El «dólar soja» termina el viernes. ¿Y después?

La liquidación de divisas agroindustriales de este mes podría ubicarse en un rango también ex-cepcional de entre US$ 5.200 millones y US$ 6.600 millones, un aumento muy fuerte respecto de los meses previos. El "dólar Qatar" se analiza, pero por ahora no hay decisión tomada.

El viernes próximo vence el “dólar soja” el régimen especial que creo el Gobierno para sumar reservas al Banco Central. Lo logró, cuando caiga el esquema se habrán liquidado algo más de los US$5000 millones que tenía acordado. El modelo elegido tuvo el efecto buscado, aceleró la venta de soja (el Banco Central terminó de empujar al decidir una suba de tasas de interés para los productores que mantengan un stock superior al 5%.

Las ventas totales, según estimaciones del Ieral, se ubicarían entre 9,3 y 11,9 millones de toneladas por lo que la liquidación de divisas agroindustriales de este mes podría ubicarse en un rango también excepcional de entre US$ 5.200 millones y US$ 6.600 millones, un aumento muy fuerte respecto de los meses previos. Se habrían adelantado las operaciones de los meses próximos.

En este contexto de una medida que termina, el ministro de Economía Sergio Massa analiza otras herramientas para que entren divisas. En un almuerzo que mantuvo el jueves pasado con la dirigencia de la Unión Industrial Argentina (UIA), el ministro Sergio Massa les anticipó que habrá “dos etapas” en la macroeconomía de cara a las elecciones. Una posibilidad que se baraja para lo relacionado a la escasez de divisas es el “dólar Qatar”.

Por turismo en la Argentina, salen entre US$700 y US$800 millones mensuales. Los industriales hace tiempo que vienen planteando que -en el marco de sequía absoluta de divisas- se debe echar mano a un aumento del precio de esa variante. En el Gobierno lo analizan pero también buscan otras posibilidades que generen menos enojo en la sociedad en general.

Después del almuerzo con la UIA, ante la consulta periodística sobre si la entidad le pidió un “dólar Qatar”, Massa lo miró a su presidente, Daniel Funes de Rioja y le dijo entre risas: “¿Me lo pediste?”. “El dólar Qatar, el dólar Malbec, todos pedimos”, contestó el empresario.

Lo cierto es que el “dólar Qatar” está sobre la mesa pero nadie quiere hacerse cargo si es que, finalmente, se impone. “Se habló de la priorización de las divisas, en eso fuimos enfáticos. Habrá que buscar la justa aplicación, el país tiene que entender que la producción no debe pararse, estas bajas tasas de desempleo no podrían mantenerse si se frena la producción”, afirmó Funes de Rioja.

Un análisis del economista Juan Manuel Garzón del Ieral ratifica que la alta comercialización y liquidación de divisas de este mes es un fenómeno claramente excepcional, “no sostenible”,  por lo que es de esperar una caída importante en los últimos tres meses del año, a medida que la comercialización se regulariza volviendo a un patrón histórico, y considerando que los granos que se pueden vender son sólo aquellos producidos en el ciclo, descontadas las existencias que usualmente se mantienen.

Según estimaciones del instituto, la liquidación agroindustrial podría estar en un rango de entre US$4.600 y US$6.000 millones en el último trimestre, con una distribución mensual difícil de anticipar, pero muy probablemente que iría de menor a mayor. En octubre sería de entre US$S 1.250 y US$ 1.650 millones, se recuperaría levemente en noviembre, pasando a un rango de entre US$ 1.350 y US$ 1.800 millones, y volvería a mejorar en diciembre por el ingreso al mercado de los cultivos de invierno (US$ 2.000 a US$2.550 millones).  Esos escenarios suponen que no hay nuevos cambios de normativa y que el día después del 30 de setiembre no hay un dólar preferencial o algún otro cambio que favorezca las exportaciones agroindustriales.

También los industriales cordobeses estuvieron con el secretario de Producción, Ignacio de De Mendiguren y con el vicepresidente del Banco Central. La respuesta que obtuvieron no difirió de la que les dio Massa a los de la UIA: se están estudiando soluciones. El Gobierno tiene en claro que la situación es compleja, pero todavía la producción no está parada (sí ralentizada).