Radicales temen por actitud “acomodaticia” de intendentes

La imagen del intendente radical de Vicuña Mackenna, Roberto Casari, posando junto al posible candidato a gobernador de HpC, Martín Llaryora, encendió algunas alarmas en el costado radical de Juntos por el Cambio. Mientras se acerca el comienzo de la campaña, los referentes regionales del centenario partido apoyan la tendencia internista (de Loredo candidato) y esperan que los intendentes jueguen a su favor.

Por Gabriel Marclé

Roberto Casari (intendente de Vicuña Mackenna)

Aunque las mesas chicas encargadas del armado de las fórmulas que irán por la gobernación de Córdoba en 2023 están localizadas en la capital provincial, las delegaciones regionales de cada alianza competidora organizan a sus bases para acoplarse rápidamente al plan de juego que se definirá antes que termine el año. Para el caso del radicalismo y su integración a Juntos por el Cambio, aparte del armado de giras y los lanzamientos de candidatos, aparecen también serias dudas e inconvenientes respecto al movimiento de sus alfiles en el territorio.

Según se comenta en los pasillos de las bases radicales del sur, los responsables de la creciente entropía en la línea de los armados de Juntos por el Cambio son algunos intendentes que, lejos de jurar lealtad a la causa electoral del año próximo, parecen acomodar sus fichas en diferentes lugares. “Un rato con un uno, otro rato con otro”, comentaba uno de los radicales del departamento Río Cuarto tras analizar el hecho que despertó esta inquietud: la foto entre uno de sus intendentes, Roberto Casari de Vicuña Mackenna, junto a Martín Llaryora.

El intendente de Córdoba -lanzado por la gobernación- pasó el viernes pasado por Mackenna y tomó a Casari como ejemplo de la “unidad” que propone el “Modelo Córdoba” de HpC, quien terminó pegado a una frase iba a terminar generando mucha molestia entre los radicales que planean vencer en las urnas al oficialismo. Tras este episodio, algunos de sus correligionarios en Río Cuarto les fueron a los tobillos. “Estos comportamientos acomodaticios no benefician a nadie”, lanzó un dirigente desde la base principal en la capital alterna.

El total de reacciones colectadas por Alfil entre dirigentes del radicalismo departamental apuntaban para el mismo lugar. Según ellos, el intendente mackennense se encontraba compartiendo un brindis con “el enemigo”. Entienden que, mientras la mayoría milita un proyecto antagonista al de HpC, Casari terminó jugando a favor de los intereses del delfín de Juan Schiaretti. De hecho, su propia gestión compartió ese encuentro como parte de un logro que todavía sigue evidenciado en las redes sociales del Gobierno de Mackenna.

Lo peor fue que Casari resultó ser el único intendente radical que formó parte de la gira que Llaryora encabezó por el departamento, lo que terminó exponiéndolo aún más. Los movimientos del deloredismo y juecismo en la provincia advirtieron esta situación, concluyendo que hubo una acción deliberada y nada espontanea, planificada en conjunto con los equipos de campaña del intendente de Córdoba. 

El timing de esa maniobra tampoco fue el ideal: resaltó la noción de “unidad” y el discurso anti-grieta justo cuando la oposición provincial se encontraba insistiendo en dañar al Panal, que quedó “grogui” tras las múltiples salidas del gabinete.

Si bien las dudas sobre el intendente de Mackenna tomaron mayor fuerza luego de la cumbre con el posible candidato a gobernador del PJ cordobés, los dirigentes radicales que critican a Casari señalan que esta cuestión viene desde hace tiempo con episodios que tuvieron lugar hacia el interior del partido centenario. Es decir, que el dirigente también fue “acomodaticio” entre los propios.

Un dirigente de influencia en el departamento Río Cuarto le dejó a Alfil un testimonio que describe a la perfección la imagen que Casari ha construido en el último tiempo hacia dentro de la UCR: “No solo causa enojo porque se saque una foto con el candidato a gobernador del PJ, sino porque a Ariel Grich (presidente del Foro de Intendentes Radicales) le dice que es mestrista, a los de evolución les jura que es deloredista y a Marcos Carasso (presidente de la UCR Córdoba) le garantiza que militará para que Luis Juez llegue a gobernador”.

Lo que vendrá en estos días seguro responderá al coletazo de las decisiones de Casari en la última semana. El intendente de Vicuña Mackenna ya está enterado del humor de sus correligionarios y tendría decidido ocuparse de mejorar su situación en el corto plazo. A priori, ya tiene confirmada su presencia en el lanzamiento de Rodrigo de Loredo, este sábado en Córdoba. Allí le exigirán que ingrese con el carnet de radical para que no se les vuelva a escapar y apoye la movida internista de Evolución Radical.

Más allá del caso Casari, tanto deloredistas como juecistas encomiendan a sus referentes regionales para que logren cerrar filas y lograr que sus intendentes (con un JpC dominante en el departamento Río Cuarto) se pongan en línea del “ojo de tigre” que impondrá la oposición de cara al enfrentamiento en las urnas provinciales. Claro que la tentación oficialista, que llegan con obras y promesas de futuro, resulta en una táctica rival difícil de eludir.