Larretismo: un ojo en la re-re; otro, en nuevos candidatos

Guiados por uno de los armadores del presidenciable PRO, dirigentes de JpC tienen cita en la sede del gobierno porteño para buscar apoyo preelectoral. Mientras, intendentes del PRO y vecinalistas, presionan a sus pares de la UCR para que persuadan a sus legisladores por la enmienda a la ley de 2016.

Por Yanina Passero

En las sucesivas reuniones en Buenos Aires, el tridente armador del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue punteando el plan territorial del precandidato presidencial del PRO. En adelante, los responsables del interior provincial, Darío Capitani y Gabriel Frizza, tienen la prioridad de agitar la zanahoria en pueblos y ciudades donde Juntos por el Cambio es oposición. 

Larreta tiene expectativa y la “góndola” porteña para promover aventuras en enclaves peronistas, ahora bien, de aquellos con condiciones reales y objetivas de disputar poder. Para los más rezagados, la foto con el expectable amarillo, la firma de algún convenio, es suficiente para hacer penetrar el mensaje de esta línea del PRO en el profundo mapa cordobés. 

El exintendente de Jesús María, Gabriel Frizza, se presentará hoy en la Capital Federal con una veintena de dirigentes de la alianza, la mayoría de ellos de su área de influencia, el departamento Colón. El arrime no debe entenderse como una urgencia de Larreta, sino más bien al revés: parte de la necesidad de comenzar a legitimar liderazgos en el segundo departamento más importante de la provincia, después de la ciudad Córdoba. 

Es real también que radicales y amarillos que acercan el bochín al alcalde porteño piensan más en sus realidades inmediatas que en la gran apuesta nacional de Larreta. No hay que olvidar que el suelo es movedizo. No hay certezas sobre la fecha electoral provincial, menos sobre la estrategia que desplegará el gobernador Juan Schiaretti y su delfín Martín Llaryora, porque todavía no se descarta la opción de despegar las compulsa por el Panal, de la capitalina. El entreverado debate por la habilitación de un nuevo mandato sucesivo para intendentes y jefes comunales sin carta orgánica, genera incertidumbre en los vedados y expectativa en los aspirantes a cortar con años de continuidad del mismo rostro en los palacios municipales. 

El gobernador no habilitará la discusión de la enmienda en la Legislatura si no hay un amplio consenso. El reloj corre y aumenta la presión interna. En este caso, miembros del PRO articulan la próxima jugada que busca empujar a miembros del Ente de Intendentes Radicales a presionar a los legisladores que comanda Juan Jure. 

La semana que viene está prevista una nueva reunión para apurar a los legisladores de JpC. Comupro quiere que la sede sea en mobiliario boina blanca, porque advierten que ellos movieron primero para lograr las primeras adhesiones y observan un repliegue ante la negativa del bloque y los principales referentes del centenario partido. Mientras, el trabajo del PRO con los suyos se amasa lentamente. Por caso, conocen de la negativa del cuarteto amarillo, pero asumen como un indicador positivo el hecho de que no estén militando activamente su postura. 

El desenlace de la pulseada, todavía por fuera de las paredes de la Legislatura provincial, incidirá en las estrategias municipales. Por lo bajo, admiten que el descontento puede canalizarse en dos caminos: jugar veladamente para las expresiones de Hacemos por Córdoba o romper con candidatos que jueguen por fuera de Juntos. 

La necesidad de pensar en sucesiones o nuevos cuadros es necesaria en más de 300 ciudades gobernadas por hombres y mujeres que no pueden repetir. Es un problema que atraviesa a toda la política, independientemente del sello, pero que tiene a Juntos como el atractivo principal, producto de las tensiones explícitas sobre el tema. 

Mientras, sondear a futuros emergentes, se hace necesario y contar con la venia de un presidencial no es poco para comenzar el proceso de instalación, en tiempos donde promete ser el final para los caciques. El PRO larretista gana tiempo en este frente.