Intervención CGT. HpC mantiene canales abiertos con todas las líneas sindicales

Frente a la intervención/normalización de la CGT Regional, los distintos espacios gremiales han tomado posiciones disímiles. El peronismo, en tanto, sostiene canales abiertos con cada uno de ellos.

Por Felipe Osman     

No hay, ni siquiera desde lo formal, coincidencia entre los distintos espacios que componen el balcanizado arco gremial de Córdoba respecto de lo que sucede por estos días -y desde hace varias semanas- en la CGT Regional.

Los propulsores de la medida, que en la provincia son centralmente los sindicatos alineados con el Movimiento de los Trabajadores de Córdoba de Pablo Chacón (Comercio), lo califican, en línea con la Secretaría del Interior de la CGT Nacional, como un proceso de normalización, puesto que desconocen legitimidad al mandato de José Pihen (SEP).

Al otro lado, el Movimiento Obrero Peronista que lidera el legislador oficialista, y las 62 Organizaciones Peronistas de Ricardo Moreno y Sergio Fittipaldi, lo catalogan lisa y llanamente como una intervención. Más aún, como una vulneración directa a la voluntad del sindicalismo local.

Tal diferencia de formas no hace, sin embargo, a la esencia del asunto. Lo que subyace es una disputa de poder y posicionamientos, en la cual se entremezcla la búsqueda de lugares dentro del proceso de renovación que vive el peronismo, signado por la inminente salida de Juan Schiaretti del Centro Cívico.

En ese contexto, el oficialismo provincial dio sobradas muestras de respaldo a la posición que sostiene Pihen, a la cabeza de más de 60 gremios.

Así debe ser leído el apoyo que las ultra-schiarettistas 62 Organizaciones Peronistas prestaron a los sindicatos desterrados de la sede de calle Chacabuco, que ahora mantienen sus cónclaves en la Casa Histórica de la CGT de calle Vélez Sarsfield, propiedad del Estado Provincial.

Hace apenas un mes, Moreno y Fittipaldi reunieron a una nutrida comitiva de secretarios generales de la capital y de cuatro de sus delegaciones en el interior: Carlos Paz, Cruz del Eje, Villa María y Río Cuarto. Allí, ante la presencia de la senadora nacional Alejandra Vigo, el ministro de Vinculación Comunitaria, Protocolo y Comunicación, Paulo Cassinerio, su par de Trabajo, Omar Sereno, y los legisladores provinciales Juan Manuel Cid, Diego Hak, Leonardo Limia, se manifestaron en contra de la “intervención” y a favor del “cordobesismo sindical”, como reacción a la intromisión de los emisarios de la CGT Nacional en la vida interna de la Regional Córdoba.

La concurrencia de ministros y legisladores del Centro Cívico fue un mensaje claro, que se complementó además con una ley dictada pocos días ante por la Legislatura, que dio vía libre al pase a planta de alrededor de 5.000 agentes provinciales que revistan en calidad de contratados.

Sin embargo, el oficialismo, o al menos el oficialismo municipal, ha decidido mantener canales abiertos con todo el arco gremial cordobés, y lo hizo saber a través de una instantánea que fue leída con más y menos conformidad en cada espacio.

Este fin de semana, Martín Llaryora celebró junto a Chacón el día del Empleado de Comercio en el predio que Agec tiene camino a Alta Gracia. Hasta ahí, nada de que sorprenderse. El vínculo del gremialista con el intendente es conocido, al punto de que uno de sus hijos integra la gestión municipal como director del Centro de Participación Comunal de Barrio Centro.

Sí resultó sugestiva la presencia de Horacio Otero en la foto, delegado normalizador/interventor de la Secretaría del Interior, comisionado de la CGT Nacional para desplazar a Pihen de la titularidad de la Regional y conformar, en su reemplazo, una comisión normalizadora integrada por Rubén Urbano (UOM), Edgar Luján (Camioneros) y Héctor López (Sanidad).

Con el gesto, el oficialismo se mantiene cerca de (casi) todas las posiciones entre las que hoy se debate el gremialismo cordobés, a la espera de que el mapa sindical vuelva a ordenarse, con la renovación peronista en el horizonte.