La UTA encauzó el conflicto Suoem

El paro de transporte sacó a los municipales de las calles y bajó la temperatura del conflicto. Al cierre de esta edición se discutían detalles, pero las posiciones eran cercanas.

Por Felipe Osman

Las tratativas entre el sindicato y el Palacio 6 de Julio tuvieron ayer un gran avance.

Llegado el mediodía, las partes se sentaron a negociar después de semanas de un conflicto que fue cobrando brío conforme pasaban los días y el Ejecutivo se negaba a reabrir la paritaria. Hacerlo, implicaba ceder ante el reclamo de un Suoem que busca achicar cada vez más los tiempos de la negociación, que desde la llegada Llaryora al Palacio 6 de Julio se habían fijado en seis meses. 

Esa ventana, que permite oxigenar las cuentas del municipio, ya se había achicado a cinco meses en la última paritaria. En la actual, quedaría reducida a tres, acercándose bastante el mecanismo bimestral que implementó Ramón Mestre durante su último año al frente del municipio, aunque con una diferencia: sin indexación automática.

El paro de la UTA, paradójicamente, tuvo un papel determinante en el acercamiento de posiciones entre Suoem y la Municipalidad.

Aunque el gremio había prometido que, a diferencia de las anteriores negociaciones, esta vez mantendría las manifestaciones durante el las tratativas, el paro de transporte dificultó la movilidad de los municipales y sirvió, por igual, como causa y excusa para que Rubén Daniele hiciera una primera ofrenda de paz.

Al mismo tiempo, reforzó la postura de quienes el martes, en una reunión de gabinete, pusieron en duda la posición de Guillermo Acosta (Economía), que apuntaba que no había fondos suficientes para cerrar la oferta que reclamaba el sindicato.

Es probable que la Municipalidad deba comprometer recursos propios para evitar que la medida de fuerza adoptada por la UTA se prolongue. Ya ha sucedido en repetidas oportunidades durante la actual gestión. Si esa hipótesis se concretara, resultaría imposible afirmar que la ciudad no dispone de fondos para atender al reclamo municipal mientras financia a las prestadoras del servicio de transporte para que cierren la brecha entre el salario de los choferes de AMBA y del interior, motivo del conflicto UTA.

Además, la entrada del sindicato de transportistas amplió el frente gremial al que debe atender la Municipalidad y amenaza con multiplicar el descontento de los vecinos, que podrían virar su enojo con el Suoem hacia la propia gestión.

No es algo nuevo. En el Palacio 6 de Julio entienden que en un primer momento la ciudadanía rechaza las manifestaciones de los municipales, pero al cabo de un tiempo, hastiada, empieza a reclamar una solución al Ejecutivo, sin una acabada comprensión de lo que, a veces, esto conlleva.

Las cuentas que hace Daniele son idénticas. Por eso habla sin tapujos de “hartar” a vecinos y comerciantes. Sin eufemismos, los sabe rehenes de la situación. Y troca paz por paritarias que multiplican a las del grueso de los contribuyentes.

Al cierre de esta edición, el número que se bajaraba en la mesa de negociación intentaría empardar la inflación del tercer trimestre, con un 7,4 por ciento en julio, 7 por ciento en agosto, y una estimación del 6,9 para septiembre, cuyos números aún no fueron publicados por el Indec. Capitalizada, la suba rondaría el 23 por ciento.