Un Suoem falto de liquidez reactiva el frente con Llaryora

El sindicato, que arrastra confesos problemas económicos desde la pandemia, reactiva el frente gremial del municipio con asambleas de dos horas por turno. Reclama sentarse a discutir una nueva actualización paritaria en el que, interpreta, es un momento de debilidad relativa del oficialismo.

Por Felipe Osman

A fines de agosto sorprendió, en las redes sociales del Suoem, la convocatoria a una Asamblea General Extraordinaria que se celebraría el 29 de ese mes para debatir una serie de medidas destinadas a paliar la “crisis económica y financiera” del sindicato.

Según explicaba el comunicado, esa situación era consecuencia de “los recortes salariales y pagos en negro” realizados por el Ejecutivo. Y la crisis era de tal magnitud que las medidas bajo análisis iban desde fijar una cuota voluntaria hasta vender el hotel que el gremio tiene (¿o tenía?) en Mar del Plata.

Hay al menos dos observaciones que hacer al respecto. La primera es que el oficialismo gremial, que retuvo su posición en las elecciones de principio de año, no confesó entonces que su administración había desembocado en una crisis económica para el gremio. La segunda, que el sindicato irá a esta negociación con la necesidad de pactar aumentos que repercutan en la cuota que sus afiliados dejan en sus arcas.

En paralelo, el gremio entiende que es importante aprovechar un momento de debilidad relativa de un oficialismo que no sólo se dio un golpazo en Marcos Juárez, sino que también empieza a descoordinarse como efecto de aquel episodio.

A fin de cuentas, ese sería el escenario triunfal al que se subiría el intendente de Córdoba para mostrarse fuerte en el interior, allí donde más necesita crecer en la carrera hacia la sucesión provincial de 2023. Lejos de esto, ese escenario fue capitalizado por sus competidores directos, y el descomunal error de cálculo que generaron las encuestas y que los estrategas del Centro Cívico no supieron advertir terminó reabriendo las tensiones entre la “vieja guardia” y un llaryorismo que ya no se siente cómodo cediendo el volante de la campaña provincial.

Pero volvamos a la discusión gremial. El Suoem cerró en junio su última paritaria tras un gran conflicto que duró más de dos semanas con asambleas y manifestaciones constantes. Demostró una gran capacidad de movilización. Y el Ejecutivo, que terminó mejorando su primera oferta para acercarla a las pretensiones del gremio, no descontó ni una de las numerosas horas de paro que los municipales utilizaron para paralizar el centro de la ciudad.

En suma, el sindicato fue al choque de los vecinos -y por añadidura, de la gestión- golpeando en un punto sensible, que es la toma del espacio público, una materia que tiene a mal traer a los cordobeses al punto de que se multiplican los proyectos para limitar las movilizaciones que interrumpen el tránsito en las arterias y puentes de la ciudad. De hecho, el último de ellos lleva la firma del legislador capitalino Juan Manuel Cid, uno de los más estrechos colaboradores del intendente.

Todavía no hay datos concretos sobre la actualización que el Suoem exigirá, aunque algo se puede inferir de su anterior reclamo. Lo que sí se evidencia es que el gremio empieza a recortar esa ventaja que el Ejecutivo consiguió durante la pandemia, cuando dejó de pagar cláusulas gatillo bimestrales para empezar a negociar reajustes semestrales.

Por lo demás, también se adivina que ahora chocará un sindicato urgido por sus necesidades económicas con una gestión que no puede entregar demasiado hándicap político permitiendo que los vecinos y comerciantes le reprochen por las movilizaciones del gremio. Ni que sea la oposición la que tome esa bandera.