Bullrich construye espigón contra Larreta en Córdoba

La titular del PRO reorganiza sus equipos para ingresar en la nueva fase de armado de presidencial, asumiendo que el golpe de efecto de Larreta perderá carácter de novedad que tuvo hace unos meses. Propone una estrategia de armado opuesta a la de su oponente interno.

Por Yanina Passero

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, avanzó fuerte en la construcción de su esquema de fidelidades en la provincia de Córdoba. De un momento a otro, combinó el traje de la gestión con el del precandidato y los efectos no tardaron en observarse: varios hombres y mujeres de Juntos por el Cambio que la otra presidenciable del PRO había arropado en las PASO, la desconocieron, atraídos por el canto de sirena de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con epicentro de poder sobre calle Uspallata. 

Encuestas recientes animaron a “la piba” a desafiar es liderazgo artesanalmente construido por adalides larretistas en las provincias centrales en términos electorales. Los contrastes justificaban el desánimo anterior de Bullrich, en la mayoría de las ocasiones despreciada por algunas líneas internas del partido que dirige, como la macrista. A sus incursiones cordobesas siempre le faltó la foto de unidad que logró el propio Larreta, Mauricio Macri o María Eugenia Vidal. 

Los patricios blandean el último informa de la consultora Giacobe, realizada en todo el país, del 6 al 8 de septiembre, con 2.500 casos a través de dispositivos móviles y un margen de error del 2%. Bullrich encabeza el podio de imagen positiva con el 43%, por encima del libertario Javier Milei, con 37,9%. Larreta se ubica quinto, con 23,1% de valoración positiva, debajo de Macri y Elisa “Lilita” Carrió. 

Otra encuesta que circuló fue la realizada por Reyes Filadoro el mismo mes. Coloca en la cabeza a Bullrich con 52% de imagen positiva, seguida de Javier Milei y de Horacio Rodríguez Larreta con 43% de imagen positiva cada uno.

Con este material de incentivo, Bullrich reorganiza sus equipos para ingresar en la nueva fase de armado de presidencial, asumiendo que el golpe de efecto de Larreta perderá carácter de novedad que tuvo hace unos meses.  Propone una estrategia de armado opuesta a la de su oponente interno. 

Frente al estilo de construcción radial del alcalde del PRO, la exministra de Seguridad instruyó a los suyos a armar un “espigón” que “no se basa en los delegados controlantes de Larreta”, dicen encumbrados patricios. 

“Es la idea de levantar muros que protegen el armado de Bullrich en Córdoba y provincias clave. Contiene aguas como con el río o frena embates como lo hacen en el mar”, arma el concepto un dirigente que consulta frecuentemente a la RAE. 

Este espigón se propone “federal” y lo protagonizan dirigentes con anclaje territorial y atendiendo a las necesidades del contexto. 

El martes, Bullrich recibió al tercer lote de referentes guiados por la coordinadora de la mesa política, la diputada Laura Rodríguez Machado. Ya pasaron por las oficinas de Bullrich a confirmar su apoyo la intendenta de Villa Allende, María Teresa de Vélez; los jefes comunales Ignacio Sala (La Paisanita); Mabel Edreira (Casa Grande); el legislador de Hacemos por Córdoba, Eduardo Serrano; concejales; presidentes departamentales del PRO, y un lote para nada despreciable de precandidatos a intendente, el verdadero caballito de batalla de la jefa amarilla para fidelizar a sus dirigentes. 

Este mecanismo lo aplicó en la PASO. Ahora, Bullrich anticipa que no tendrá problema con amadrinar postulantes para la ronda provincial y municipal, a diferencia de Larreta que promete un “hiper federalismo” que deja gusto a poco entre los que quieren apoyo anticipado antes de decidir el lado de la vereda que caminarán en las elecciones presidenciales.