Inflación y estancamiento es lo que marcan proyecciones para 2023

En la Argentina, la economía está caracterizada por tener un nivel de actividad real y un consumo privado que se mantienen en terreno positivo, combinado con una inflación alta y persistente.

Las proyecciones privadas para el 2023 plantean un estancamiento de la actividad económica en conjunto con una inflación en niveles altos. Sin embargo, el consumo de las familias en términos agregados podría seguir creciendo y volver a ubicarse por encima de la evolución del PIB, aunque desacelerando la mejora respecto al año anterior. En esa línea la consultora Ecolatina entiende que los factores predominantes en la segunda parte de 2022 seguirán presentes, por lo que proyectamos que la actividad económica crezca en torno al 1%, en conjunto con un consumo privado que treparía más de 2%.

Detrás de esta proyección se esconden varios factores. A grandes rasgos, el incentivo al consumo podría seguir presente -aunque perdiendo fuerza- vía un sostenimiento de la demanda de servicios (tanto los esenciales, que son más inelásticos, como los asociados al esparcimiento), que en conjunto pesan más de la mitad del consumo privado, y en menor medida de bienes durables.

Con paritarias que buscarán seguir el ritmo de la inflación en el año electoral estimamos que el salario real, al menos de los trabajadores registrados, se mantenga estable respecto al año anterior, lo cual tendería a favorecer a los sectores que tienen una mayor propensión al ahorro (y como vimos, existe una tendencia a ahorrar vía consumo).

Si bien en un escenario de elevada inflación durante varios meses este efecto se puede ir diluyendo lentamente, este factor seguirá presente y los Pesos que sobren irán a parar a estos consumos “no esenciales”, que tienen importante peso sobre el consumo agregado. Además, esto dará margen a aumentos significativos de precios de algunos servicios, que quizás no son tan relevantes en el nivel general del IPC, pero alimentan la percepción general de una mayor inflación.

En lo que respecta al consumo de bienes durables, Ecolatina sostiene que una política monetaria más restrictiva podría empezar a ser un condicionante para el financiamiento, en conjunto con determinados problemas de provisión de insumos y bienes (en un contexto de fuertes trabas a la importación) y pérdida de peso del efecto “consumo como alternativa de ahorro”, en un contexto en que constituyen consumos que se hacen pocas veces en un periodo largo de tiempo.

A contramano, en el año electoral el Gobierno se enfrentará al desafío de evitar un fuerte push fiscal. En un contexto de acuerdo con el FMI y la necesidad de cumplir con las metas fiscales, será difícil realizar políticas expansivas (como transferencias holgadas a los sectores más vulnerables), mientras que se combinará con nuevos ajustes en tarifas de servicios públicos, que terminarán por golpear más el ingreso disponible de los hogares.

De todas maneras, la consultora indica que este driver suele estar orientado a dinamizar el ingreso disponible de los hogares de menores ingresos, por lo que este menor margen de expansión en el consumo privado vía una menor demanda de bienes esenciales podría no ser tan grande en términos de consumo agregado.

Ya el estancamiento empezó a sentirse: las ventas en supermercados se estancaron en el último dato disponible (-0,2% interanual en agosto); las ventas minoristas de PyMEs exhibieron dos caídas interanuales consecutivas (cayeron 3,5% i.a., 2,1% i.a. y 3,5% i.a. en julio, agosto y septiembre, respectivamente) y según Scentia, el consumo masivo cayó en septiembre (-0,8% i.a.) por primera vez en quince meses.

Sin embargo, estos datos más desfavorables no tienen un claro correlato al compararlos con el consumo privado y la actividad económica en términos agregados. En este sentido, la actividad económica (EMAE) se mantuvo en terreno positivo hasta agosto (creció 1,6% mensual entre junio-agosto), mientras que el consumo privado crecería cerca del 8,0% i.a. en el tercer trimestre, según nuestras estimaciones. A su vez, nuestra proyección para el resto del año contempla un crecimiento del PIB del 2% i.a., en conjunto con un crecimiento del 5% i.a. del consumo privado para los últimos tres meses.