Massismo abre escuela de gobierno en Córdoba y tantea peronistas

El FR lanzará su espacio Proyectar con el que quiere hacer visible la construcción massista en la provincia. No hay definiciones electorales, que dependerán del tigrense, pero los caminos conducen al llaryorismo.

Por Bettina Marengo

Apalancado en la expansión de Sergio Massa en el gobierno del Frente de Todos, el Frente Renovador busca hacer pié política y formalmente en los distritos. Este diario informó hace semanas sobre la formación del partido Frente Renovador en Córdoba, un proceso que aún no finalizó pero que está en marcha con tema avales y afiliaciones. Luego hubo algunos designaciones de massistas en reparticiones del estado nacional en la provincia, anuncios (fallidos, por cierto) de visitas de ministros nacionales de la órbita massista, y ahora lo que se viene es la apertura de una escuela de formación política con el objetivo de superficie de formar cuadros de gestión e implícito de hacer massismo en la provincia. Hay algunos nombres propios para este armado: el riocuartense Fernando Caubet, el dolorense Marcelo Reynoso, por ejemplo.
Los renovadores cordobeses saben que se encuentran con una escena política domada por el cordobesismo, y aunque no hay ningún tipo de definición electoral, entienden que si quieren jugar en 2023 necesitan consolidar y formalizar el espacio.
Dónde jugará el Frente Renovador el año que viene, es algo que decidirá Massa a partir de su propias necesidades y su estrategia nacional, pero en el espacio deslizan que será más cerca de Martín Llaryora, que tiene una relación política y personal con el tigrense desde hace años, que del Frente de Todos, al que pertenecen en el plano nacional.
En relación a los primos nacionales, consideran que Hacemos por Córdoba no va a dejar ingresar nada que tenga “olor a kirchnerismo” (como si el Frente Renovador no lo tuviera para el gobernador Juan Schiaretti) y que el cristinismo tiene su propio problema porque los partidos del espacio deben presentarse en las próximas elecciones solos o en alianza, so pena de perder sus personerías políticas por no haber jugado en 2019.
Con todo, hay contactos y relaciones con la dirigencia frentetodista en general y con gente cercana al exsenador Carlos Caserio y la titular de Pami Córdoba, Olga Riutort en particular, aunque por ahora a nivel territorial, según dicen. También los hay con las huestes delasotistas de la riocuartense Adriana Nazario, quien se quedó con el mote massista en Córdodba y a quien en el FR consideran más escudería delasotista que la propia Natalia de la Sota, hoy más cercana al villamariense Martín Gill.
En los cálculos de los massistas cordobeses, casi sin mover nada el ministro de Economía y todo lo demás mide en Córdoba al menos seis puntos, solo por su figura. Creen los más optimistas que con trabajo político y acción en territorio este piso puede subir por encima de los diez puntos históricos del cristinismo. Esos números convertirían al Frente Renovador en un aliado interesante para Llaryora en su intento de retener la provincia que el PJ Córdoba y sus aliados gobiernan desde 1999.
Es en esta escena, bastante árida por cierto, que los renovadores van a inaugurar la escuela de gobierno y políticas públicas Proyectar, que acaba de abrir su sede en CABA y tendrá locales en otras provincias. Se proponen que en Córdoba esté inspirada en el fallecido ex José Manuel de la Sota, último socio de Massa en la provincia. A nivel nacional, Proyectar tiene un antecedente en el think tank YPF (Yrigoyen, Perón, Frondizi) que condujo el economista y exministro de Hacienda Roberto Lavagna en 2014 de la mano de Massa. Actualmente es el superministro quien encabeza Proyectar, pero la dirección está a cargo de la diputada Mónica Litza, quien vendría al lanzamiento de la calle Sucre al 300 junto a su par de la cámara alta Carla Pitiot. La idea siempre es traerlo al secretario de Producción, Ignacio de Mendiguren, que podría tener contacto con empresarios locales.