Schiaretti refresca el gobierno y cierra flancos para la campaña

El cuestionado Mosquera se fue de Seguridad. Julián López, nuevo superministro, es el hombre joven de la joven generación que asume la doble función de Seguridad y Gobierno, tras el pase de Facundo Torres a Empleo. El dirigente de Alta Gracia pierde poder igual que Laura Jure, a quien le recortaron las funciones.

Por Bettina Marengo

En el tramo final de su gestión, el gobernador Juan Schiaretti cambió, sacó y enrocó funcionarios del gabinete de ministros en una movida que su mesa chica calificó de “oxigenación” de cara a la próxima campaña electoral, y que definitivamente busca ser un refresh para un oficialismo con antigüedad y que acaba de sufrir una derrota electoral.

La sacudida de ayer tuvo dos previas: la salida de Diego Cardozo de Salud, acorralado por la investigación judicial por la muerte de los bebés en el Neonatal, y la renuncia de Nora Bedano a la Agencia Córdoba Cultura, sumida en un mar de versiones aún no transformadas en denuncias.

Uno de las grandes novedades fue la dimisión del cuestionado ministro de Seguridad, Adolfo Mosquera, que venía sobreviviendo desde hace dos años al asesinato policial de Blas Correas, hoy en juicio, y otros casos de violencia policial. Su salida, demorada pero previsible, apunta a atenuar el impacto de las críticas opositoras a ese flanco demasiado visible. A partir de ahora Seguridad tendrá rango menos expuesto de Secretaría y no de Ministerio, de la mano del nuevo superministro de la provincia, el hasta ayer titular de Justicia y Derechos Humanos, Julián Lopez. El hombre joven y de cara poco conocida para el público que viene del sur provincial asumió la doble función de ministro de Gobierno y Seguridad, y reemplazará a Facundo Torres, que deja la cartera política, y a Mosquera. Torres no perdió el rango de ministro ni lo mandaron al desierto (su rol en el departamento Santa María frente a Walter Saieg sigue siendo clave), pero en el nuevo esquema de poder se quedó con menos de lo que tenía. Manejará una parte de la cartera que hasta ahora estaba bajo el éjido de Laura Jure, que a su vez sufrió una poda en sus funciones.

El hombre de Alta Gracia asumió como ministro de Empleo y Formación Profesional, área que seguramente se moverá fuerte en el próximo tiempo electoral, y Jure se quedó con Hábitat y Economía Familiar, enfocada en su actual gestión con las organizaciones sociales. Ambos perdieron casilleros.

Sin cambios hasta ahora para Carlos Massei, el histórico a cargo de Desarrollo Social que viene de sufrir una derrota en su territorio, y al que algunos en el propio oficialismo pensaban ver caerse de la función.

La reconfiguración de los actores principales del entorno cercano a Schiaretti se venía produciendo desde el ascenso de Paulo Cassinerio como ministro de Vinculación Comunitaria, hoy virtual número tres de la Provincia, que tomó parte de los vínculos con los intendentes, rol natural de la cartera de Gobierno que manejaba Torres. Un rol que también venía ejerciendo Julián Lopez como parte de la Mesa Política del interior que conforman con Cassinerio y Torres, entre otros dirigentes peronistas, pensada para organizar las salidas del intendente capitalino Martín Llaryora a las principales ciudades de la provincia, con traje de candidato a gobernador.

En ese sentido, a Lopez se le reconoce su prolijidad y su rol de armador, y se entiende que jugarán en tándem con Cassinerio, incluso generacional, en clave schiarettista pero con buenas relaciones con conspicuos llaryoristas. Lo que confirma que el gobernador cierra filas para adentro con los propios para asegurar la gestión, mientras busca ampliar para afuera, con una conformación amplia de la alianza oficialista y posiblemente con una fórmula mixta PJ-no PJ, mal que les caiga a los que reclaman en contra de la desperonización de Hacemos por Córdoba. Lo vienen haciendo así desde el Unión por Córdoba  de José Manuel de la Sota del 98, en el PJ se considera fórmula probada.

Al nuevo superministro se lo cataloga como un hombre del proyecto oficialista, funcionario full y con sensibilidad (recibió a las madres del Neonatal y fue el primero en extender la mano a Soledad Laciar, madre de Blas Correas). Además de gozar de la alta confianza del gobernador y del ministro de Obras Públicas, Ricardo Sosa, uno de sus hombres más cercanos, tiene amistad con el vicegobernador Manuel Calvo.  Fue titular de la cartera de Agricultura en el tercer De la Sota, se convirtió junto al ministro de Agricultura Sergio Busso en referente del departamento Roque Sáenz Peña, fue legislador provincial y luego Schiaretti lo convocó para una cartera políticamente clave, Justicia y Derechos Humanos, donde estaba su amigo personal Luis Angulo, hoy vocal del Tribunal Superior de Justicia. En su lugar quedó una mujer, hasta ahora su segunda, Laura Echenique. Ahora López se encargará de la relación con los 427 municipios y comunas de la provincia, un vínculo que el Panal cuida con esmero y donde se produjeron movimientos intranquilizadores con los intendentes y jefes comunales cercanos al Frente de Todos y donde al gobierno le interesa mantener lazos sólidos con los caciques de la UCR, en términos de la estrategia mixta mencionada arriba. Para el afuera y para la encuesta, el test será Seguridad, donde se combinan reclamos por la inseguridad y por la violencia policial.