Respuesta nacional a Pihen: foto de Urbano y Chacón con Otero

El núcleo del Movimiento de los Trabajadores de Córdoba se reunió el martes con el Horacio Otero, el comisionado de la CGT Nacional para “normalizar” la regional cordobesa. La foto llega como respuesta al plenario en el que Pihen demostró conservar el respaldo de la mayoría del arco gremial.

Por Felipe Osman

Mucho más austera que el álbum difundido por la Regional Córdoba tras el plenario del lunes pasado, la foto que el martes a la noche dieron a conocer desde la Secretaría del Interior de la CGT Nacional tiene una carga significativa no menor. Abel Furlán, secretario del Interior, y Horacio Otero, metalúrgico encargado de llevar adelante la normalización de las regionales, sentados a la mesa con Rubén Urbano (UOM), Pablo Chacón (Agec) y Edgar Luján (Camioneros).

Si de contar se tratara, la foto que el lunes consiguió Pihen es largamente más impresionante. Pero no se trata (solo) de contar.

En la segunda imagen estaba sentado el titular de la cartera que administra la relación de la CGT con todas sus regionales que, tras cartón, es titular nacional de la UOM, el mismo sindicato que a nivel local comanda Urbano. También Luján, que lidera en Córdoba el sindicato de Camioneros, cuyo apoderado a nivel nacional es Pablo Moyano, quien ocupa además uno de los tres asientos que conducen la central nacional. Y también Chacón, que dirige el sindicato (privado) más grande de la provincia.

Desde la regional cordobesa bien pueden sostener que los gremialistas enlistados en el MTC tienen una ascendencia minoritaria sobre el arco gremial cordobés, y que “solo tienen de su lado al escritorio”. Es cierto. Pero se trata de un gran escritorio.

En todo caso, la segunda foto encierra un mensaje claro: la demostración de fuerza de la regional fue advertida, pero la intención de avanzar con la intervención sigue vigente, y hasta parece haber una idea bastante precisa de quienes la liderarían.

La resistencia local es por demás razonable. Lo que tal vez no lo sea es analizar el episodio desde una óptica local.

Cuando la Secretaría del Interior avisó que, ya normalizada la CGT Nacional, debían definirse nuevas conducciones para las regionales, y fijó el criterio de “unidad” para ese proceso, no se dirigió sólo a la CGT Córdoba, sino a más de 30 regionales del país. Lo que se da, entonces, es un movimiento coordinado a nivel nacional. Nadie dice que en Córdoba no haya tensiones especiales entre distintos sectores del gremialismo, pero aquellas no son el ingrediente central del proceso que ha abierto la central.

Los baqueanos en estos asuntos entienden que el sindicalismo interpreta la decadencia del Frente de Todos y las correlativas oportunidades electorales de Juntos por el Cambio como la probable configuración de un escenario adverso frente al cual será necesario buscar la mayor cohesión posible, y eso implica encolumnar detrás de la conducción nacional a todas las regionales. 

La amenaza de una reforma laboral es uno de los motivos. No el único. A fin de cuentas, durante la gestión macrista muchos jerarcas sindicales enfrentaron severas causas judiciales. Valgan como ejemplo los nombres de Juan Pablo “Pata” Medina (Uocra), Marcelo Balcedo (Soeme) y Omar “Caballo” Suárez (SOMU). Archivado en algún cajón de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados duerme un proyecto para reformar la Ley de Asociaciones Profesionales, con la propuesta de limitar las reelecciones en el ámbito sindical. Y nadie puede asegurar que la oposición no haga suya la idea del mismísimo cristinismo de avanzar con una reforma del sistema de Salud que afecte las más suculentas cajas del gremialismo: las obras sociales.  

Observar este panorama no implica, sin embargo, dejar de lado las particularidades propias del escenario cordobés. La foto de Frulán junto a Otero, Chacón, Urbano y Luján revela algunos datos interesantes. El primero, deja en claro de qué lado juega Camioneros Córdoba, cuya firma, para sorpresa de todos, apareció estampada en el comunicado que la CGT Regional difundió tras el plenario del lunes, al cual –dicho sea de paso- Luján no asistió.

Hay alguien que no aparece en esa foto, pero se mueve en tándem con el MTC. Resbaladizo, Emiliano Gramajo tomó el control de Aoita a fines de 2019. Se apoyó entonces en las 62 Organizaciones Peronistas para jubilar a “Lito” Herrera. Después abandonó ese espacio para acercarse a Pihen. Hoy suena como uno de los tres futuribles para hacerse cargo de la intervención de la regional.