Otra semana de humo

Con o sin superministro, las cosas siguen su curso. Algunas veces se nos apila todo en una semana, pero eso no nos debe confundir.

Por Javier Boher
@cacoboher
¡Buen día, amigo lector! Es notable lo largas que se hacen algunas semanas. Con tantos cambios y temas es prácticamente como si pasara un mes en siete días. No sé si esto es más divertido que Suiza, pero no tengo dudas de que acá la vida es más frenética.
Esta semana pasó de todo, pero especialmente lo que vimos fue todo el operativo de unción presidencial para el Tigrense Taimado. Cómo de golpe para los kirchneristas más progreso pasó a ser nuestro Fernando Henrique Cardoso es admirable, casi tanto como cuando los peronistas más pragmáticos pasaron a ver en su figura a nuestro Frank Underwood. Después capaz termina siendo nuestro Mingo Caballo ensamblado en Tierra del Fuego, pero para eso hay que esperar.
Es muy loco todo, porque le renovó las esperanzas a más de un desencantado con el cuarto gobierno kirchnerista. Si el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, el peronista es el que con la excusa de la lealtad ya se quedó sin dedos de patear cascotes.
Son como el que casi se ahoga y por eso se pone místico: eligen volver a creer, aunque no sepan si efectivamente existe esa fuerza sobrenatural a la que le atribuyen el no haberse ido a pique. Tal vez por eso no quedó una sola corporación sin darle su apoyo, porque la Comunidad Organizada champagne es así, más verticalista que el ejército prusiano.
En medio de esa fiesta de humo y lambisconería pédica que inundó las pantallas y las páginas hubo algo que armó un revuelo bárbaro, la renuncia de Vivi Canosa a su canal porque no la dejaron pasar un vídeo con un par de insultos al salvador del gobierno con la excusa de que no querían más grieta y problemas cuando hay que tirar todos para el mismo lado. A esto último, estimado, usted lo conoce bien: cuando nos dicen eso es porque vamos a ser los primeros a los que tiren por la borda cuando empiecen con los recortes.
Si hacemos un poco de memoria, estimado, vamos a recordar que en la búsqueda de rating la señora cruzó más límites que Polino llevando a Guido y Tomasito Suller para que se peleen con el Laucha en las siestas de los primeros dosmiles, así que la cosa moral acá no juega. Seamos sinceros: todos los medios tienen dueños y todos los dueños tienen intereses. Nadie se compra un canal, una radio o un diario para comentar efemérides, sino para tener otra fichita en ese gran juego de TEG que es la política. Eso significa alzar -o bajar- la voz según las necesidades del momento.
Ojo que yo acá no defiendo la prensa facciosa, pero a esta altura es lo único que mantiene en pie un negocio herido de muerte por unas redes sociales que ocupan todas las facetas de los medios tradicionales sin que nos cueste un peso.
Yo estoy seguro de que usted es plenamente consciente de lo que significa eso, pero por las dudas lo vamos a seguir repitiendo tantas veces como se repite una empanada barata: en ese juego de trending topics y memes, todo se mezcla en el bolillero de la opinión pública, con un montón de ruido que nos tapa un montón de otras cosas, justo lo que hacen los magos para que no nos demos cuenta de por dónde viene el truco. Todo humo para confundir al que mira con pereza y sin mucho detenimiento.
Por eso nos la pasamos hablando de todas las aristas de la fastuosa asunción para 500 invitados que clavó el autopercibido presidente argentino, el Guaidó de Tigre. La vimos a la siempre peronista Moria Casán llegando con barbijo patriótico, al saludo casi con chape del presidente saliente y el entrante (aunque sabemos a quien van a «amar» en la noche de bodas, que no va a ser ninguno de los que está en el gobierno), a la franela que le pegaron a la Reina Batakis para que no llore por su fugaz paso ministerial o al desalojo del salón al ritmo de la música de Titanic (con un manejo de la ironía propio de un ácido lector de la realidad como los que se cautivan con este periódico).
Todo eso, estimado, nos hizo pasarnos por algo el alegato con el que el fiscal acusó a Crisistina de haber encabezado una asociación ilícita en la causa Vialidad. Qué quiere que le diga… si la cosa fue tan fuerte, y con todo lo que vienen haciendo para que eso no se mueva, deben tener más pruebas que el ministerio de educación cuando toma las Aprender.
Yo no sé si la señora es o no es culpable, porque para eso está la justicia (esa que anda como «el sistema» en la Muni, cuando quieren los empleados). Lo que sí le puedo decir es que debe estar contenta de cobrar jubilación y tener PAMI, cosa poder sacar gratis los pañales en la farmacia, porque desde ese día hasta hoy al fiscal lo operaron más veces que a la mujer que tomó soda cáustica.
No sé si el fiscal tiene o no tiene esas manchas que dicen, pero entró por Justicia Legítima y hoy se convirtió en adalid de la Ley y el Orden. Así rápidamente le digo que me da la sensación de que no se quiere inmolar por una figura que hoy no paga. Es como comprarse una coupe Fuego: solo cuando salió estaba buena y querías que te vean con ella; hoy la elegirías si sos nostálgico o fanático (y alguna otra categoría políticamente incorrecta que queda a cuenta suya).
Quizás en otro lado sean infinitos, pero acá se nos terminaron el tiempo y el espacio, así que lo tengo que abandonar. Lo que todavía no nos va a abandonar es esta novela de humo y enredos en la que nos ha metido el gobierno.
Que nos sea leve.
Tenga buena semana.