La conexión argentina de Olivia Newton-John

“El romance del año. Pedro Aznar y Olivia Neutrón-Bomb”, se lee en la portada del disco “La grasa de las capitales” de Serú Girán, como una ironía con respecto a la cantante británica fallecida el lunes, que en 1978 había cobrado fama como protagonista de la película “Grease”.

J.C. Maraddón

Charly García había quedado con sed de revancha en aquel año 1978, cuando el primer disco de Serú Girán se dio de narices contra una despiadada serie de críticas negativas, algo que jamás le había ocurrido al ex Sui Generis, siempre mimado por su talento compositivo e instrumental. Aquella superbanda, en la que lo acompañaban David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, que había parido su estilo tras un retiro en Buzios, Brasil, sonaba inclasificable para quienes en aquellos años se ocupaban de revelar la actividad del rock nacional, cuando este género todavía conservaba el tinte marginal de sus comienzos.

Tras la disolución del grupo La Máquina de Hacer Pájaros, que lo mantuvo ocupado durante un par de años, García se involucró en un proyecto solista que se plasmó en el Festival del Amor y en el disco “Música del alma”, donde su creatividad se lucía junto a músicos invitados. De esa experiencia emergió su sociedad artística con David Lebón, dupla que sería el punto de partida para el futuro Serú Girán, al que se sumaron luego el por entonces jovencísimo bajista Pedro Aznar y el experimentado baterista Oscar Moro, que había sido el responsable de esa misma tarea en La Máquina.

Con una formación soñada y un repertorio de canciones en las que la autoría estaba repartida entre él y Lebón, Charly descontaba que iban a arrollar con todo y que estarían en condiciones de superar el predicamento que supo tener Sui Géneris, como una propuesta capaz de salir del gueto rockero para insertarse en el radar de otros públicos. Aunque temas como “Eiti Leda” o “Seminare” tuvieron rodaje en las radios, la recepción distó mucho de ser todo lo halagüeña que podía imaginarse, lo que llevó a García a redoblar su apuesta a la hora de preparar el segundo álbum.

Por esos años oscuros de finales de los setenta, con la dictadura ejerciendo a pleno su poder represivo, la música disco fue asociada por los rockeros argentinos con la frivolidad que fogoneaba el régimen para eclipsar cualquier conato de resistencia. A ese distractivo musical, que se complementaba con el vaciamiento de contenidos de ciertos programas televisivos y la mayoría de la prensa gráfica, Serú Girán lo definió como “La grasa de las capitales”, que fue el título de su siguiente incursión discográfica. La tapa del LP imitaba una portada de la revista Gente, con titulares que mencionaban a los miembros de la banda.

En esa carátula, abajo a la izquierda se leía: “El romance del año. Pedro Aznar y Olivia Neutrón-Bomb”, una ironía con respecto a la cantante británica Olivia Newton-John, que en  1978 había cobrado una fama descomunal como protagonista de la película “Grease”, en la que compartía el protagónico con John Travolta, luego del éxito de este con “Saturday Night Fever”. Identificado como estaba Travolta con la fiebre discotequera que impulsaron los Bee Gees, su compañera de elenco en “Grease” también caía en la volteada y sufría el escarnio al que Charly siempre fue tan afecto.

La muerte de Olivia Newton-John el lunes pasado, trajo del recuerdo las imágenes de aquel largometraje que marcó una época, en cuya banda sonora sobresalía el hit “You’re The One That I Want”, tal vez la pieza más conocida de todas las que grabó esta vocalista criada en Australia. “La grasa de las capitales” constituyó, al fin, la obra consagratoria de Serú Girán, que se convirtió en uno de los grupos claves del rock nacional. Vaya a saber si Olivia Newton-John alguna vez se enteró de que su nombre aparece aludido en ese disco histórico de la música argentina.