Talleres contra los piquetes

Se celebró más pasar el piquete que pasar de ronda. Quizás el campeonato real no es el que todos creen.

Por Javier Boher
@cacoboher

“¿De qué podré escribir hoy?”, pensaba ayer mientras salía de mi otro trabajo para subirme a la moto y volverme a mi casa bajo la lluvia. Revisé, como siempre, el teléfono por si tenía algún mensaje importante. “¡Juegue, Talleres!”, decía un mensaje que acompañaba un video. Abajo una discusión sobre cómo el país está en la ruina.

Abrí el video y pude ver cómo un puñado de barrabravas (o hinchas, según el medio a través del cual se consuma la noticia) corría a un par de piqueteros que estaban cortando la ruta por la que los tallarines se dirigían a ver a su equipo en una nueva fecha de Copa Argentina. Argentina…

En ese mismo instante supe que tenía que escribir de eso. Sectores bajos y subsidiados de la sociedad peleando contra sectores medios empobrecidos que se escapan entre semana a ver jugar a su equipo con la ilusión del título.

Parece mentira que fue apenas el lunes cuando cité lo mismo: el que pierde de lunes a viernes quiere que su equipo gane el fin de semana -aunque ahora apenas se trate de que los dejen pasar cuando quieren ir a verlo-.

Primero pensé en hacerlo en tono “Animal Planet”:

Aquí podemos ver cómo dos tribus de primates rivales se pelean por el control del territorio. Los entomólogos están sorprendidos por lo que parecen rasgos de humanidad en estos parientes lejanos del ser humano. Sin pelear por alimento ni para aparearse con las hembras más deseables, parece emerger aquí un complejo entramado de significados.

¿Pueden estos simios aprender conceptos simbólicos más allá de su experiencia inmediata? Eso es lo que los investigadores están tratando de dilucidar a partir de unas imágenes tan elocuentes.

Después me di cuenta de que hacer eso sería un poco ofensivo para algunos y demasiado corto para 1.200 palabras. Tenía que seguir buscando. Ahí se me ocurrió la segunda posibilidad, hacerlo como esos programas en los que nos enseñan sobre costumbres de sociedades alejadas de la nuestra. Puede ser algo como Discovery Channel o NatGeo:

Ha llegado el momento del enfrentamiento. Las tribus rivales se aprestan para la batalla en su desesperación por conquistar esa estrecha franja de tierra que marca el camino hacia el territorio sagrado de la Tribu Albiazul, a la vez que es un espacio ancestral sagrado de apropiación de la renta pública para la horda del Movimiento Teresa Rodríguez.

Podemos apreciar la rusticidad paleolítica de lo que a golpe de vista se aprecia como bandas en el paso de la simpleza paleolítica -ya que se valen de arrojar piedras como principal recurso contra sus enemigos- a una más compleja sociedad neolítica entrando en la Edad de los Metales, por el uso de armas que escupen plomo.

¿Tratarlos de primitivos no será mucho? A fin de cuentas es apenas otro paso evolutivo en la larga historia humana, pero es seguir considerando que no hay allí ningún rasgo de racionalidad moderna.

Seguí pensando pero sin mucho éxito. Pensé que podía hacer como en “Alienígenas ancestrales”, el que pasan por History Channel con el griego de peinado estrambótico:

¿Qué tipo de sociedad puede haber dado a luz a un asentamiento como ese?¿quiénes habrían empujado a que esa sociedad desapareciera tan abruptamente de la faz de la tierra? Los teóricos de los antiguos astronautas creen posible que una influencia exterior haya sido la responsable, pero no hay evidencias suficientes que así lo demuestren.

Al final lo más fácil sería emparentarlo con el fútbol:

¡Cómo está este ránking Rústico! Sale Belgrano a la cancha, pisando el verde césped de la banquina santafesina. ‘Vení para acá, chiquito’, le dice un tallarín grandote a un pibito que se estaba queriendo esconder atrás de una moto 110 sin papeles. ‘Mirame el número de la zapatilla’, le grita uno que le alcanza a meter un suelazo a la altura de los ojos como para dejarle el 43 estampado sobre la línea de las cejas. ¡Qué lindo el folklore del fóbal y la cultura del aguante!

No importa cuál sea el tono con el que se lo quiera encarar, siempre vamos a quedar dando vueltas en lo mismo, en el no reconocimiento de los hechos, como en los programas de política a los que llevan a Julio Bárbaro o a Fernando Iglesias:

-Lo que queda claro acá es que esto es el resultado de 70 años de políticas peronistas y populistas que han destruido la cultura del respeto por las normas y las instituciones, con dos facciones peronistas peleándose entre ellas, diría Iglesias.

-Vos estás equivocado, porque esto no es el verdadero peronismo, contestaría Bárbaro con su voz ronca. Lo que sí se puede ver acá es que sigue siendo importante quién gana la calle, porque la política no son sólo las campañas con globos.

-Muchas gracias a los dos por haber venido, es muy interesante ver las distintas miradas sobre un fenómeno tan complejo de vehemencia en la expresión de ideas. Ahora vamos a hablar de encuestas, ¿cómo mide desalojar una calle a los pedradones?¿los halcones saldrán a pedir por las piedras?¿hay una correlación entre tiradores de piedras y candidatos para 2023?.

Lo único cierto de todo este lío es que el Estado no existe más. Privados a los golpes porque nadie puede circular libremente por el territorio, gente celebrando la violencia al margen de la ley, pobres haciendo política de la mendicidad usados por políticos habituados a la mendacidad.

¿Lo más preocupante? Gente de todos los clubes celebrando cada tiro al aire y cada pedrada de la hinchada de Talleres a los piqueteros como si fuese un gol. Ese parece ser el único título que quiere la hinchada: que vuelva el orden a la calle, lo traiga quien lo traiga.