Semana cargada de emociones

Pasaron demasiadas cosas como para dedicarse de lleno a todas. Por suerte Belgrano volvió a primera y nos hizo olvidarnos por un rato de las pálidas.

Por Javier Boher
@cacoboher

¡Buen día, amigo lector! No sé usted, pero yo como hincha de Belgrano estoy más contento que político con dos sueldos públicos. Tampoco es que soy un fanático irracional, porque para eso están los que le cantan el cumpleaños a los políticos, pero lo disfruto mucho.

Es una locura que la felicidad de la gente dependa de lo que pueden hacer 11 tipos pateando una pelota, pero esa es la realidad en la que vivimos: viajar a ver el partido costaba más o menos medio sueldo promedio. Y la gente viajó como si se tratara de tomarse el Tren de las Sierras para ir a comer un sandwich abajo del puente de Cosquín, porque necesita algo que no sean pálidas.

Usted lee estas líneas desde hace mucho, estimado, así que debe recordar una cita habitual cuando hablamos de la pasión del fútbol. Es la del filósofo popular contemporáneo Daniel Potenza, la vaca: «la gente está cansada de perder de lunes a viernes, por eso quiere que su equipo gane el fin de semana».

Hay que hacerlo esculpir en un pedazo de piedra en el Patio Olmos, al lado del monumento a Tosco, para que en cada festejo nos acordemos de los que nos ponen a celebrar un ascenso. Como un político que una vez me mandó un mail para decirme que se notaba que era hincha de Galleres porque acá hacía chistes sobre Belgrido. Eso sí que es estar en las cosas importantes, estimado…

¿Qué hizo Balá?

Como las noticias llegan siempre para matizarse, lo bueno de lo de Belgrano sirvió para levantar un poco el bajón de que se murió el ídolo infantil de gente de más de 40 años. No me voy a poner a hablar de Balá, estimado, porque para mí siempre fue viejo, pero sí me quiero detener en lo que generó su partida al cielo.

No voy a hablar de los memes que compartía con Mirtha Legrand, porque todo eso es trampa: cada vez que se muere algún viejo le hacen memes a la reina de la TV argentina aunque ninguno hubiese estado citado antes en los fixtures del mundial que ya ganó hace tiempo.

Le voy a dedicar tiempo a lo que generó en un montón de gente que festeja que la inflación fue un poco menos de 7% porque tiene menos alegrías que una novela de la siesta. De golpe me sentí transportado a 2007, 2008, cuando a cada cosa que hacía una persona cualquiera ya salían a preguntar qué había hecho en la dictadura.

Es notable cómo se pusieron a hablar de lo que hizo o dejó de hacer un tipo de casi un siglo de vida hace más de 40 años. Entiendo que lo de Balá entristece a muchos, pero lo triste es ponerse a revisarle el archivo cuando ya pasó toda una vida.

Se lo pongo en perspectiva: los jóvenes de hoy quizás son nietos de los que veían a Balá en aquellos años. Es como querer que se emocionen con Cafrune: todo eso es historia antigua, les es absolutamente ajeno.

Para lo que sirvió es para detectar a gente que a esta altura del partido le ha perdido el gusto a la vida. Es como esa gente que en un asado (¿se acuerda del asado con amigos?) empieza a hablar de los niños desnutridos de Biafra o donde sea. Pará, hermano, que el chinchulín está riquísimo, pero no puede tapar esa amargura.

Cortar con la Corte

Tal vez sea por esa misma incapacidad de sentirle el gusto a la vida que deciden seguir tratando de comerse a la Justicia. Obvio que está más complicado que comerse a la Princesa de Mónaco, pero ellos creen que les da el cuero.

Por eso ahora la tienen con aumentar el tamaño de la Corte sumando miembros, creyendo como disléxicos que eso le va a aumentar el tamaño del miembro a los que la tienen corta. A la visión política, estimado, a la visión política…

Hay que poner las cosas en claro, estimado: la Corte está corta de integrantes y no pueden juntar los votos para completarla, ¿van a poder modificar la cantidad de miembros? A mí me parece más ficción que el relato de Néstor enfrentado a los militares durante el Proceso…

Cerrando

Para ir concluyendo, estimado, me voy a quedar con esos audios del ex ministro de Seguridad de Santa Fe que trascendieron este fin de semana y los voy a maridar con el monólogo de la abogada exitosa que todavía debe estar debiendo materias de primer año.

Resulta que la viuda del Nestornauta dijo -en su exposición oral para zafar de los grilletes- que el peronismo nunca reprimió. No me voy a poner en el Libro Gordo del Gorilete, porque sería demasiado para este espacio, pero para muestra basta un botón: Saín (el tipo que renunció cuando se filtraron audios en los que trataba de «negros pueblerinos» a los santafesinos) celebrando cómo lloraba una mujer que habían detenido cuando estaba paseando a sus perros durante la cuareterna y a la que habían tratado como si fuese uno de los canes.

Pero el malo era Balá porque actuaba para alegrar a los chicos durante la Dictadura.

Me tengo que ir, estimado, porque ya se me van acabando los temas para seguir hilvanando en estas líneas.

Nah, mentira. Me voy a ver todos los goles del Luifa Artime para recordar por qué el pueblo celeste lo quiere tanto. Arriesgó todo ese amor por una promesa difícil de cumplir. Pero el próximo campeonato de primera va a tener al Pirata jugando arriba.

Perdemos de lunes a viernes, pero por suerte queda gente que nos quiere hacer felices cuando llega el fin de semana.

Disfrute, que es lunes y arranca otra vez el descenso de la política.

Que le sea leve.