HpC: pausa obligada en la campaña; inquietud en el interior

Los problemas de la gestión provincial obligaron a levantar la agenda electoral que tenía previsto desarrollar el oficialismo tras el lanzamiento de Martín Llaryora. Advertencia de los dirigentes del interior frente a la consolidación de Luis Juez.

Por Yanina Soria

En el plan original del oficialismo provincial, el acto de lanzamiento de Martín Llaryora el pasado 31 de octubre, suponía el inicio campaña (no formal) para el peronismo cordobés. Ese día, frente a un auditorio repleto de dirigentes de Hacemos por Córdoba y militantes, el gobernador Juan Schiaretti le levantó la mano a quien eligió como su sucesor. 

Con la oficialización de la candidatura provincial del intendente capitalino, el mandatario y jefe político del PJ Córdoba buscó dos cosas: primero, ordenar hacia adentro el espacio político, por primera vez en años, desalambrado y con síntomas de rebeldía; y segundo, poner en marcha el aparato político para trabajar fuertemente en la promoción e instalación de la figura del titular del Palacio 6 de Julio. Sobre todo, fuera del departamento Capital donde mayor apuntalamiento necesita. 

De hecho, el propio Llaryora al terminar su encendido discurso les pidió a los hombres y mujeres de Hacemos por Córdoba redoblar los esfuerzos para sortear la batalla electoral del 2023. 

Sin embargo, nada salió como estaba previsto. Apenas 48 horas antes del encuentro provincial, Oscar González, una pieza clave del peronismo cordobés, protagonizaba el trágico siniestro vial en el Camino a las Altas Cumbres que dejó como saldo a una mujer fallecida y dos jóvencitas que todavía están peleando por su vida. 

Sin poder calibrar por entonces la magnitud de lo acontecido, en aquellas primeras horas el hecho generaba preocupación en el Centro Cívico, pero no la suficiente como para levantar el acto que terminó desarrollándose mientras las familias y amigos de las víctimas vivían horas dramáticas. 

Sin embargo, el tema fue escalando en la opinión pública hasta convertirse, en pocas horas, en un verdadero escándalo político que golpeó duro al gobierno de Córdoba. Es más, al día de la fecha ni siquiera en el propio oficialismo se animan a pronosticar cuándo y cómo terminará el “caso González” que abrió varios frentes en paralelo a la causa judicial. 

Lo cierto es que la gestión provincial que ya arrastraba otros escándalos mayúsculos como el asesinato en manos de la Policía del joven Valentino Blas Correas, o el de Joaquín Paredes en Paso Viejo, y las muertes de los bebés en el Neonatal, terminaron modificando la agenda política que imaginaban desarrollar a esta altura del año en Hacemos por Córdoba. 

A ese escenario dramático, se le sumaron otras urgencias vinculadas a la administración, entre ellas, el conflicto con los equipos de salud y el planteo cada vez más ruidoso de un pelotón consolidad de más de 200 intendentes que piden modificar el Código Electoral para poder ser re reelectos en el 2023. 

La realidad es que las acciones de campaña en el territorio quedaron en stand by. El en el interior bajo la consigna “Llaryora gobernador” es prácticamente nulo. Y los dirigentes, que miden el pulso social y político en sus distritos, comienzan a reportar preocupación. 

Sin instrucciones claras ni interlocutores del equipo de Llaryora recorriendo los departamentos por ahora, no sólo advierten que cada intendente o jefe comunal comenzará a moverse en función a sus propios intereses y conveniencia, sino que temen fugas y movimientos subterráneos hacia el sector de Luis Juez, quien los espera con los brazos abiertos. 

En ese sentido, la dirigencia del interior también le recuerda al Panal que, Mundial de por medio, el año está prácticamente cerrado y que el tiempo en este caso juega a favor del líder del Frente Cívico que sigue muy bien posicionado fuera del departamento Capital; precisamente donde Llaryora necesita anclarse con mayor solidez. Destacan algunos distritos donde la ventaja es aún mayor, como es el caso de Punilla. 

Aún confiando en que desde el Panal “saben lo que hacen”, hay quienes observan con honda preocupación la paralización de la campaña en el interior cordobés; sobre todo, si efectivamente el gobernador Schiaretti acciona el botón y decide adelantar la fecha de los comicios.