Una batalla por la distribución del “cupo sindical” en el ‘23

La conducción de los gremios más importantes de Córdoba es una herramienta clave para construir poder, en vísperas de un reacomodamiento en el peronismo provincia.

Por Yanina Passero

Veteranos sindicalistas cordobeses aseguran –con nostalgia- que fue el exgobernador José Manuel de la Sota quien materializó aquí la práctica peronista de compartir poder político con sindicalistas. La participación en las listas de Unión/Hacemos por Córdoba permitió a referentes sectoriales ocupar bancas en la Legislatura; incluso, encabezar en algún gobierno la cartera de Trabajo provincial. El actual jefe del Panal, Juan Schiaretti, respetó ese tradicional acuerdo que marcó una relación condicionada por los acuerdos entre las partes. 

El peronismo transita su etapa de renovación con el intendente Martín Llaryora como próximo referente, aunque los schiarettistas paladar negro insisten que nada ocurrirá sin la venia del saliente mandatario provincial. El 2023 asoma como un momento para ajustar expectativas y redefinir acuerdos. La ola renovadora sacude también al movimiento obrero local que se debate entre la continuidad del histórico referente de los empleados públicos, José Pihen, al frente de la CGT Regional Córdoba –apoyado por más de 70 gremios- y pelotón de dirigentes encabezados por dirigentes fuertes como el mercantil Pablo Cachón  y el metalúrgico Rubén Urbano. 

Detrás de la intervención de la central y el desplazamiento de la conducción del legislador de HpC hay elementos que permiten atar cabos en términos electorales. El triunvirato cegetista nacional apoyó la medida dispuesta por su Secretaría del Interior, donde tiene competencia directa el líder de la UOM argentina, Abel Furlán; de estrecha relación con el cordobés Urbano. 

El tándem Chacón-Urbano trabaja desde hace años en un nuevo encolumnamiento sindical, pero lo cierto es que las adhesiones logradas no serían suficientes para torcerle el brazo (todavía) a Pihen, respaldado aún por gremios poderosos, incluso por referentes que no forman parte de su estructura. Se refiere en este punto a los integrantes de la CGT Rodríguez Peña cuyos integrantes como el Suoem o el Surrbac rechazaron la intervención nacional, presuntamente gestada desde Córdoba. 

Distintas fuentes consultadas aseguraban a este medio que Pihen podría ganar en los escenarios posibles. Es decir, con el padrón habitual que incluye a todos los gremios apuntados a la CGT Córdoba; o bien, con una nómina depurada que solo permita el sufragio de asociaciones confederadas. Si esto último sucediera, por ejemplo, la UEPC quedaría afuera de la pelotera por no tener personería nacional. Aún con esta posibilidad abreviada, que se baraja con el delegado normalizador Horacio Otero, desde el núcleo que preside el estatal hablan de triunfo. 

Entonces, el oficialismo encuadra la intervención como un atajo de los opositores con buenos vínculos con la cartera de la CGT nacional que interviene precisamente en la vida interna de las seccionales. 

La CGT Córdoba ajustó los márgenes para desnudar la jugada de la contra. En conferencia de prensa, rechazó la intervención y pidió la convocatoria a elecciones en 15 días. Parten de la hipótesis que los retadores no desean medirse en las urnas, única instancia legítima para disputar poder. 

“Buscan la intervención. No va a haber elecciones. Esto termina con dos CGTs”, vaticinó otra fuente en diálogo con Alfil que, además, arriesgó que el triunvirato de la CGT nacional no estaba pendiente de los asuntos internos de sus pares cordobeses, en medio del recambio de gabinete nacional, con una movilización pautada para este mes y la presión paritaria por la escalada inflacionaria.  

Como sea, la conducción de los gremios más importantes de Córdoba es una herramienta clave para construir poder, en vísperas de un reacomodamiento en el peronismo provincial. Las pretensiones políticas de todos los protagonistas –los de un extremo y los del otro- ajustan la mirilla en la próxima puja electoral. Quien se adjudique la representación mayoritaria del movimiento obrero cordobés debería ser el que se siente en la mesa peronista por las listas. 

La CGT fue ese plafón y lo seguirá siendo a nivel local. Pihen admite a los suyos que no aspira a una banca en caso de que se habilite la re- reelección, mientras recuerda que la representación sindical y cegetista la puede seguir ejerciendo porque no estaría impedido por los estatutos. Ahora bien, esto no quiere decir que quiera abandonar su injerencia en la representación sectorial de las boletas de HpC. 

La experiencia fallida de Chacón con el Frente de Todos, espacio al que llegó de la mano de Sergio Massa; y la apuesta fallida de Urbano a la candidatura presidencial de Mauricio Macri, los lleva a la senda peronista local nuevamente.  La reestructuración del juego interno es la piedra fundamental para proyectos mayores.