Ganancias: quién gana y quién pierde con los cambios

El Gobierno ha buscado reducir la cantidad de trabajadores afectados pero el mecanismo elegido repercute en un aumento de presión tributaria para los que quedan alcanzados.

Ganancias es uno de los temas permanentes en la agenda de quienes cobran salarios formales; por la inflación si los parámetros de cálculo del impuesto permanecen inalterados todo el año, el aumento nominal del salario implica, en estas condiciones, un incremento constante del porcentaje del ingreso que se debe destinar para cumplir con el pago de la carga. El Gobierno ha buscado reducir la cantidad de trabajadores afectados pero el mecanismo elegido repercute en un aumento de presión tributaria para los que quedan alcanzados, principalmente de aquellos que no pueden computar la deducción adicional habilitada para quienes tengan ingresos superiores en hasta un 15% del tope fijado.

Un trabajo del Iaraf, dirigido por Nadín Argañaraz, desarrolla cuatro alternativas de sueldos de empleados en relación de dependencia, que pueden deducir solo cónyuge y dos hijos. Además, se supone incrementos nominales de remuneraciones del 5% mensual acumulativo entre enero y junio y el 6% mensual acumulativo entre julio y diciembre de este año, es decir que su sueldo nominal terminara siendo en el mes de diciembre un 81% superior al de enero. Cada empleado cuenta con las siguientes remuneraciones brutas mensuales totales en enero de 2022: $200.000, $220.000, $250.000 y $300.000.

El primer ejemplo es el de un trabajador que por su nivel de ingresos quedó excluido del impuesto en el mes de enero por percibir ingresos brutos totales inferiores a los $ 225.937 fijados en ese entonces. Permaneció en esa situación hasta el mes de septiembre por la aplicación de la actualización dispuesta en junio.

De no ajustarse los valores, a partir del mes de octubre comenzaría a tributar y lo haría por montos crecientes, sufriendo un impacto significativo en el momento de percibir el aguinaldo de diciembre, porque éste quedaría alcanzado por el impuesto. Así, terminaría el año con un impuesto a las ganancias que le significaría el 1% de su remuneración anual neta, pero muy concentrado en el mes de diciembre, en donde debería resignar el 6% de sus ingresos totales correspondientes a sueldo mensual y cuota del SAC.

El segundo caso es el de un empleado que en enero también quedaba fuera del impuesto, pero a partir de marzo comenzó a tributar. Su situación cambió en junio, volvió a quedar excluido pero ya en julio era alcanzado de nuevo. Si bien se ve favorecido por la deducción adicional establecida para quienes superan por poco los valores mínimos estipulados, la cuantía es decreciente porque está atada al valor nominal de los ingresos que van aumentando mes a mes en el ejemplo desarrollado.

En consecuencia, este trabajador que empezó no pagando impuesto puede estimarse que, si no se aplicara el ajuste adicional anunciado, terminaría tributando un 3,8% de sus ingresos netos, con el agravante que gran parte del impuesto que le corresponde se concentraría en estos últimos tres meses del año, representando porcentajes de entre el 7,5% y 15% de sus ingresos.

El tercer y cuarto ejemplos son trabajadores que no tienen ningún beneficio de deducción adicional (cuarto) o si lo tienen es muy poco significativo (tercero). En consecuencia, prácticamente no verán alterada su situación por el nuevo aumento en los mínimos. En ambos casos, el efecto de la inflación, traducido en aumentos nominales de sus ingresos en un marco de deducciones y tramos de escala congelados hasta enero de 2023, es un progresivo, constante y sostenido incremento de presión tributaria.

Así, en el caso 3 empezó el año tributando un 2,4% de su ingreso, para terminar en más de un 20%, con una tasa efectiva promedio anual final del 10,6%. En el cuarto, se comenzó 2022 con un impuesto que representaba aproximadamente el 8% de los ingresos netos, para terminar en más del 25%, con una tasa efectiva promedio del 15%.

El Iaraf explica que la aplicación del nuevo tope desde noviembre, evitará que muchos trabajadores queden alcanzados por el impuesto por los últimos dos meses del año y la segunda cuota del sueldo anual complementario (ingresos brutos de hasta $330.000 mensuales) y reducirá el impacto para otro conjunto de trabajadores (ingresos mensuales entre $330.000 y $431.988), sin impedir el incremento de presión tributaria para los que tengan ingresos mensuales por sobre los $431.988.

Ganancias y poder adquisitivo 

Si los parámetros del impuesto a las ganancias se actualizaran mensualmente con la inflación, el poder adquisitivo del salario de un trabajador sería igual tanto a inicios como a fines de año, añade.

En el caso del primer trabajador se observa que, de no haberse aplicado el reciente cambio del impuesto, terminaría el año pagando un impuesto equivalente al 1% de su salario neto. Arrancó el año con 0% y termina con una pérdida de poder adquisitivo del 1%. Con el cambio vuelve al 0%. Por ende, no se alteró su poder adquisitivo.

El segundo trabajador arrancó el año pagando una alícuota efectiva del 0%. Sin cambios, terminaría pagando una del 3,78%; perdería poder de compra, el 2,92%, en el año. El caso del tercer trabajador es distinto a los anteriores. Arrancó el año destinando el 2,43% de su salario real neto al pago del impuesto. Y lo termina destinando el 10,64%. En este caso el impuesto extra le quita un 8,21% de su poder adquisitivo durante todo el año.

La situación para el trabajador del caso 4 es relativamente mejor a pesar que tiene un sueldo bruto un 20% mayor; empezó destinando el 7,99% de su salario real neto al pago del impuesto. Y lo termina destinando el 14,98%. Pierde 6,99% de su capacidad de compra.