Fiscalización, en el ojo de la tormenta por certificados truchos

Una serie de allanamientos a diferentes reparticiones municipales pone en el centro del debate deficiencias en los mecanismos de fiscalización del municipio. Extender el campo de acción de las Habilitaciones Online, el antídoto que imagina la gestión.

Por Felipe Osman

En los últimos días una serie de artículos periodísticos, que inició con un informe publicado por Cadena 3, puso sobre la mesa un asunto que ya era, desde hace algunas semanas, tema de conversación en los pasillos del Palacio 6 de Julio. 

El 29 de agosto pasado la Justicia allanó, además de la Dirección de Bomberos, de la Policía de Córdoba, una serie de reparticiones municipales, entre ellas, la dirección de Habilitación de Negocios y la de Higiene y Seguridad, que fueron recientemente escindidas de Gobierno cuando la subsecretaría de Fiscalización y Control escaló a rango de secretaría, por el decreto 177/2022 de fecha 22 de agosto.

El motivo: una denuncia que habría sido realizada por un ex integrante de la división de Bomberos, que dio alerta sobre la existencia de certificados falsificados que apuntalaban la habilitación de al menos 16 sucursales de una conocida cadena de supermercados.

(Un dato de color: los oficiales encargados de llevar adelante el allanamiento a la dirección de Habilitación de Negocios habrían chocado con un desafortunado imprevisto. Justo cuando se aprestaban a recabar información de las computadoras, se cortó la luz. Y aunque se llevaron gabinetes y discos duros, hay quienes sospechan que la información sensible no está ahí, sino en las cuentas personales de correo de los empleados que pudieran estar implicados, constituyendo una base de datos paralela a la oficial).  

Apenas esas son las precisiones que el secreto sumario bajo el cual se encuentra el expediente judicial permite conocer. Sin embargo, quienes saben sobre el funcionamiento (y los disfuncionamientos) de las reparticiones encargadas de fiscalizar la habilitación de comercios ya mantienen de hace tiempo profundas sospechas de que situaciones similares se dan con cierta frecuencia.

Los baqueanos de esas reparticiones están convencidos de que la mecánica de las falsificaciones era la siguiente: empleados y/o ex empleados de la dirección de Habilitación de Negocios se ofrecían como gestores de los comercios que solicitaban habilitación, bajo la forma de una consultoría o lisa y llanamente como tramitadores del procedimiento administrativo. Luego, ponían precio a esa asistencia para habilitar locales que muchas veces no reunían las características necesarias, y como tenían acceso a los expedientes y sellos, además de conocimiento adquirido por su paso por esas reparticiones, falsificaban los certificados necesarios para justificar la habilitación.

Esa hipótesis, sostenida por algunos, se asienta en un disfuncionamiento general de las reparticiones de fiscalización. Semanas atrás, por caso, cobró relevancia la dirección de Ferias y Mercados por las acusaciones de choripaneros que aseguraban que desde allí se fraguaban sorteos amañados para conceder siempre a los mismos food-trucks permisos para trabajar en los grandes eventos. 

Y aunque la espuma bajó tras una reunión entre los interesados y funcionarios de la secretaría de Gobierno, algunos inspectores reparan en la tremenda precariedad de las concesiones a los carros de comida rápida. Entre los señalamientos, aseguran que casi ninguno de ellos tiene habilitación ni cumple con las medidas de seguridad e higiene necesarias, que muy pocos trabajan siquiera en base a una concesión afirmada sobre una resolución administrativa, y que hasta suelen “colgarse” de cables de media tensión porque no tienen los papeles en regla para pedir una conexión regular a Epec.

Los memoriosos aseguran que los desbarajustes en Habilitación de Negocios no son una novedad, y sin ir demasiado atrás en el historial hacen circular versiones de que, cuando en medio del conflicto municipal de 2020 la Justicia realizó una serie de allanamientos para detener a empleados que habían protagonizado episodios violentos y recabar prueba de su accionar, se encontraron también cartones habilitantes en domicilios particulares, casi como si se hubiera montado una oficina de habilitaciones paralela. Son, hay que resaltarlo, versiones. Pero ahí están.

En ese escenario hay quienes creen que el mecanismo de las Habilitaciones Online es el antídoto indicado para erradicar cualquier irregularidad. De hecho, resaltan que con este mecanismo los certificados no pueden falsificarse, y que los ya falsificados deben necesariamente datar de tiempo atrás.

El sistema planteado por las Habilitaciones Online implementa las firmas digitales, que blindan el proceso. El problema es que su campo de acción sólo abarca a la habilitación de comercios, y no a los locales nocturnos, salones de fiestas y demás. De hecho, la expectativa de algunos funcionarios es que hasta los food-trucks sean habilitados por medio de la HOL, poniendo fin a los desmanejos que posibilitan los increíblemente aún no extintos expedientes papel.

El empoderamiento de Fabiana Gili, recientemente ascendida al rol de secretaria tras la escisión de la subsecretaría de Fiscalización de la secretaría de Gobierno puede ser una demostración de respaldo político para avanzar en esas reformas. Así lo entienden los optimistas. Los pesimistas, en cambio, interpretan que puede tratarse de una manera de evitar que los costos políticos se propaguen hacia arriba en el organigrama municipal. El tiempo dirá.