Popes PRO disparan fiebre municipalista rumbo al ‘23

El triunfo en el kilómetro cero del cambio alentó a futuros precandidatos a anticipar sus movimientos en ciudades centrales de Córdoba con el auspicio de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. La rebeldía del interior complica el “tiempismo” de JPC provincial.

Por Yanina Passero

La experiencia electoral en Marcos Juárez dejó varias lecciones y hay una en particular que utilizarán los intendentes de Juntos por el Cambio (JpC) para recuperar protagonismo para la pulseada general del 2023. El neolarretista Pedro Dellarossa le torció la muñeca al gobernador Juan Schiaretti y, con el triunfo de su delfín, demostró que la aprobación popular de un líder territorial es como jugar al truco con los dos anchos en la mano. 

Postergados tradicionalmente en el reparto de listas ejecutivas y legislativas, diezmados por el trágico 2019, el contexto de la pulseada que se viene los revaloriza. Serán claves en un escenario polarizado como se proyecta en la ronda provincial; e imprescindibles para las tareas de armado de los presidenciables de la alianza. Sin re-reelección en el horizonte, sin liderazgos definidos a nivel local ni nacional en la alianza que los contiene, comienzan a tallar las ansiedades. 

Villa Allende es un caso testigo de esto. En el bastión amarillo se partió el bloque aliancistas en el Concejo Deliberante por un desacuerdo en un proyecto de ordenanza que buscaba “estatizar” el Córdoba Golf Club. En concreto, esa fue la punta del iceberg de una crisis política que se explica no sólo por las diferencias en torno a un tema sensible; sino también por la muerte de Eduardo “Gato” Romero, un referente que lograba contener; la impronta propia que tiene la actual intendenta María Teresa de Vélez y el anticipo de la discusión por la sucesión entre hombres fuertes del gabinete como Felipe Crespo (secretario de gobierno y mano derecha de De Vélez) y Pablo Cornet (Planificación). 

Otro ejemplo que tiene horas: en La Calera, el PRO sufrió la fuga de la exbaldassista Emilia Abdelnabe; confirmada el fin de semana –con gran acto- como la candidata a intendenta del vecinalista Movimiento de Unidad Calerense. Por su parte, el histórico armador del partido amarillo en esa localidad, Ariel Mealla, lanzó su precandidatura en una radio local, pidió por la unidad, pero no descartó la interna como el mejor método para definir liderazgos. 

Quizás la muestra más notable la ofrece la Capital, que tiene en carrera a no menos de tres candidatos a intendente por cada partido mayoritario que compone la alianza y a cada uno de ellos embarcados en fuertes campañas de instalación por las secciones, en especial, Juan Negri (UCR) y Soher El Sukaria (PRO). 

La ausencia de certezas en la liga provincial y las ambiciones de los referentes nacionales para armar en ciudades estratégicas dispararon los movimientos en clave municipalista. Y son precisamente los del PRO  los que ya empezaron a moverse en el este frente, agitándolo todo a su paso, y complicando el esbozo de una estrategia colectiva en la coalición que “empuje” el carro de un mismo lado. 

Como adelantó este medio, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, pasará mañana por La Falda, ciudad gobernada por la alianza y que ya reservó el 19 de marzo para su domingo electoral. Apuntalará gobiernos locales de la alianza como parte de un método “no invasivo” de construcción de fidelidades pensando en su campaña nacional. 

Levantar la mano a nuevos candidatos o meterse en una interna aliancista no forma parte del manual blanco del alcalde del PRO, quien sólo se limitará a apuntalar con equipos, “fierros” y visitas ocasionales a aquellos que resulten los oficialmente elegidos de JpC en municipios, comunas y para la provincia. 

En cambio, su rival interna, Patricia Bullrich, eligió aplicar el mismo método de las PASO, cuando se erigió como nodriza de Luis Juez y Rodrigo de Loredo, integrantes de una de las tres listas que se midieron con diputados y senadores por Córdoba por la coalición. En los lotes de referentes que la diputada Laura Rodríguez Machado le presenta en su despacho de Buenos Aires, salta a la vista lista de aspirantes a intendente. Ya pasaron Ernesto José Vionnet, por Villa General Belgrano; Gustavo Javier Fossaceca, por Santa Rosa de Calamuchita; Gabriel David Ateca, por Amboy; Constanza Sofía Tejerina, por Villa Amancay; el legislador peronista  Eduardo Serrano, aspirante por Lozada; y Lucas Bettiol, por Malagueño. 

Este último precandidato fue el único cordobés invitado a la “escuelita” de dirigentes que tuvo como principal orador al expresidente Mauricio Macri. El concejal de 41 años tiene todas las fichas puestas por parte de la dirigencia amarilla para que represente a JpC  y terminar con 35 años de peronismo en el segundo ejido municipal más grande de la provincia y con un crecimiento habitacional exponencial en los últimos 10 años.

El evento que se llevó a cabo a fines del mes pasado reveló la centralidad que darán el tridente del PRO a los referentes municipales ya que estuvo dirigido a 24 postulantes elegidos para la capacitación por Rodríguez Larreta, Bullrich y María Eugenia Vidal, todos de entre 35 y 45 años. 

Ahora bien, los popes del PRO agitan el municipalismo en momentos sensibles para la alianza cordobesa. Con sus precandidatos musculando hacia adentro de sus partidos políticos y sin un horizonte cercano de definiciones de candidaturas, intendentes y sucesores atienden su propio juego, desperdiciando la posibilidad de abroquelarse por un objetivo mayor. Parece que otra vez los intendentes operarán sin manual de estilo.