco Central acumuladas con la primera versión del dólar soja -US$ 7.678 millones- fueron achicándose velozmente. En lo que va de este mes, el Central ya perdió alrededor de US$900 millones, mientras el dólar blue acumula la tercera mayor suba desde julio. El ministro Sergio Massa resolvió, frente a ese panorama, una segunda edición del tipo de cambio especial que regirá hasta el 31 de diciembre. Espera recolectar US$3000 millones y, además, se recaudarían $115.000 millones más en el último mes del año por retenciones.

La decisión tiene otro costado: para comprar dólar caro y venderlo barato, el Central necesita emitir y esos pesos presionan la inflación que Massa prometió llevar a alrededor del 3% en abril. La de noviembre, estiman en Economía, rondaría 5,5%, cifra que se festejaría por la comparación con los meses anteriores.

Para cumplir con la meta de acumulación de reservas acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el Gobierno contará, además del dólar soja, con el desembolso del propio organismo de US$6.200 millones y los del Banco Mundial y el BID.

Respecto de la del déficit fiscal, la consultora Equilibra indica que el primario acumulado ascendió a 1,5% del PBI en los primeros 10 meses del año, por debajo del 1,7% del PBI del mismo período de 2021. En términos reales, el gasto primario cayó 6% interanual (i.a.) en el promedio de los últimos cuatro meses, y 13% i.a. en octubre en particular.

Suponiendo ingresos de noviembre y diciembre alineados a los de 2021 en términos reales, para cumplir con la meta fiscal acordada para este año el ajuste del gasto debería trepar al 14,1% i.a. real, apenas superando al observado en octubre. Ya está visto que la vicepresidenta Cristina Kirchner -después que se bordeó el abismo en junio y julio- deja hacer a Massa lo que le trababa a su antecesor, Martín Guzmán.

Equilibra estima que la puesta en marcha de la segunda ronda del “dólar soja” en el mes de diciembre aportaría ingresos adicionales por unos $115.000 millones (0,1% del PBI). Así, el recorte del gasto necesario para cumplir con la meta del FMI se reduciría hasta 11,6% i.a.

La restricción fiscal más relevante para el Tesoro no proviene del FMI, sino de la falta de financiamiento. En octubre y noviembre, Finanzas consiguió muy poco financiamiento neto pese a haber subido las tasas: rozan el 6,7% mensual, por encima de la inflación esperada para los próximos meses y de la tasa de política monetaria del BCRA (6,3% mensual).

En los recientes años electorales el gasto primario subió, en promedio, 5,5% real, trepando 6,2% real en los años de elecciones presidenciales. Si bien al Gobierno se le dificultará conseguir fondos frescos en el mercado, la consultora prevé que en la proximidad de las elecciones presidenciales el gasto primario recobrará impulso, en un intento de incrementar las chances electorales del oficialismo.

Para el economista Nadín Argañaraz, director del Iaraf, si se quiere cumplir con la meta de déficit primario de 2,5% del PIB acordada con el FMI, el déficit primario del último bimestre del año debe ser de 1% del PIB; según sus cálculos el objetivo implica que el déficit primario del último bimestre debe ser 0,35 puntos porcentuales del PIB inferior al de igual bimestre de 2021.

Respecto de las perspectivas de la evolución de la inflación, Idesa pone el foco en la deuda en pesos compuesta por deuda del Banco Central (Leliq y pases) y deuda de la Nación (letras). Las Leliq y pases son depósitos de muy corto plazo que hacen los bancos a través de los cuales tienen invertida la mayor parte de los depósitos que reciben de la gente. Las letras son deuda que emite el Tesoro con plazos un poco más largos para lo cual se ofrece una actualización por precios o dólar, el más alto. El problema es que la deuda ha tomado una dinámica tan acelerada como insostenible, plantea.

“Ante la percepción de que el esquema es insostenible (es decir, que son deudas que no se van a poder pagar en los plazos comprometidos) hay una fuerte resistencia a comprar letras con vencimiento después de las elecciones. Y como cada día que pasa es un día menos para llegar a la fecha de las elecciones, hay un estrangulamiento de vencimientos. Lo que está intentando el gobierno, es patear el problema para después del 2023. Pero la fuerte resistencia a aceptar letras con plazos que vayan más allá de las elecciones sugiere que esta meta es imposible de alcanzar”, describe.

Ya el Central aceleró la emisión monetaria para evitar el derrumbe en el precio de las letras: “Que el Central compre masivamente letras del Tesoro agrega otro factor adicional de emisión monetaria que intentarán compensar aumentando aún más el stock de Leliq y pases. Pero fatalmente parte será una presión adicional sobre los precios. El salto en el precio del dólar no oficial de estos últimos días es un primer impacto. Ante esto seguramente los funcionarios volverán al viejo argumento de que es la consecuencia de acciones especulativas”.