UNC: Ambrosini asume en Daspu; ¿premio o castigo?

Ambrosini cuenta a su favor que durante los cuatro años en los que fue presidente Hernando, las decisiones recayeron sobre los hombros de quien es hoy su sucesor formal en el cargo. Co-nocimientos e idoneidad no le faltan.

Por Gabriel Osman

Luis Ambrosini

El ingeniero Luis Ambrosini asumirá hoy en la presidencia de la obra social de la UNC, en reemplazo de Luis Hernando, quien se desempeñó en el cargo durante dos mandatos consecutivos (cuatro años), siendo rector de la casa de estudio Hugo Juri, quien hace pocas semanas dejara su cargo en manos de su sucesor, John Boretto.

Ambrosini deja vacante una de las tres secretarías con la que cuenta la estructura de conducción la obra social, la de Organización y Sistemas, quedando abierta la decisión del reemplazante. No es menuda la tarea de reemplazar Ambrosini en ese puesto, pues es requerido por muchos. La llave de la decisión la tiene el rector Boretto y, por supuesto, el Consejo Directivo de la Daspu, en especial los seis consejeros que votaron por el nuevo titular. Los tres restantes no votaron a Ambrosini, por lo que, tácitamente, quedaron al margen de esta disputa. Se trata de los tres representantes de Adiuc, filokirchneristas y por eso poco inclinados a negociar.

De cualquier manera, el nuevo presidente cuenta con un amplio margen de maniobra para superar eventuales maniobras obstruccionistas (seis votos contra tres) de la oposición. Eso sí, no se sabe si la designación es un premio o un castigo para Ambrosini, un dirigente universitario alineado con la agrupación gremial MUN, conducida por Jorge di Marco, que también cuenta con Héctor Gatti en la secretaría general del sindicato no docente (Gremial San Martín).

Decíamos que la presidencia de la Daspu se parece hoy más a una silla eléctrica que a un trono. Es que la obra social, otrora la mejor, lejos, del sector público, no pasa por su mejor momento y después de ejercicios superavitarios y con muy buenas prestaciones para sus afiliados hoy e deficitaria. La semana pasada, aprobó su presupuesto para el ciclo julio-2022 julio 2023 y cerró su ejercicio administrativo precedente con un déficit de $ 40 millones.

Es una cifra manejable si se tiene en cuenta que el nuevo presupuesto, ya en ejecución, es de $ 7.000 millones. Para tener una escala de comparación, el cálculo de ingresos y gastos es superior al de una Municipalidad como Alta Gracia. Su Consejo Directivo lo integran ocho representantes de los dos gremios que actúan en la UNC y un representante de los jubilados. Pero a diferencia de cualquier municipio, no tiene organismos de control, como un Concejo Deliberante o un Tribunal de Cuentas. Es decir, goza de amplia autonomía para recuperar la reputación que tenía antes: una buena administración e imagen ante sus afiliados, los docentes, no docentes y jubilados de la UNC.

El rector Boretto intentó de muchas maneras buscar un respaldo sin disidencias para elegir a Ambrosini, pero esto no fue posible. Tampoco la reelección una vez más de Hernando, un funcionario de notable déficit de relacionamiento y con un respaldo de la ex decana Mirta Lutri que ya no está más en el Decanato de Odontología. Hernando fue el “primer ministro” de Lutri (secretario general) y fue parte de decisiones que terminaron en un proceso en la justicia federal.

Otro factor con el que cuenta a su favor Ambrosini es que durante los cuatro años en los que fue presidente Hernando, las decisiones recayeron sobre los hombros de quien es hoy su sucesor formal en el cargo. Conocimientos e idoneidad no le faltan.