Enroque Corto en la UNC

Roberto Terzariol se retiró ovacionado por oficialismo y oposición del cargo de secretario general de la UNC. El Directivo de la Daspu debe resolver la confirmación o remoción de Hernando de la presidencia.

Por Gabriel Osman

Terzariol, en andas

Robero Terzariol fue ovacionado.

Cualquier información que afirme que alguien fue aclamado y levantado en andas, encima en el día de la primavera, sugiere inmediatamente que se trata de una noticia deportiva. Nada más errado en este caso porque quién podría levantar en andas a Roberto Terzariol sin morir en el intento. Y, sin embargo, es cierto, al menos parcialmente. En la última sesión del Consejo Superior, el ya ex secretario general (el segundo cargo en importancia en la UNC) presentó su renuncia y le fue aceptada, pero muchos se sorprendieron por su baja (en reemplazo fue designado Daniel Lagos, también ingeniero), pidieron la palabra para elogiarlo y le prodigaron efusivos abrazos y besos. Es que Terzariol se desempeñó en el cargo con eficiencia y manteniendo una buena relación con la oposición. También porque en la larga lista de secretarios generales del ’83 a la fecha ha habido casos con resistencia o amagues de resistencia a retirarse porque ese funcionario es designado y removido con mayoría agravada (dos tercios del cuerpo). Este no fue el caso porque el rector John Boretto le pidió la renuncia y Terzariol lo entregó sin resistencia. Un gesto de caballero que otros no lo han tenido. Entre ellos, un ex prosecretario general y hasta el dos veces rector Jorge González reclamaron onerosas erogaciones por años de vacaciones presuntamente no gozadas (se sabe que la UNC tiene largos períodos de receso), que obligó al máximo organismo a introducir enmiendas en su normativa, cláusulas específicas para que estos reclamos no se puedan volver a repetir. Este no fue el caso, aunque Terzariol fue designado jefe del gabinete de asesores, con oficina en el segundo piso del Pabellón Argentina, muy cerca del despacho de Boretto.

 

Elección en Daspu

Mañana el Directivo de la obra social universitaria (Daspu) debe confirmar un nuevo mandato para Luis Hernando o designar a otro funcionario. Hernando lleva dos mandatos en el cargo y si bien no hay elementos para juzgar la calidad de su gestión, se lo sabe como un funcionario de carácter difícil en el trato y para conciliar con un Consejo Directivo de nueve miembros muy variopinto. Hoy revistan como consejeros seis por el oficialismo rectoral (Mariana Negri, César Yanover, Maximiliano Osman, Leandro Carbelo, Daniel Yorio y Héctor Gatti) y tres de la oposición (Ester Gallina, Angel Villegas y María José Quiroga). Yorio y Gatti, representantes del Consejo Superior, estaban con mandatos vencidos pero ayer el cuerpo renovó a ambos representantes, el primero por los docentes y el segundo por los no docentes. El rector quiere un pronunciamiento por unanimidad, lo cual no es fácil. Hernando tenía la cobertura política de Mirta Lutri, pero ya dejó el cargo y ahora en el Decanato está Guillermo de Leonardi, que ni lo apoya ni lo veta. Le queda el respaldo del MUN, cuyo cacique, Jorge di Marco, tiene un vínculo con el titular de la Daspu cuya naturaleza no se conoce con precisión aunque muchos elaboran conjeturas. Ayer, a último momento, circuló una versión que para buscar la unanimidad se prorrogaría la sesión de mañana.