Con más reservas se compra tiempo, pero la inflación no afloja y la actividad sí

La dinámica de los precios fue proyectada en 100% por los agentes del mercado en el último relevamiento del Banco Central y las perspectivas para el 2023, no son muy halagüeñas: 85% y con menos actividad.

El “dólar soja” le permitió al ministro Sergio Massa comprar tiempo en forma de reservas, a la vez que de su gira por Estados Unidos trajo más dólares de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo. La inflación -mañana se conocerá la de agosto- es proyectada en 100% por los agentes del mercado en el último relevamiento del Banco Central y las perspectivas para el 2023, no son muy halagüeñas: 85% y con menos actividad.

El EMAE (estimador de actividad del Indec) mostró un crecimiento interanual de 7,5% para el segundo trimestre de este año; la recaudación de impuestos asociados al mercado interno (Indice Ieral) registró una variación de 6,7 % interanual en términos reales para el promedio de abril a junio. No hay datos de EMAE para julio y agosto, pero el Indice de Ieral adelanta una variación interanual de 2,6 % para el tercer trimestre, una marcada desaceleración de 4,1 puntos porcentuales respecto del guarismo del segundo trimestre.

El índice General de Actividad publicado por Orlado Ferreres en julio muestra un crecimiento interanual del 5,9%, pero el índice desestacionalizado mostró una contracción mensual de 0,3 % respecto de junio. Comparado con diciembre de 2021, el índice del Estudio Ferreres ya muestra una contracción de 1%, reflejando que la actividad económica ya comienza a “devolver” parte del arrastre estadístico positivo con el que arrancó el 2022.

El sector que más impulsó el crecimiento es la construcción, en el acumulado de los primeros siete meses creció un 11,2% con respecto al mismo periodo del año anterior. En julio impactó negativamente la incertidumbre política tras la renuncia del ministro de Economía Martin Guzmán, pero ni la aparente pausa cambiaria de los últimos días permite esperar una rápida reversión de la tendencia al enfriamiento de la economía.

Un informe de los economistas Jorge Vasconcelos y Agustín Cavallo del Ieral, muestra que en agosto se habría mantenido la tendencia declinante iniciada en julio para la recaudación. Así, traduciendo estos datos en términos de proxy del PIB, se tiene que el promedio móvil de tres meses daba variación cero a julio (contra los tres meses previos) y una merma de 0,3 % en el trimestre móvil cerrado en agosto.

Si se toman los promedios de estos índices para el 2021 y se comparan contra el último mes que están los datos disponibles, el IGA desestacionalizado en julio se ubicaba todavía un 4% por encima del promedio de 2021, pero el Indice Ieral basado en la recaudación muestra para agosto de este año un nivel solo 2% superior al del promedio del año anterior.

En principio, estos guarismos adelantan que el tercer trimestre de 2022 estará comenzando a fagocitar parte del arrastre estadístico positivo que dejó el fin de 2021. Así, la herencia del 2022 al 2023 será mucho menos generosa en términos de actividad que la del 2021 al 2022, mientras que la herencia de inflación de 2022 a 2023 será mucho más apremiante, describe el reporte.

Por detrás de la desaceleración del nivel de actividad del tercer trimestre hay que  contabilizar la aceleración inflacionaria del último período, que afectó el poder adquisitivo de la demanda agregada y, en forma convergente, las crecientes dificultades para el abastecimiento de partes y piezas de origen importado, que han frenado la actividad en diversas cadenas de valor. A estos vectores se agrega, a partir de agosto, el impacto restrictivo sobre el crédito que ha comenzado a generar el endurecimiento de la política monetaria.

Hasta julio, las renovaciones de los vencimientos de operaciones crediticias a empresas ocurrían en “piloto automático”, a juzgar por los datos diarios del stock de préstamos medido a pesos corrientes. En cambio, desde principios de agosto esa dinámica cambió en forma perceptible, y el stock de créditos se empieza a contraer en términos reales (la variación en pesos corrientes ha sido marginal el mes pasado). Esta vez, la suba de tasas dispuesta por el Banco Central sí está impactando en forma restrictiva por el canal del crédito. Una variable que refuerza la idea de un tercer trimestre de marcada desaceleración del nivel de actividad.