Volvió el trovador

Aunque aseguran que es falso, no es difícil imaginar a Alberto grabando un disco con Santaolalla. Quizás puede aprovechar para dedicárselo a la vice.

Por Javier Boher
@cacoboher

Aunque luego desmentido por la portavoz presidencial Gabriela Cerruti, Horacio Verbitsky aseguró en El Cohete a La Luna que Gustavo Santaolalla está viviendo en la Quinta de Olivos. “El perro” era (¿es?) agente de inteligencia y suele hacer estas jugadas que benefician a la vicepresidenta y perjudican a sus adversarios (¿o enemigos?) internos.

Nunca hay que olvidarse de que estamos hablando de los supuestos excesos del kirchnerismo, una cepa del peronismo incapaz de tener un gesto decente con quienes la están pasando mal. ¿Un estudio de grabación pagado con nuestros impuestos? Aunque falso, suena perfectamente creíble, de ahí la viralización.

Venerado en algunos círculos, Santaolalla se las ingenió para hacer que las bandas elegidas para producir pierdan lo que las hacía distintas, convirtiéndolas en bandas de baladas radioamigables para adolescentes aniñados. Es un destructor de proyectos hermosos: Café tacuba, Árbol, La Vela Puerca, Bersuit Vergarabat. Firmar un contrato con Santaolalla es ponerle fecha de vencimiento a una banda.

Los mexicanos de Café Tacuba arrancaron su camino al éxito con “Ingrata”, en el que cantan “No vengas para pedirme que tenga compasión de ti / Y vienes luego a decirme que quieres estar lejos de mí / Te pido que no regreses si no es para darme un poquito de amor / Te pido y te lo suplico por el cariño que un día nos unió”. No es difícil imaginar a Alberto con Santaolalla mandándole esos audios a Cristina.

“Seria tonto decir que digo siempre la verdad / Seria feo que te mienta y que lo vieran los demás” canta Árbol en “La Vida”, donde agregan “Si no me ayudo, nadie me va a ayudar / Si no lo grito, nadie lo va a escuchar / Estoy tan solo, no me puedo abandonar / Perdiendo el tiempo así…”. Si o si es el llanto desesperado de un tipo al que dejaron solo. Seguro Santaolalla le puede hacer unos arreglos menos depresivos.

“Viejo divino, ¿A dónde vas? / Yo sé muy bien que no querés mirar atrás / Final amargo sólo queda hoy / Tu perro flaco y el fondo de un vino pa’ entibiar” cantará ahora como los uruguayos de La Vela Puerca, amargado por haber aceptado el convite para la presidencia.

Ahora, si quiere agarrar la lapicera y mandar un mensaje a la vice, deberia cerrar con la Bersuit: “Volvió la mala, fue corta la primavera / Cerdos miserables, comiendo lo que nos queda / Se llevaron la noche, Nuestra única alegría / Gente poniendo huevos, Para salir de esta ruina… ¡Se viene el estallido!”.

Quizás así el trovador la reconquista, ¿quién sabe?.