El PJ en stand-by, la gestión jaqueó a la política

El ataque informático a la base de datos del Poder Judicial y las trágicas noticias que llegan desde el Neonatal representan dos novedades difíciles de asimilar para un oficialismo condicionado suspender sus movimientos políticos hasta poner en su cauce estos acontecimientos.

Por Felipe Osman

El oficialismo entró en los últimos días en una coyuntura tan adversa como atípica. A los cuestionamientos que venía recibiendo en materia de seguridad, tanto por el actuar policial en el caso Jonathan Romo (y otros que le precedieron) como por la constante saturación de movilizaciones en la vía pública, se sumaron dos acontecimientos que, aun determinados por un amplio grado de aliatoriedad, ponen en un brete a la gestión: el secuestro de la base de datos del Poder Judicial y la aberrante muerte de recién nacidos en el Hospital Materno Neonatal.

Las novedades que día a día se suman en relación a este último asunto y abren la hipótesis de una serie de homicidios ejecutados por un empleado del nosocomio sensibilizan en extremo a la sociedad, y es de esperarse que la oposición busque capitalizarlo apuntando a una responsabilidad institucional de la Provincia.

El secuestro de la base de datos del Poder Judicial, que por obvias razones carece de aquella capacidad de conmocionar a la ciudadanía, puede terminar representando una gravedad no menor dependiendo de cómo termine resolviéndose. 

De momento sólo se sabe que los datos permanecen encriptados, que quienes perpetraron el ataque no han pedido un “rescate” (como suele suceder en estos casos), y que el Tribunal Superior de Justicia emitió una circular declarando inhábiles -a los fines procesales y administrativos- los cuatro días hábiles de esta semana para las causas ya iniciadas que se tramitan de manera electrónica, estableciendo un mecanismo provisorio para la presentación de nuevas actuaciones judiciales, y prorrogando las medidas cautelares vencidas entre el 13 y el 19 de este mes. 

Las medidas apuntan a bajarle el ritmo al metabolismo del Poder Judicial para aminorar daños sin que haya una parálisis del servicio, pero el desconcierto es grande. No se figura, hasta ahora, una solución definitiva.

La magnitud de estos acontecimientos tiene la fuerza necesaria para jaquear a la gestión, poniéndola en la necesidad de dar por igual explicaciones y soluciones antes de avanzar al próximo casillero.

La gravedad de este escenario, mayor para un oficialismo que bajo la impronta del gobernador ha hecho de la gestión su principal recurso político/electoral.

En los pasillos del Centro Cívico se asume que las acciones políticas del oficialismo quedarán en stand by hasta que éste pueda salir del brete. Se desconoce, eso sí, si en el Palacio 6 de Julio llegarán a esa misma conclusión.

Por lo pronto, el reajuste que se especulaba Schiaretti realizaría en sus equipos de gobierno el mes próximo puede terminar alcanzando a más carteras de las que se esperaba, y resta por ver en qué contexto llegará Hacemos por Córdoba a septiembre, mes marcado en el almanaque como el momento en el que el mandatario se lanzaría hacia una aventura nacional. 

Más aún, en lo inmediato, también parece probable que se revise el calendario con el que el intendente de Córdoba trabaja para cimentar su candidatura provincial en los distintos departamentos del interior.

En una situación en extremo dinámica, la incertidumbre sobre el rumbo que puedan tomar estos acontecimientos pone en pausa los movimientos políticos del oficialismo.