Suoem: Llaryora compró la paz con Daniele hasta el ‘23

La propuesta que el gremio aceptó comprende una cláusula gatillo hasta octubre de 2023, cuando la campaña electoral esté resuelta. La gestión sostiene como bandera la quita de la 7ma hora y la preservación del porcentaje que se destina a la masa salarial.

El conflicto municipal se cerró ayer, con una propuesta de reajuste salarial bimestral por cláusula gatillo, que rige desde julio de 2022 (de manera retroactiva a septiembre) hasta octubre de 2023.

En concreto, lo que ofreció la gestión en la mesa salarial fue una recomposición inflacionaria automática con un diferimiento trimestral que intercalará aumentos remunerativos y no remunerativos. Estos últimos, a su vez, se irán convirtiendo en remunerativos al pasar al sueldo básico en los meses de abril, julio y octubre del año próximo. El índice utilizado para los reajustes será el del IPC Córdoba.

Hay dos diferencias centrales entre la cláusula gatillo que aplicará la gestión liderada por Llaryora en relación a la que imperó durante el último año de Ramón Mestre al frente del Palacio 6 de Julio: la primera, el índice elegido; la segunda, no todos los aumentos serán remunerativos desde su otorgamiento, sino que en algunos tramos habrá diferimiento.

A este último respecto, el pago de conceptos no remunerativos implica una potestad que el Ejecutivo consiguió a través de la declaración de la Emergencia Económica del municipio, que el Concejo Deliberante sancionó a pocos días de la llegada al poder del peronismo en la ciudad.

En el Palacio 6 de Julio reconocieron que “la negociación fue buena para todos: para las arcas del Municipio y para los trabajadores”. “Pagando ahora la inflación de julio, y sucesivamente en los próximos meses la de agosto y septiembre, nos ahorramos 1500 millones de pesos y preservamos el mismo porcentaje de ingresos de la masa salarial para destinar a salarios”, agregó una fuente del Municipio.

El entorno de Llaryora defendió el acuerdo al sostener que en para el primer semestre de este 2022 se acordó un 32% y con la proyección hasta el final del año, considerando que lo avalado ayer por el Suoem llega hasta el 5 de diciembre, la paritaria anual podría cerrar en un 58%. “Por lo menos, 20 puntos por debajo de la inflación cuando hay gremios que cierran paritarias del 100%”, señalaron.

Asimismo, lo firmado es una herramienta que permite disminuir los costos salariales que debe afrontar el Palacio Municipal. Aunque al mismo tiempo, como señalan desde la oposición, implica desfinanciar la Caja de Jubilaciones de la Provincia, algo particularmente delicado para quien se posiciona como el candidato del oficialismo a suceder a Juan Schiaretti en la Provincia. La Caja de Jubilaciones es el talón de Aquiles de las finanzas provinciales.

Con esta propuesta, Llaryora buscó cerrar el frente gremial con el sindicato municipal hasta que haya quedado resuelta le sucesión provincial, que según todos los pronósticos estará zanjada antes de que termine julio del año próximo.

Sin embargo, no parece probable que Rubén Daniele vaya a quedarse de brazos cruzados durante tanto tiempo.

Algunos delegados ya comentan que el cacique del Suoem ha prometido empezar a recorrer cada una de las reparticiones para auditar cuáles son las funciones que sus representados han perdido a manos de empresas privadas y exigir su recuperación.

Al mismo tiempo, conocedores de cómo se mueve el histórico sindicalista aseguran que el Suoem no tardará demasiado en romper la tregua para demandar que becarios y contratados asciendan por el camino hacia la estabilidad plena, pasando a contrato, planta transitoria y planta permanente según el caso.

Otra preocupación para la gestión: los servidores urbanos. El programa plantea una ingeniería legal compleja poniendo en cabeza de al menos 15 cooperativas la relación directa con estos “cooperativistas”, pero la realidad es que se trata de personal que presta tareas, muchas veces, idénticas a las que desempeñan los municipales.

Daniele sabe que lograr encolumnarlos dentro del Suoem le acarrearía una doble ventaja, fortaleciendo su poder de fuego y engrosando su masa de afiliados, algo particularmente necesario para un sindicato que atraviesa serias dificultades financieras.

En este escenario, es innegable que la gestión ha retrocedido frente al gremio, perdiendo buena parte de los avances que conquistó durante la pandemia. Y es probable que ésta sea justamente la explicación que surja desde el oficialismo, si se sintiera en necesidad de dar alguna: superada la pandemia, “corresponde” devolver las mercedes retiradas so pretexto de ella.

Sí mantiene una bandera: no ha retrocedido en cuanto al recorte de la jornada municipal, que pasó de siete a seis horas en aquella recordada sesión del Concejo Deliberante que, en mayo del 2020, marcó el inicio del más áspero enfrentamiento entre el gremio y la gestión.

Resta por ver si Daniele reactiva ese reclamo. Por lo pronto, delegados de diferentes reparticiones aseguran que el grueso de los municipales ya no quiere volver a aquella jornada “extendida”.