Bono y pausa para desactivar un reclamo que busca sinergia con Salud

El Panal maquilló su oferta inicial para postergar cualquier medida de fuerza. Luego, anunció un bono de $30.000 a cobrar en enero. La intención es desarticular el reclamo y diluir la capacidad de protesta conforme se acerca el fin del año lectivo. Sectores de la oposición dentro de Uepc convocaron a una asamblea por fuera del gremio. Su apuesta, que la docencia tome al reclamo en Salud como referencia.

Por Felipe Osman

La asamblea provincial del miércoles, en la que tres cuartas partes de las mociones que llegaron de cada rincón de la provincia se inclinaron por el rechazo a la oferta paritaria del Centro Cívico, terminó en un cuarto intermedio.

En gran medida, esas mociones de rechazo también proponían lanzar de inmediato un paro para presionar por una mejor recomposición salarial. Pero antes de que una medida de acción directa entrara en debate una comisión integrada por miembros de la conducción de Uepc partió hacia el Centro Cívico a buscar una mejora en la propuesta salarial. Dos horas después se presentó esa mejora, que tendría un impacto del 3 por ciento, pasando de un reajuste del 25 por ciento para el período noviembre-diciembre-enero, a uno del 28 por ciento.

Tras la nueva oferta, la decisión de la asamblea fue pasar a un cuarto intermedio, lo que implica el rediseño de un nuevo cronograma de asambleas escolares, departamentales y provincial para formular una nueva respuesta. En pocas palabras, el conflicto se dilata.

Luego, en las primeras horas de ayer, se conoció que el Centro Cívico dispuso, unilateralmente, un bono por 30.000 pesos para todos los empleados públicos, lo que incluye tanto al SEP como a la UEPC, entre otros.

Desde sectores de la oposición gremial, el movimiento fue leído como la intención de postergar lo más posible la resolución del conflicto, haciendo que los días corran y llevando al gremio hacia el filo del ciclo lectivo, que formalmente termina el 19 de diciembre, aunque para esas fechas son pocos los alumnos que siguen asistiendo con regularidad.

Postergar el reclamo tiene un efecto práctico evidente. Así como el inicio del ciclo lectivo es el momento en que mayor impacto generan los reclamos de la Uepc, el final de las clases diluye cualquier medida de fuerza. Y para cuando termine de desplegarse el esquema de asambleas, probablemente ya haya comenzado diciembre.

Además, la apuesta del Centro Cívico, según entienden, es desarticular el reclamo anunciando un bono que podría funcionar disuadiendo a parte de la docencia del conflicto, aunque no dan por cierto tal efecto.

El reclamo docente puede empezar ahora a cobrar otro cariz. Los sectores del sindicato que no se encolumnan detrás del oficialismo gremial (la lista Celeste), ni responden a la lista Naranja, lanzaron ayer una convocatoria a una asamblea a realizarse el sábado por la mañana en la Plaza de la Intendencia.

Los docentes auto-convocados amenazan con romper el molde del conflicto y quieren que la docencia se vea en el espejo del reclamo de Salud para buscar una paritaria más promisoria de la que ofrece el Centro Cívico.

Ese movimiento esconde peligros serios para el Gobierno Provincial, que no termina de encontrar solución a un anárquico conflicto con el personal médico justamente porque tardó en encontrar interlocutores legitimados por las bases con los cuales negociar. Tanto es así, que los reclamos continuaron durante esta semana a pesar de que el SEP, que en los papeles representa a esos trabajadores, firmó el jueves de la semana pasada la paz con el Centro Cívico.

 

Sin acuerdo en Salud
Ayer no hubo acuerdo en la reunión convocada por Provincia. Los equipos de Salud criticaron la ausencia de la ministra Gabriela Barbás en el encuentro y en las asambleas de hoy resolverán las medidas a seguir.