Morales pacificó y el mestrismo da pelea

Ecos del acto en la Casa Radical, en la noche del martes

Por Alejandro Moreno 

Gerardo Morales despejó bien pronto los temores de aquellos radicales que sospechaban que el acto en la Casa Radical sería un contraataque a Rodrigo de Loredo. Era una hipótesis exagerada, pero los radicales son muy sensibles. “Reivindico nuestro acto de unidad del sábado”, remarcó; obtuvo a cambio aplausos pero no el fervor de la nutrida barra mestrista que copó el salón Macario Carrizo y exhibió las banderas con la leyenda “Mestre 2023”.

El tradicional salón Macario Carrizo de la Casa Radical lució extraño en la noche del martes. La UCR cordobesa les cedió su soberanía a los correligionarios jujeños para que armen a su gusto el escenario para el acto de campaña presidencial del gobernador Gerardo Morales. Las paredes fueron engalanadas con cortinas blancas, como si se esperara la llegada de una quinceañera o un flamante matrimonio. Por exigencia cordobesa, las cortinas fueron descubiertas delante de los retratos de los próceres como Eduardo Angeloz, Amadeo Sabattini, Ramón Bautista Mestre o Arturo Illia, entre otros. Afuera de la Casa Radical, un grupo de coyas bailó danzas propias y ritmos de cuarteto, anticipando el sincretismo político del acto.

Morales subió al escenario, naturalmente, en último orden, después de la presidente de la Juventud Radical, Constanza Córdoba (fue la primera en disminuir la tensión al referirse, de inmediato, al “actazo del sábado”), la vice 1º del Comité Central, Liliana Ruetsch, y el titular del Comité Capital, Diego Mestre. Lo precedió un video made in Jujuy en el que se destacó a los presidentes radicales a lo largo de la historia, incluyendo a Arturo Frondizi e ignorando a Fernando de la Rúa. Al elogio del acto del Comedor Universitario siguió enfatizar que la UCR está en orden, y que esa cualidad es clave para un posible triunfo de la alianza Juntos por el Cambio el año que viene, en las provincias y en la Nación. Celebró, también, haber compartido la mesa en la Bolsa de Comercio con Rodrigo de Loredo, Mario Negri y Ramón Mestre; la barra, como en toda la noche, aplaudió con moderación a los dos primeros y ovacionó con pasión al ex intendente.

Después de su intervención en la cuestión local -y ganando el aplauso fácil cuando afirmó que “en Córdoba se respira radicalismo”- comenzó una detallada descripción de lo que considera los principales éxitos de su gestión. Parado sobre ellos, ofertó su candidatura presidencial y prometió que Juntos por el Cambio llegará al 2023 mejor que en 2015, porque “tendremos un plan”.

Desde la primera fila lo escuchaban Mario Negri, Ramón Mestre, Miguel Nicolás, Dante Rossi, el deloredista Esteban Bría, el senador santacruceño Eduardo Costa, la intendente de La Rioja Inés Brizuela y Doria, y otros dirigentes radicales y algunos aliados, como Gastón Dueñas, de Primero la Gente, y Martín Carranza Torres, del Partido Liberal Republicano. Mestre tenía en sus manos una edición de 1971 de la revista Todo es Historia cuya tapa estuvo dedicada al ex gobernador de Córdoba Amadeo Sabattini (1936-1940). Se la regaló a Morales probablemente como una señal de sus aspiraciones provinciales, aunque el título de la nota pueda haberle provocado acidez al jujeño, que sueña con la Casa Rosada: “Sabattini, el presidente que no fue”.

Los mestristas fueron los indudables dueños locales del acto. Diego Mestre, en su discurso -después de un justo y emocionante tributo al recién fallecido Alberto Zapiola- insinuó su voluntad de competir el año que viene al proclamar quiere “servirle a la ciudad, a provincia y el país”. A diferencia de Morales, que vio en el acto del Comedor Universitario la unidad de la UCR y de Juntos por el Cambio, Diego Mestre llamó a “buscar la unidad partidaria”. Ramón Mestre fue el gran ausente el sábado pasado (saludó desde un video) y aunque dirigentes mestristas sí concurrieron, el grupo Confluencia pareció quedar desacomodado de la comunión radical.

El presidente del Comité Capital sostuvo que el gobierno de Juan Schiaretti está “en retirada” y señaló que ya no tiene ideas. Igualmente criticó al intendente Martín Llaryora porque su modelo “es la copia” del provincial: “humo, marketing y publicidad”. El dirigente -que recorre la ciudad de Córdoba y al que se lo considera un posible competidor por la candidatura a intendente, aunque él no lo haya dicho- protestó porque Llaryora hace “obras que no son prioridad para la gente”. Luego, con la mirada en las decisiones que deben tomarse en la alianza, insistió con que debe aprobarse el reglamento.

Morales se fue de la Casa Radical completando una intensa agenda en su difícil carrera presidencial, que lo mostró en buenas relaciones con todos los clanes del partido en Córdoba. Los Mestre, por su parte, ratificaron que, aunque el 2023 no es el 2011, no han perdido la voluntad de pelea, su principal activo.