Conflicto Municipal: las variables de la negociación

Con un Suoem complicado económicamente, Daniele negocia en simultaneo paritarias y contratos para estabilizar las cuentas del sindicato. Al otro lado, el peronismo también necesita dar algunas certezas a los propios, a la vez que prefiere un acuerdo rápido para minimizar el descontento que generan las ma-nifestaciones.

Por Felipe Osman

Tras un extenso conflicto en las calles, que precedió al actual, los municipales consiguieron empardar a la inflación en el primer semestre del año. Se trató de un reposicionamiento para Rubén Daniele, que lideró un conflicto que incluyó movilizaciones durante casi dos semanas, y que tuvo lugar a meses de recuperar en las formas el control de un sindicato que, en los hechos, siempre permaneció bajo su mando.

Se trató del segundo paso del histórico cacique del Suoem en su plan de regreso. El primero había sido, desde luego, imponerse con holgura en las elecciones. Ahora, tras empoderarse reactivando a las bases en cada repartición durante el anterior conflicto, el gremialista tiene otra prioridad: reconducir una situación económica complicada para el sindicato que, en buena medida, es explicada por los pagos no remunerativos que el Ejecutivo implementó tras la declaración de la emergencia municipal, y que terminaron haciendo mella en la recaudación del Suoem.

A sus allegados, Daniele dice que quiere conseguirlo sin cargar las tintas sobre la administración precedente, léase, la regencia de Beatriz Biolatto. Correctamente decodificado, el mensaje es el opuesto. Con un agravante: desde la misma génesis del periplo de Biolatto al frente del Suoem, que fue por él presentado como un movimiento para eludir su inhibición, Daniele aseguró que él estaría detrás del volante.

Ahora bien, en la negociación que por estos días encara la comisión salarial del Suoem y los comisionados del Ejecutivo -la secretaria general municipal, Verónica Bruera, y su par de Economía, Guillermo Acosta-, hay dos ejes: el reajuste salarial, que el gremio intentará vaya a la par de la inflación, y el ascenso de empleados que hoy revistan en categorías “inestables” hacia posiciones más sólidas, léase contratados, planta transitoria o planta permanente.

En relación al primer apartado Daniele no da pistas. Fiel ejecutor de su propio manual, sabe que es mejor no atarse de manos frente a sus bases, y sólo asegura que no dejará que los municipales pierdan en contra del aumento de precios. Así, sin números. El segundo aspecto es, sin embargo, el más interesante.

Para Daniele resulta esencial engordar el padrón de un Suoem cuyas arcas resultaron golpeadas por partida doble durante la pandemia, no sólo por la reducción de la jornada municipal y el pago de conceptos no remunerativos, sino también por la campaña espontanea de desafiliaciones que implicó el constante retroceso del gremio frente al Ejecutivo durante todo el 2020.

Ahora, el sindicalista necesita que becarios y monotributistas alcancen, cuanto menos, el status de contratados, para que se conviertan en aportantes del gremio.

No se trata de un propósito que deba entrar en crisis con el Ejecutivo, sino casi de un objetivo común.

En la carrera hacía la sucesión provincial Llaryora necesitará dar algunas certezas a quienes lo vienen acompañando, además de muestras de que su ascenso también reparte dividendos entre los “compañeros”.

El asunto es que los recursos son limitados y hay muchos interesados. Varios de ellos, patrocinados por el propio Suoem. El meollo de la cuestión será dirimir quiénes.

Superada esa dificultad, nada obstaría a que el conflicto se resuelva rápidamente, evitando el descontento que las movilizaciones permanentes generan en los vecinos, y los correlativos costos electorales.