Cuáles son los efectos de que la inflación siga alta en los próximos meses

El IPC instalado en el andarivel del siete por ciento mensual complica el frente cambiario, con una “inflación en dólares” que distorsiona cada vez más los precios relativos.

La inflación instalada en el andarivel del siete por ciento mensual complica el frente cambiario, con una “inflación en dólares” que distorsiona cada vez más los precios relativos. El dato de agosto del Indec ratificó la persistencia de la inflación en un nivel elevado en términos mensuales, con un acumulado de doce meses del IPC que arrancó el año con variaciones interanuales del 50 % y llegó a 78,5 % incorporando los guarismos del mes pasado.

A su vez, los datos de las dos primeras semanas de setiembre anticipan una variación mensual del IPC por encima del seis por ciento, por lo que es creciente el consenso acerca de una inflación anual en torno al 95 % cuando se difundan los índices de diciembre.

El último informe del economista Jorge Vasconcelos del Ieral de la Fundación Mediterránea repasa que la inflación promedio mensual del primer semestre de 2022 fluctuó en torno al 5,3%, pero la pérdida temporal de control de las variables macro que se desató a principios de junio con las dificultades del Tesoro para refinanciar vencimientos de deuda interna empujó ese andarivel hacia guarismos superiores al seis por ciento mensual por una aceleración del ritmo de emisión monetaria en el contexto de caídas adicionales de la demanda de dinero.

Plantea que la aceleración inflacionaria explicada por el deterioro de la macro que hizo eclosión a principios de junio tiene efectos de segunda y tercera ronda, ya que acentuó el atraso del tipo de cambio oficial (lo que afecta el frente externo), el de las tarifas de los servicios públicos (impactando sobre el déficit fiscal) y el de los salarios (activando mecanismos indexatorios).

En este sentido, señala que el recurso del “dólar soja”, si bien exitoso para que los productores se “pongan al día” en la liquidación de la cosecha, no escapa a la caracterización de la “frazada corta”. Comparando con el promedio de 2018 a 2020, el ingreso al productor con la tonelada a 68.000 pesos experimenta una mejora de poder adquisitivo interno de 40% en términos reales, mientras que para los exportadores “sin privilegios”, la caída del tipo de cambio real multilaterales de 22%, considerando setiembre 2022 versus el promedio de 2018/20.

En el mes en curso se observa una marcada inconsistencia entre la política monetaria y la cambiaria, ya que el actual esquema es muy expansivo en términos monetarios, con un banco central que podría tener que estar emitiendo unos $600.000 millones de pesos (14% de la base monetaria), debido al desbalance que surge de comprar una fracción importante de los dólares de exportación a 200 pesos y vender todos los dólares de importación a 140 pesos.

Para Vasconcelos es “difícil” imaginar que le medida del “dólar soja” vuelva a fojas cero, por el freno que habría desde el 1 de octubre en las liquidaciones. Sin embargo, advierte que si el Gobierno decidiera extender en el tiempo el dólar soja a 200 pesos (sin retoques en el valor nominal), debería derivar al «tipo de cambio especial” importaciones que mensualmente involucren un monto de dólares demandados similar al de los “soja dólares”, para poner bajo control la inconsistencia mencionada.

Añade que el seguimiento de la “inflación en dólares”, referenciando los precios internos a la evolución del tipo de cambio oficial, no sólo permite detectar indicios de atraso cambiario, sino también reflejar de modo elocuente el proceso de distorsión de precios relativos, que se acentúa cada vez más, incluso si se compara con el año 2015, el último de vigencia de la primera experiencia de los cepos al cambio y al comercio exterior, que había arrancado en 2012.

En este marco, los precios de bienes y servicios no regulados (o sujetos a regulaciones parciales) se han encarecido en el mercado interno un 40,9% en dólares al tipo de cambio oficial entre agosto de 2019 e igual mes de 2022; los ítems catalogados como “protegidos” han subido un 82,5%en dólares, mientras que las tarifas de servicios públicos (datos de CABA) se han abaratado un 43%.