Tom y Benny

No importa cuánto el gato persiga al ratón, este siempre va a encontrar la forma de escaparse.

Por Javier Boher
@cacoboher

La dinámica de persecución es uno de los formatos clásicos de los dibujitos animados. Tom y Jerry o el Coyote y el Correcaminos son dos joyas eternas de esta lógica en la que el fuerte no puede con el que en los papeles es el débil.

Todos hemos pasado horas viendo esas escenas. Los cazadores recurren a cuantas artimañas tienen a mano para dar caza sus presas. No importa si las persecuciones se dan dentro de una casa o en el medio del desierto: siempre hay alguna forma de que las cosas salgan mal para los que, de acuerdo a los roles asignados por la naturaleza, deberían triunfar.

Algo de eso hay en la forma en la que el gobierno persigue al dólar. Guzmán, Batakis y ahora Massa tienen una lucha con la divisa norteamericana que siempre los deja mal parados. Intentan todo tipo de trampas, engaños y rebusques, pero al final los billetes verdes se les terminan escapando.

Por supuesto que no siempre les tocó estar del lado de los perseguidores, sino que muchas veces fueron los que veían la escena por encima de la medianera, desde el patio del vecino. En esos tiempos hablaban de la fuga, mientras se le reían al ministro de turno porque no podía evitar que los Benny Franklins terminen escondidos en alguna cueva.

Hoy los gatos del gobierno están extenuados. Ya se están quedando sin piernas para correr al dólar, al punto que llevan cuatro días vendiendo alrededor de 150 millones de billetes verdes por jornada para apaciguarlo, pero él insiste en escaparse. Quizás el nuevo ministro sea un tigre, pero a los ojos del ratón verde sigue un gato.

La cosa es bastante simple: no hay trampas que sirvan si al dólar se le dan todos los incentivos para que se escape. Subsidiado en los hechos, siempre está más liviano que el gato del gobierno, que ya tiene la cola pesada de tanto tomar decisiones desde atrás de un escritorio.

En el último mes intensificaron el cepo al dólar tarjeta y ahora también para la compra de pasajes con origen en el exterior y llegada a Argentina. ¿Cuántos dólares se le escaparon al gato antes de darse cuenta de que lo estaban puenteando? Seguramente muchos más que los que imagina. Tal como pasa ahora con el “rulo uruguayo” a partir del cual los contribuyentes argentinos le pagan los consumos a los ciudadanos uruguayos.

Hemos visto intentos desesperados por atrapar al roedor, pero siempre infructuosos. Trabas, trampas y otras yerbas no sirven para contenerlo. Hay que ver si el nuevo gato, Sergio Tomás Massa, tiene un poco más de suerte que sus antecesores. La experiencia indica que el ratón Benny siempre va a encontrar las hendijas por las que evadir al cazador.