“Redes sociales: la era de la desinformación y los riesgos para la humanidad” – capi-tulo 4.

Por: Luciana Flores

Desde su aparición, internet y todos los desarrollos tecnológicos a su alrededor han traído múltiples beneficios para la humanidad, como la rapidez y el alcance de la comunicación.

Sin embargo, estos mismos aspectos pueden transformase en un arma de doble filo si estas herramientas son utilizadas con fines perversos, como ya lo venimos describiendo en los capítulos anteriores.

La humanidad debe ser capaz de reconocer estos nuevos riesgos que enfrenta y tomar conciencia de sus consecuencias.

En muchas sociedades del mundo (incluso en los países más desarrollados), se observa una nueva ola de violencia que se impone a conductas civilizadas de sus ciudadanos. La polarización y el tribalismo triunfan sobre la solidaridad. La agresión y los enfrentamientos prevalecen sobre la política y los consensos y los dogmas reemplazan a la razón.

En este contexto, ganan terreno los extremos radicalizados y el debate se vuelve cada vez más primario y elemental. La provocación sustituye a la persuasión y sin más recursos que la manipulación, se apela a la visceralidad de las emociones anulando el juicio y el sentido común.

El absolutismo comienza a destruir la riqueza de la pluralidad empobreciendo el pensamiento y la toma de decisiones.

La soberbia y la ignorancia comienzan a acallar la voz de científicos, pensadores y sabios.

¿Cuál es el rol que juegan estas nuevas tecnologías de la comunicación y de la información en este retroceso de la vida en comunidad?

Este capítulo analiza el modelo de negocios que subyace y la cultura de la manipulación. Dos aspectos centrales que crean y retroalimentan los efectos no deseados de estas tecnologías en el entramado social.

 

El modelo de negocios

Todo modelo de negocios responde a un principio de la ciencia económica que dice que hay que obtener la mayor utilidad con el mínimo esfuerzo.

El mínimo esfuerzo, en este caso, está en la posibilidad de estimular con el mensaje los sentimientos más primarios y elementales del ser humano a fin de obtener una respuesta casi instantánea aunque no dure mucho tiempo. Total, es posible reemplazar inmediatamente ese estímulo por otro de similares características. La cultura del descarte en funcionamiento.

Ante la pregunta de cómo ganan dinero las redes sociales si sus usuarios no pagan por usarlas, la respuesta puede estar en una de las frases icónicas del documental que dio origen a este informe (El dilema de las redes sociales): Si no paga por el producto, entonces usted es el producto.

El modelo del negocio de las redes sociales se basa en hacer que los usuarios estén la mayor cantidad de tiempo posible en la pantalla, con el fin de tener más registros del comportamiento y, así, hacer predicciones más exactas para los “verdaderos clientes”.

Para tener éxito en este negocio, hay que tener muy buenas predicciones. Para ello, se necesita mucha información. El modelo se beneficia del rastreo infinito. Tienen más información de nosotros mismos de lo que jamás se imaginó en la historia humana.

Sin embargo, muchas personas piensan erróneamente que nuestros datos se venden. Pero el interés principal no está en vender nuestra información si no en lo que hacen con esa información.

Construyen modelos que predicen nuestras acciones. Y el que tenga el mejor modelo más gana. Es el poder de controlar nuestra conducta según sea necesario. Y hablamos de que un individuo, una empresa o una usina ideológica sea quien tenga ese control.

“Si, a estas alturas, las plataformas no han desarrollado redes menos nocivas es por la misma razón por la que las tabacaleras no han creado cigarrillos de plantas medicinales. Va contra la esencia misma de su negocio”.

 

Utilización de la vulnerabilidad humana y la cultura de la manipulación

De alguna manera todos esperábamos o nos preguntábamos si llegaría el momento en que la tecnología sobrepasara la inteligencia y la fuerza humana. Sin embargo, subestimamos la capacidad de la tecnología para superar mucho antes las debilidades humanas.

Ingenieros y directivos que trabajaron en la creación, desarrollo y monetización de estas empresas nos advierten: Ahora sabemos que podemos afectar las emociones y la conducta del mundo real sin despertar la conciencia del usuario.

Hemos pasado de un entorno tecnológico basado en herramientas al servicio del ser humano, a un entorno basado en la manipulación del ser humano al servicio de la tecnología. Eso es lo que cambió.

Las redes sociales no son una herramienta que espera ser usada. Si algo es una herramienta, de forma genuina está ahí y espera pacientemente a ser utilizada. Si, en cambio, algo no es una herramienta, te exige cosas, te seduce, te manipula, quiere cosas de ti. Tiene sus propias metas y sus propios medios de conseguirlas”.

Por ejemplo, cuando vemos las noticias en Facebook o Instagram, creemos que todos vemos las mismas cosas, pero en realidad vemos mundos completamente diferentes.

Todo lo que se hace en línea es vigilado, es rastreado. Cada una de nuestras acciones en las redes es monitoreada y registrada. Con esa información, un conjunto de algoritmos decide la información que recibimos conforme a nuestros gustos y preferencias.

Lo que vemos se basa en estos cálculos sobre lo que es perfecto para cada uno. De repente y sin darnos cuenta, la VERDAD es aquello que queremos escuchar. Como se analiza en el capítulo anterior, estamos inmersos en la cultura de la posverdad.

Y así, llega un momento en que ya no podemos asimilar ni consumir información que contradiga esa visión del mundo que creamos. Eso significa que no somos personas objetivas, constructivas.

Y empezamos a pensar: ¿Cómo ellos pueden ser tan necios? Miren toda esta información que vemos constantemente. ¿Cómo no ven esa información? Y la respuesta es: “No vemos la misma información”.

Entonces, ¿Dónde está la amenaza existencial?

La tecnología no es la amenaza existencial. Es la posibilidad que brinda esa tecnología para sacar lo peor de la sociedad, y lo peor de la sociedad es la amenaza existencial.

La vulnerabilidad humana -despertar los sentimientos más viscerales y elementales del ser humano-, es lo que está en la base de la polarización, la radicalización, la promoción de la ira o el rencor que se propagan a través de estas herramientas y llevan a los seres humanos a actuar y decidir desde las vísceras y no desde la razón.

Así, las sociedades se vuelven permeables, frágiles, vulnerables a los designios de grupos específicos con intereses específicos que en la mayoría de las veces no representan un beneficio para el conjunto.

 

¿Entonces?

El proceso evolutivo de la humanidad es indetenible. Ocurre fatalmente. El reloj de la historia no retrocede. No se vuelve atrás. Lo que sí es posible es hacer frente a los efectos no deseados que estas tecnologías están provocando en las sociedades y en las personas.

Las voces críticas se levantan y están produciendo una reacción en defensa de la condición y la libertad humana que, lenta e indeteniblemente, irá desarrollando los mecanismos con los cuales defenderse de esa amenaza existencial.

Los invito a leer en el último capítulo las consideraciones finales y conclusiones.

 

Lic. Mgter. Luciana Flores.

Licenciada en administración de empresas.

Magíster en gerencia y administración de servicios de salud.

Sector Privado: Gerencia financiera CyL S.A.

Sector público: Área Gestión de Calidad de la Subsecretaría de Discapacidad de la Provincia de Córdoba.

 

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