Gracias Messi

Un pasito más en el mundial. Agradece el ciudadano de a pie, pero también el político que no le encuentra la vuelta a la gestión.

Por Javier Boher
@cacoboher

¡Qué alivio, amigo lector! Menos mal que ganó Argentina, porque de otra forma la cosa se hubiese puesto más peluda que pierna de feminista. Complicadísimo panorama de humor social si a este calorón le sumamos un fracaso de la selección Ojalá que ahora repunte y nos alegre el fin de año, especialmente si el termómetro va a seguir marcando 35° o más.

Por suerte el mejor argentino vivo, Lionel Andrés Messi, se volvió a hacer cargo de la situación y nos pus de vuelta en campeonato. Es increíble que todavía haya gente que discuta a un tipo como ese porque está aferrado al recuerdo de un tipo que ya estiró la pata. Por eso después votamos como votamos, estimado.

¿Se imagina si los planteos técnico-táctico-estratégicos de la selección estuviesen plebiscitados por el pueblo argentino? Mamadera, que desastre que sería. Ya me los imagino cambiando al Dibu Martínez por Gastritis Erosiva Fernández, arquero de la selección de fútbol playa, por un bono de fin de año para comprar sidra Juan Domingo.

Ya lo dijo Scaloni el otro día, aunque con una palabras más prolijas que las mías: no se nos va la vida en un partido de fútbol, porque 26 argentinos en Qatar no son los responsables del país, como sí lo son los 25 del gobierno; los 19 ministros, cuatro secretarios presidenciales, el presidente y la vice. Son casi la misma cantidad de gente, pero unos son responsables de patear para adelante la pelota, mientras los otros nos hacen pelota cada vez que patean sus responsabilidades para adelante.

Ahora es muy fácil tener conocidos afuera que puedan estar siguiendo el mundial, porque la diáspora argentina es un éxodo ininterrumpido, pero con distinto caudal, desde hace unos 40 años. Casi con seguridad le puedo decir que su experiencia es igual a la mía, estimado: los amigos que están en países medio pelo ven que las cosas ahí son como acá. Los mexicanos, por ejemplo.

Los que están en países en serio se lo toman como se toma usted el mundial de voley, de hockey, de basquet o de rugby: “Ah, mirá, qué interesante. Ojalá ganen”. La vida pasa por otro lado. Esto otro que vivimos acá es de paisucho chico. Se nota que necesitamos una alegría, estimado, que nos aferramos a las publicidades que tocan la fibra del nacionalismo, acaso el único momento en el que sentimos que este proyecto colectivo dado en llamar Argentina no es un fracaso estrepitoso.

¿Se imagina cómo habrán estado viviendo el partido los políticos?.

Yo me lo imagino al presidente Ojos de EPOC tratando de sacar las canciones de cancha en la guitarra, con Dylan aullando al lado como coro. Eso sí, con picada premium pagada por todos.

Al Tigrense Taimado me lo imagino haciendo videollamada con el hijo influencer (por eso de haber usado las influencias del padre para irse gratarola a Qatar) desde el estadio. Si o ii le debe haber pedido una foto al mejor estilo Massa (que también le vale al cordobés de la campera roja, ojíguin) agarrando con las dos manos un melón imaginario. Por favor, la próxima vez esté atento al detalle y va a ver lo que le digo.

A la Desaforada de Recoleta (que ahora parece que se muda; quizás está buscando un barrio aún más cheto para poder decir que es más popular) me le imagino durmiendo. ¿Acaso cree usted que le importa el fútbol, con todo lo que ha despreciado el fanatismo que tenía su madre por Gimnasia de La Plata? No te quedan ganas de ver fútbol si eso te hicieron ver de chico…

La verdad, estimado, mandar un mundial a Qatar debe haber sido una de las peores decisiones de la historia reciente, casi como armar una alianza panperonista encabezada por Fernández, nuestro actual presidente etéreo, con la intención de ganar una elecciones para después ir viendo.

Igual, no todo está tan mal, especialmente si se es sindicalista, empleado público, político o barra brava, la élite que supimos conseguir. Ellos son todos los que pueden andar de viaje por el país asiático mientras la gente acá saca cuentas y dice “¿26 de mes? Más vale empiezo a cortar la yerba buena con la que estuve secando al sol así llego con el último culito del paquete al partido del 30”.

Afortunadamente, estimado, hubo algo que nos devolvió la fe en nosotros. ¿Acaso vio las imágenes del fanatismo por Argentina en Bangladesh? Ver esas banderas celeste y blancas flameando en los techos de los edificios nos hicieron creer que todavía se puede.

Eso sí, no puedo dejar de comentar lo limitados de algunos que creían ver en ese país la salvación a nuestros problemas económicos exportándoles yerba y carne. Hasta el año pasado la yerba tenía retenciones y le pusieron topes a las nuevas plantaciones. Si lográramos imponer la yerba en un país de 150 millones de habitantes, ¿cómo hacemos para satisfacer esa demanda?. Ni hablar de la carne y los cupos para exportar. La mirada del kirchnerista promedio es tan estrecha que combate políticas públicas que salen hasta del sentido común.

Bueno, estimado, voy a ir redondeando, porque hace tanto calor que tengo miedo de que la transpiración que me escurre por los dedos me arruine la computadora. Cada vez que tecleo y salpico para todos lados me siento Gene Kelly en Singing in the Rain.

Quizás eso sea una exageración, pero es difícil pensar algo medianamente coherente con este clima tropical. ¡Quiero que me devuelvan el clima templado!.

Lo dejo, estimado. Esperemos ganar el miércoles.

Tenga buena semana.