Inflación: Sandleris cree que el Gobierno no acierta con las causas o rechaza pagar el costo político

El expresidente del Banco Central y asesor estratégico del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba, expuso ante empresarios en el almuerzo organizado por la entidad. Apuntó que el endeudamiento de Alberto Fernández "triplica" la velocidad del de Macri.

“Un Gobierno que no acierta a dar con las causas de la inflación o no está dispuesto a incurrir en el costo político de las medidas que hay que tomar. Así vamos a cerrar el año con la inflación más alta en 30 años, 95% o más”. La definición es de Guido Sandleris, expresidente del Banco Central y asesor estratégico del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba.

El economista disertó en el almuerzo organizado por la entidad, en el que la principal figura fue el gobernador jujeño y presidente de la UCR nacional, Gerardo Morales. Sandleris repasó que en la gestión de Mauricio Macri les tocó “lidiar” con la inflación -“aunque no tan alta”; el 2019 terminó con 54%- y de esos años “podemos extraer algunas lecciones”.

Describió que, cuando asumió en el Central, en setiembre de 2018 –“en el medio de una corrida cambiaria que llevaba cuatro meses”- la inflación alcanzó 6,5%. En diciembre había bajado a 2,5%. “Se puso en marcha un plan económico coordinado, integral, entre Economía y el Banco Central, que permitió reducir el déficit y que fue acompañado por tasas de interés positivas”, planteó.

Insistió en que la combinación de esas políticas y el “compromiso” de no financiar más al Tesoro con emisión y con “reglas claras” de cómo intervendría el Banco Centra en el mercado cambiario fue la fórmula para reducir la inflación. A inicios del 2019 volvió a subir por la “necesidad de ajustar tarifas”.

A modo de autocrítica, señaló que se apuró “a bajar tasas” pero que, de todos modos, mantuvieron la disciplina fiscal, la política monetaria y las reglas cambiarias “claras”. En agosto de 2019 apuntaba a ser de 1,5%, pero desde el 12 de agosto -después de las PASO- empezó a subir y setiembre terminó en 5,5% por la suba del dólar “por la desconfianza”.

Para Sandleris, está comprobado que, si se “ordenan” las cuentas fiscales y se hace una política monetaria “consistente”, la inflación baja. “De cara al próximo año, con eso no alcanza; hay que combinar la ortodoxia con heterodoxia en la forma de romper esa inercia”, sintetizó.

Apuntó al énfasis del oficialismo en la “multicausalidad” de causas de la inflación y recordó el tweet de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, respecto de que el problema son los “altos márgenes de beneficio” de las empresas.

A criterio de Sandleris, el problema no es decir que la inflación tiene múltiples causas, porque todo fenómeno económico lo tiene, sino convertir esa multiplicidad “en una lista de súper que no dice lo que de verdad importa y lo que es marginal. En la inflación hay una causa determinante, que es el gasto público excesivo”.

Graficó que en 2003 el gasto público equivalía al 23% del PBI y en 2015 era del 41,4%: “En 12 años el Estado se duplicó; Juntos por el Cambio lo redujo a 36,2%, claro que hacerlo no te hace popular. En 2020, con la pandemia, alcanzó 42% y el año pasado, 38%. Ese crecimiento implicó un déficit fiscal casi íntegramente financiado con emisión monetaria. El efecto es la inflación y las medidas fueron parches, patear el problema para adelante”.

Controles de precios, atrasar el tipo de cambio oficial y de tarifas y tratar de absorber con Leliqs y Pases a tasa negativa son las vías, dijo Sandleris, a las que echó mano el Gobierno. Sobre lo primero, ratificó que la historia muestra que “no logran demasiado”.

El atraso de tipo de “patea el problema; genera distorsiones no sostenibles”. Respecto del de tarifas, señaló que “cada vez cubren cada vez menos del costo; en el 2019 terminaron en 70% y ahora están en 38%”.

Desde lo monetario, enfatizó que la actual administración generó “una bola enorme de Leliqs y Pases que, valuada en dólares es más grande que el préstamo del FMI. Cada año se pagan US$20.000 millones de intereses”.

“Fue una estrategia inefectiva; agravó distorsiones”, apuntó y mencionó que la brecha cambiaria creció hasta estar arriba del 80% en la mayor parte del tiempo, además de perder reservas (de los US$15.000 millones recibidos quedan US$1500 millones) y de generar un laberinto de tipos de cambio.

Sandleris también se refirió al “relato” que entiende que existe sobre el crecimiento de la deuda pública con Macri: “La deuda generada por Alberto Fernández triplica el ritmo de Macri y duplica el de Cristina Kirchner”.